Poemas
Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!
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LA VERDAD
La verdad siempre se halla
en la simplicidad
y no en la multiplicidad y confusión
de las cosas.
UN CORAZÓN QUE AMA
Un corazón que ama
es la más verdadera de las sabidurías.
LOS INSTINTOS NATURALES
Los instintos naturales
se pierden en estado doméstico.
LA ILÍADA (FRAGMENTO)
- ¡Oh amigos! No sería para nosotros acción gloriosa la de volver a las cóncavas naves. Antes la negra tierra se nos trague a todos; que preferible fuera, si hemos de permitir a los troyanos, domadores de caballos, que arrastren el cadáver a la ciudad y alcancen gloria.
AMÉMONOS
Buscaba mi alma con afán tu alma,
buscaba yo la virgen que mi frente
tocaba con su labio dulcemente
en el febril insomnio del amor.
Buscaba la mujer pálida y bella
que en sueño me visita desde niño,
para partir con ella mi cariño,
para partir con ella mi dolor.
Como en la sacra soledad del templo
sin ver a Dios se siente su presencia,
yo presentí en el mundo tu existencia,
y, como a Dios, sin verte, te adoré.
Y demandando sin cesar al cielo
la dulce compañera de mi suerte,
muy lejos yo de ti, sin conocerte
en la ara de mi amor te levanté.
No preguntaba ni sabía tu nombre,
¿en dónde iba a encontrarte? lo ignoraba;
pero tu imagen dentro el alma estaba,
más bien presentimiento que ilusión.
Y apenas te miré... tú eras ángel
compañero ideal de mi desvelo,
la casta virgen de mirar de cielo
y de la frente pálida de amor.
Y a la primera vez que nuestros ojos
sus miradas magnéticas cruzaron,
sin buscarse, las manos se encontraron
y nos dijimos «te amo» sin hablar
Un sonrojo purísimo en tu frente,
algo de palidez sobre la mía,
y una sonrisa que hasta Dios subía...
así nos comprendimos... nada más.
¡Amémonos, mi bien! En este mundo
donde lágrimas tantas se derraman,
las que vierten quizá los que se aman
tienen yo no sé que de bendición,
dos corazones en dichoso vuelo;
¡Amémonos, mi bien! Tiendan sus alas
amar es ver el entreabierto cielo
y levantar el alma en asunción.
Amar es empapar el pensamiento
en la fragancia del Edén perdido;
amar es... amar es llevar herido
con un dardo celeste el corazón.
Es tocar los dinteles de la gloria,
es ver tus ojos, escuchar tu acento,
en el alma sentir el firmamento
y morir a tus pies de adoración.
OTOÑO
Tal y como me parece,
El País de los Muertos es así:
Una noche de otoño.
* * *
Este otoño,
Qué viejo me hago:
¡Ah, las nubes, los pájaros!
* * *
Riguroso otoño;
Mi vecino,
¿Cómo vive?
* * *
Una noche de otoño;
Un cuervo posado
En una rama seca.
* * *
La luna pasa rápidamente,
Las ramas aún sostienen
Las gotas de lluvia.
* * *
De vez en cuando
Las nubes dan un descanso
A los contempladores de la luna.
* * *
La luna llena de otoño;
Niños sentados en fila
En la terraza del templo.
* * *
El pobre muchacho
Moliendo el arroz,
Levanta su mirada hacia la luna.
* * *
Resignado de corazón
A exponerse al tiempo,
El viento me atraviesa.
* * *
Sopla el viento del otoño,
Pero las púas del castaño
Están verdes.
* * *
El sol rojo brillante,
Implacablemente caliente,
Pero el viento es de otoño.
* * *
¡Sacúdete, oh tumba!
Mi voz llorosa
Es el viento del otoño.
* * *
Mi cabaña de paja;
En el mundo de fuera
¿Es tiempo de cosecha?
* * *
¡Ah, esta morada!
Muchas veces el picamaderos
Picoteará sus postes.
* * *
Una Rosa de Sharon
Al borde del camino;
El caballo se la ha comido.
* * *
Las flores del trebol
No dejan caer, a pesar de todo su balanceo,
Las brillantes gotas de rocío.
* * *
El crisantemo
Es delgado y débil,
Pero tiene su destinado capullo.
* * *
Nunca olvides
El gusto solitario
Del blanco rocío.
* * *
En otoño nos separamos
como las dos conchas
de la almeja.
TUS OJOS SON LUCEROS
Tus ojos son luceros,
tus labios, de terciopelo,
y un amor como el que siento,
es imposible esconderlo.
DEFINICIÓN DE AMOR
¿Rogarla? ¿Desdeñarme? ¿Amarla
¿Seguirla? ¿Defenderse? ¿Asirla? ¿Airarse?
¿Querer y no querer? ¿Dejar tocarse
ya persuasiones mil mostrarse firme?
¿Tenerla bien? ¿Probar a desasirse?
¿Luchar entre sus brazos y enojarse?
¿Besarla a su pesar y ella agraviarse?
¿Probar, y no poder, a despedirme?
¿Decirme agravios? ¿Reprenderme el gusto?
¿Y en fin, a beaterías de mi prisa,
dejar el ceño? ¿No mostrar disgusto?
¿Consentir que la aparte la camisa?
¿Hallarlo limpio y encajarlo justo?
Esto es amor y lo demás es risa.
SÁBADO
Me levanté temprano y anduve descalza
por los corredores: bajé a los jardines
y besé las plantas
absorbí los vahos limpios de la tierra,
tirada en la grama;
me bañé en la fuente que verdes achiras
circundan. Más tarde, mojados de agua
peiné mis cabellos. Perfumé las manos
con zumo oloroso de diamelas. Garzas
quisquillosas, finas,
De mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
que la misma gasa.
De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo
mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro un sonido de loza y cristales:
comedor en sombra; manos que aprestaban
manteles.
Afuera, sol como no he visto
sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
fijos. Te esperaba.
A LA REINA DOÑA ISABEL
Serenísima reina, en quien se halla
lo que Dios pudo dar a un ser humano;
amparo universal del ser cristiano,
de quien la santa fama nunca calla;
arma feliz, de cuya fina malla
se viste el gran Felipe soberano,
ínclito rey del ancho suelo hispano
a quien Fortuna y Mundo se avasalla:
¿cuál ingenio podría aventurarse
a pregonar el bien que estás mostrando,
si ya en divino viese convertirse?
Que, en ser mortal, habrá de acobardarse,
y así, le va mejor sentir callando
aquello que es difícil de decirse.
Desde el 1761 hasta el 50 de un total de 50 Poemas
