VOCES 

Para el corazón
que no duda,
las blancas flores del ciruelo.

* * *

Las flores han caído:
ahora nuestras mentes
están tranquilas.

* * *

Mientras dormía profundamente,
muy fatigado,
la primavera tocaba a su fin.

* * *

El mendigo
tiene el cielo y la tierra
como ropa de verano.

* * *

Silencio:
una hoja se hunde
en el agua clara.

* * *

La noche es larga;
el sonido del agua
dice lo que pienso.

* * *

Escuchamos los insectos
y las voces humanas
con distintos oídos.

* * *

El año se va:
oculto mis canas
a mi padre.

Autor del poema: Kobayashi Issa

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