20 Poemas vanguardistas 

LA CANCIÓN DE LA NOVIA

Amado mío se acerca el desierto
Aparta resoplando la arena ardiente
Siento cómo se aferran las garras de la quemadura
en el gris de la roca del alma

¡Oh! Amado mío, junta tus manos al rezar
escucha cómo zumba el fin en los oídos
espera que se te escurra la sangre del anochecer de tu boca
y los recuerdos te muerdan el cuerpo
los recuerdos con olor íntimo de escondites remotos

En los llantos del atardecer se ha apagado la luz de tu boca
La sombra del bosque sigue vibrando
Hago del corazón sendero para tus dolores, muñeca
Mi corazón con tantas bellas manchas
Con bordes de heridas como los vestidos de las mozas
y arcoiris de ceniza

La flor de los faroles se ha marchitado
Se le ha doblado el tallo en la humedad de la oscuridad
La luna se ha encerrado por encima de las nubes
como el corazón de la abadesa en la antigüedad de un monasterio

Te he encerrado yo también en la noche del cementerio
donde vuelan pájaros de hierro
frágil amor arrancado en silencio de una lápida de una azucena tímida
los árboles son crisantemos de hielo
y tú te has helado en el cielo al lado de una bella oración.

Autor del poema: Tristan Tzara

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COMPAÑERA

Tus dedos sí que sabían peinarse como nadie lo hizo
mejor que los peluqueros expertos de los trasatlánticos
ah y tus sonrisas maravillosas sombrillas para el calor
tu que llevas prendido un cine en la mejilla

... que pena
la lluvia cae desigual como tu nombre.

Autor del poema: Carlos Oquendo de Amat

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OBSEQUIO

Cambiaría un tapiz antiguo
que trae

una cesta de sonrisas
con rosas despreocupadas
y paisajes suspendidos del dedo meñique

con ríos bondadosos y cielos palpables

de tus cabellos saldrá agua dulce
y habrá voces de color en la luna

Por sembrar un beso
bajo la alta palmera de una frase tuya
bella

J A R D I N E R A D E M I B E S O

Autor del poema: Carlos Oquendo de Amat

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AGUA SALVAJE

los dientes hambrientos del ojo
cubiertos de hollín de seda
abiertos a la lluvia
todo el año
el agua desnuda
oscurece el sudor de la frente de la noche
el ojo está encerrado en un triángulo
el triángulo sostiene otro triángulo

el ojo a velocidad reducida
mastica fragmentos de sueño
mastica dientes de sol dientes cargados de sueño

el ruido ordenado en la periferia del resplandor
es un ángel
que sirve de cerradura a la seguridad de la canción
una pipa que se fuma en el compartimiento de fumadores
en su carne los gritos se filtran por los nervios
que conducen la lluvia y sus dibujos
las mujeres lo usan a modo de collar
y despierta la alegría de los astrónomos

todos lo toman por un juego de pliegues marinos
aterciopelado por el calor y el insomnio que lo colora

su ojo sólo se abre para el mío
no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira
y me deja en estado de respetuoso sufrimiento
allí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexibles
se encuentran en un soplido animal de hálito salino
aparto con pudor las formaciones nubosas y su meta
carne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutiles

Autor del poema: Tristan Tzara

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AMIGA

Amiga
Mamie, no comprenderás pero escucha
el dolor no me lo puedo llorar en un pañuelo
Las palabras son graves como una procesión de reyes
para tu alma con lagos secos y tristes.

Te he llamado con mucho amor
Tus senos son flores sin tiestos
y punzan frambuesas con sabor de leche
la almohada nube traspasada por la noche

En tu cabello hay cáscaras de naranja, en el deseo manada de caballos
En tus ojos hay sol, en los labios ganas de comer
La carne huele a hierba después de llover
durazno maduro, miel de mayo y frescura

Te compraré sin falta pendientes
de los joyeros judíos
Te daré semillas de flores raras
para enriquecer tus gatos literarios

¿Quieres? Acaríciame, arrúllame
se me ha muerto la novia
Pregúntame quién era
y dime cuándo te vas

Mamie, no comprenderás
pero es cosa bella estar en un poema
Has entrado como un insecto florido en
mi cuerpo con moho y aperos de fragua

Autor del poema: Tristan Tzara

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VOCACIÓN EXTRAÑA

No he venido a burlarme de este mundo.
Sino a amar con pasión todos los seres.
No he venido a burlarme de los hombres.
Sino a vivir con ellos la aventura terrestre.

No he venido a hablar mal de los insectos
a descubrir las llagas del ocaso
a encarcelar la luz en una jaula.
No he venido a sembrar de sal los campos.

No he venido a decir que la jirafa
quiere imitar al cisne, que los pinos
sirven sólo de adorno entre las rocas.
No he venido a burlarme de los nidos.

He venido a mirar el mundo hasta la entraña
y acariciar las cosas simplemente
único patrimonio de los hombres.
No he venido a burlarme de la muerte.

Autor del poema: Jorge Carrera Andrade

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INVENTARIO DE MIS ÚNICOS BIENES

La nube donde palpita el vegetal futuro,
los pliegos en blanco que esparce el palomar,
el sol que cubre mi piel con sus hormigas de oro,
la oleografía de una calabaza pintada por los negros.
las fieras de los bosques del viento inexplorados,
las ostras con su lengua pegada al paladar,
el avión que deja caer sus hongos en el cielo,
los insectos como pequeñas guitarras volantes,
la mujer vista de pronto como un paisaje iluminado por un relámpago,
la vida privada de la langosta verde,
la rana, el tambor y el cántaro del estómago,
el pueblecito maniatado con los cordeles flojos de la lluvia,
la patrulla perdida de los pájaros
-esos grumetes blancos que reman en el cielo-,
la polilla costurera que se fabrica un traje,
la ventana -mi propiedad mayor-,
los arbustos que se esponjan como gallinas,
el gozo prismático del aire,
el frío que entra a las habitaciones con su gabán mojado,
la ola de mar que se hincha y enrosca como el capricho de un vidriero,
y ese maíz innumerable de los astros
que los gallos del alba picotean
hasta el último grano.

Autor del poema: Jorge Carrera Andrade

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NEW YORK

Los árboles pronto romperán sus amarras

y son ramos de flores todos los policías

Coney Island Wall Street

La lluvia es una moneda de afeitar La brisa dobla los tallos

de las artistas de la Paramount.

China Town

La casa de la municipalidad

cambia constantemente de sabor

El tráfico

escribe

una carta de novia

T I M E I S M O N E Y

Los teléfonos son depósitos de licor

Diez c o r r e d o r e s I desnudos en la Underwood

28 piso

CHARLESTON

RODOLFO VALENTINO HACE CRECER EL CABELLO

NADIE PODRA TENER MAS DE 30 AÑOS

Mary Pickford sube por la mirada del administrador

para observarla

HE SA LI DO

RE PE TI DO

POR 25 VEN TA-

NAS

d e b a j o d e l t a p e t e h a y b a r c o s

No cantes española

que saldrá George Walch dentro de la chimenea

AQUI COMO EN EL PRIMERO NADA SE SABE DE NADA

100 piso

El humo de las fábricas

retrasa los relojes

Los niños juegan al aro

con la luna

en las afueras

Los guardabosques

encantan a los ríos

y la mañana

se va como una muchacha cualquiera

en las trenzas

lleva prendido un letrero

S E A L Q U I L A

E S T A M A Ñ A N A

Autor del poema: Carlos Oquendo de Amat

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BÚFALO BILL HA MUERTO

Búfalo Bill
ha muerto
él cabalgaba

en un caballo semental color de plata y agua
y rompía unadostrescuatrocinco palomasdeunsaque
Jesús
era un hombre hermoso
y lo que yo quiero saber es
cuánto le gusta su muchacho de los ojos azules
Señor Muerte

Justamente -
primavera cuando el mundo es barro-
exquisito el pequeño
hombre cojo de los globos

silba lejano y pequeñito
y edybil llegan
corriendo por bolitas y
a lo pirata y es
primavera

el raro
viejo de los globos silba
lejano y pequeñito

y betysabel vienen bailando
en la rayuela y saltando la cuerda y
es primavera
y
el
hombre de las patas de chivo
el de los globos silba
lejano
y
pequeñito

Autor del poema: E.E.Cummings

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Mariano Torrent - El tiempo que no vuelve

Enviado por marianotorrent  Seguir

Libro: Detrás del infinito está la vida (2021)

El tiempo que no vuelve es la mentira
que bendice la fanfarronada de estar vivo,
los finales marchitan arropándonos en ira,
el gatillo del homicida poco sabe de motivos.

Los febreros bisiestos no quitan las espinas
que los años anteriores dejaron sobre el mostrador,
los tiburones sin dientes toman anfetaminas,
el mundo es el telegrama de un ladrido abrumador.

A Pinocho la mutual no le acepta más de una
semana en el viejo hospital de los muñecos,
el mar con sobredosis de sangre no tiene luna
que alumbre las heridas de un cielo hueco.

Las tardes van muriendo sin siquiera dejar
de ser princesas, un penúltimo beso garúa
cuando el invierno hace playback sin piedad,
los recuerdos reprimidos se añejan en una grúa.

Al fin de cuentas las flores más bellas del jardín
también sucumbirán por la pena alguna mañana,
la conciencia perfecciona sus renglones de aserrín,
cangrejos ambidiestros exhiben sus mandíbulas tiranas.

Los desamores paganos no autorizan a ser enterrados,
los que mueren desangrados no son compatibles
para una transfusión; y el silencio, protervo candado,
esparce como reliquias cenizas de días desapacibles.

El llanto es un verso admonitorio, intimista y fugaz;
las caricias, milagros que huyen con el primer grito,
un alambre oxidado hiere la inspiración contumaz,
las madrugadas sin corazones pares deberían ser delito.

Las copas en bares de carretera no dictan consejos,
del gastado formato "su cintura nació para tu brazo",
entonces para qué invertir tiempo anexando bosquejos
y pintando fronteras si hoy puede ser el ocaso.

El tiempo que no vuelve es nuestro astuto occiso,
credencial mayor de un futuro que no toca bocina.
Vayamos antes que nazca oscureciendo sin aviso
a pintarle los labios de rojo a las nubes y al porvenir,
si la más perdida locura es a veces la mejor medicina,
si cada crisantemo en el fango tiene razones para vivir…

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