33 Poemas modernos 

MR. TAMBOURINE MAN

¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
No tengo sueño, ni sitio adonde ir
¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
Con el tintineo de la mañana seguiré tus pasos

Sé que el imperio de la noche ha vuelto a ser arena
Se desvaneció entre mis dedos
Me dejó aquí a ciegas, pero todavía despierto
Mi cansancio me maravilla, mis pies están marcados
No hay nadie a quien ver
Y la vieja calle vacía está demasiado muerta para soñar

¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
No tengo sueño, ni sitio adonde ir
¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
Con el tintineo de la mañana seguiré tus pasos

(...)

Llévame oculto entre las vaporosas volutas de mi mente
Por las brumosas ruinas del tiempo, más allá de las hojas heladas
De los árboles que tiemblan hechizados, hasta la playa ventosa
Lejos de la pena loca que se retuerce para darme caza
Sí, danzar bajo el cielo diamantino y saludar con una mano libre
PErfilado por el mar, cercado por las arenas del circo
Con toda memoria y todo destino hundidos bajo las olas
Deja que olvide el hoy hasta mañana

¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
No tengo sueño, ni sitio adonde ir
¡Eh, señor del pandero, tócame una canción!
Con el tintineo de la mañana seguiré tus pasos

Autor del poema: Bob Dylan

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TOS DE NOVIEMBRE

Tos de noviembre y mi médico en la calle
ofreciendo flores en la acera
para salvarnos de la escarcha y los corsarios.

Sobrevivimos por encima de nuestras posibilidades,
otros dicen y se arreglan la corbata,
sonríen con la boca de abanto,
queman los puentes, las escuelas,
las batas blancas, los tejados.

Cristo nacerá en un cajero,
resguardado del frío, del desahucio,
no hay estrella ni mirra de Bruselas,
ni oro de Berlín, ni incienso de París
que arome la mañana.

Tos de noviembre y Romilar
para la voz que acude a nuestro auxilio,
gargantas de Gaza con ronquera
de lustros pidiendo una ventana,
una luz, la grieta de los muros,
dibujos de Bansky con sordina,
raíces de olivos arrancados,
como manos que se alzan hacia el cielo.

Toses de noviembre,
como lápidas amontonadas
en el cementerio judío de Praga,
nuestros sueños mientras arden los acebos,
navidades sin regreso ni regalos.

Muérdago sobre la plaza de Neptuno,
donde se besan las parejas indignadas,
pañuelos blancos en el puerto del dios mar,
en Madrid, donde nacen las sirenas,
donde dicen las misas generales
de una iglesia que no da a los perdedores
el asilo que merecen. No hay refugio
para niños sin pesebre,
ni si quiera en unos grandes almacenes.

Tos de hiel, repetida, de tinieblas,
no hay jarabes que nos calmen
la afonía de cristales estrellados
contra el suelo de esta noche sin papeles,
fugitiva, toda nuestra, de noviembre.

Autor del poema: Ismael Serrano

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Clamor de un Poeta

Enviado por reinaisel921022  Seguir

Despierta, musa, ya el reloj se acabó, al igual que los suspiros y el aroma de los lirios.
Despierta, que solo el humo de mi cigarros y tú me logran consolar y mi deseo anida en los ojos de un león que arrebata mi cordura.
¡Despierta, despierta! Ya no quiero olvidarte, ni que el viento me arranque éste papel de las manos, me he anclado a ésta silla, te espero aquí y te seguiré esperando.

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