Poemas 

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Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!

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 TOP50 Usuarios TOP50 Yavendrás

EL QUE CUENTA LAS CAMPANADAS

El amante de medianoche,
el que ansió que ella le siguiera,
el que cuenta las campanadas
como un enfermo desahuciado;
el que pone cara de cárcel
cuando se mira en el espejo:
es el furtivo que no duerme
acechando a su compañera,
y ella es feliz porque ahora
vive una noche tan inefable
y tan honda como la muerte.

Autor del poema: José Agustín Goytisolo

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UN AÑO MÁS

Un año más sus pasos apresura;
un año más nos une y nos separa;
un año más su término declara
y un año más sus límites augura.

Un año más diluye su amargura;
un año más sus dones nos depara;
un año más, que con justicia avara
meció una cuna, abrió una sepultura.

¡Oh! dulce amigo, cuya mano clara
en cifra de cariño y de ternura
la mía tantas veces estrechara!

un año más el vínculo asegura
de su noble amistad, alta y preclara.
¡Dios se lo otorgue lleno de ventura!

Autor del poema: Salvador Novo

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A LA CIUDAD DE MÉXICO

¡México! ¡Capital! ¡La populosa
ciudad donde orgullosa
ostenta Flora su vergel más lindo!
¡No os extrañe si yo por ella brindo,
que es mi ciudad natal, donde he nacido,
donde la luz del sol he conocido!

Es mi ciudad natal un gran museo;
por dondequiera veo
automóviles, coches, carretelas,
casas particulares, mil escuelas
do mis colegas, jóvenes y niños,
van de la ciencia a recibir cariños.

Mas no puede expresar lenguaje humano
un placer tan ufano
como el que se conoce en mi ciudad;
y esto al decir no miento, es muy verdad,
mas por si acaso me creyeron bobo,
tomen el tren y vayan a esa tierra
y verán que es verdad lo que les dice
el que aquí les habla,
Salvador Novo.

Autor del poema: Salvador Novo

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LA POESÍA

Para escribir poemas,
para ser un poeta de vida apasionada y romántica
cuyos libros están en las manos de todos
y de quien hacen libros y publican retratos los periódicos,
es necesario decir las cosas que leo,
esas del corazón, de la mujer y del paisaje,
del amor fracasado y de la vida dolorosa,
en versos perfectamente medidos,
sin asonancias en el mismo verso,
con metáforas nuevas y brillantes.

La música del verso embriaga
y si uno sabe referir rotundamente su inspiración
arrancará las lágrimas del auditorio,
le comunicará sus emociones recónditas
y será coronado en certámenes y concursos.

Yo puedo hacer versos perfectos,
medirlos y evitar sus asonancias,
poemas que conmuevan a quien los lea
y que les hagan exclamar: "¡Que niño tan inteligente!"

Yo les diré entonces
que los he escrito desde que tenía once años:
No he de decirles nunca
que no he hecho sino darles la clase que he aprendido
de todos los poetas.

Tendré una habilidad de histrión
para hacerles creer que me conmueve lo que a ellos.
Pero en mi lecho, solo, dulcemente,
sin recuerdos, sin voz,
siento que la poesía no ha salido de mí.

Autor del poema: Salvador Novo

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1961

Gracias, Señor, porque me diste un año
en que abrí a tu luz mis ojos ciegos;
gracias porque la fragua de tus fuegos
templó en acero el corazón de estaño.

Gracias por la ventura y por el daño
por la espina y la flor; porque tus ruegos
redujeron mis pasos andariegos
a la dulce quietud de tu rebaño.

Porque en mí floreció tu primavera;
porque tu otoño maduró mi espiga
que el invierno guarece y atempera.

Y porque, entre tus dones, me bendiga
-compendio de tu amor- la duradera
felicidad de una sonrisa amiga.

Autor del poema: Salvador Novo

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MATEO 6,27. 34

¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete,
puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
No te preocupes por el mañana.
El mañana se preocupará por sí mismo.
A cada día le basta su inquietud.

Autor del poema: Evangelio de Mateo

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SOLO OTRO AÑO

Amigos,
me basta con que sobreviva alguno de vosotros para vivir un año,
sólo otro año
para amar a veinte mujeres
y treinta ciudades.
Un año es suficiente para dar a la idea un cuerpo de azucena,
para que una tierra desconocida albergue a una chica que me lleve al mar
y me entregue, de sus rodillas, la llave de todos los lugares.
Un año es suficiente para vivir toda mi vida
de un tirón,
en un solo beso
o en un disparo
que ponga fin a mis preguntas
y al enigma de los tiempos confusos.

Amigos, no muráis así.
Por favor, no muráis, esperadme otro
año,
sólo otro año.
Tal vez terminemos la charla y el viaje que
hemos iniciado
e intercambiemos ideas caminando por la calle,
sin horario ni banderas.
¿Hemos traicionado a alguien
para tener que llamar país a cada pájaro
y espuma a la tierra que está fuera de la herida,
para que temamos el susurro?
Quizá podamos proteger al lenguaje
de un sentido que no hemos deseado,
de un canto que no hemos entonado
a los sacerdotes...
Amigos, mártires erguidos
en mi lecho... y en la cintura de una chica de la que aún no he gozado
ni he elevado sobre sus piernas mi oración al dios del jazmín...
Dejadme solo un momento.
Tenemos derecho a tomar el café con azúcar, no con sangre,
a escuchar el sonido de nuestras manos llamando a las perdices que nos
lloran, no la caída de las fortalezas.
Tenemos derecho a censar nuestras venas que hierven
con el viento de los deseos crónicos,
a dar las gracias a la pelusa dormida
en el vientre lácteo
y a romper el ritmo de los cánticos piadosos...

Amigos, mártires,
mo muráis antes de pedir perdón a una rosa que no habéis visto,
a un país que no habéis visitado,
a un deseo que no habéis logrado,
a mujeres que no os han colgado en el cuello
el icono del mar
ni el tatuaje del alminar.
No muráis antes de que formulemos la pregunta que no harán los supervivientes:
por qué la tierra se parece a un membrillo,
por qué la mujer se parece a lo que no se asemeja la tierra,
a las privaciones de los enamorados... y a un río de claveles?
¿Por qué me reconocieron
abiertamente cuando morí...
y me negaron
cuando regresé vivo de mi periplo?
Dios mío, mi cadáver me ha guiado
y les ha hecho regresar a mí.
Cual chimenea, lo han alzado entre ellos.

Amigos, mártires,
pensad en mí un poco,
amadme un poco,
no muráis así, por favor, no muráis,
esperadme otro año,
un año,
sólo otro año.
No muráis ahora, no me dejéis,
amadme para que bebamos este cáliz,
para que descubramos que la ola blanca no es una mujer
ni una isla.
¿Qué haré tras vuestra ausencia?
¿Qué haré después del último entierro?
¿Cómo voy a amar la tierra que os arrebata de mi lado
y os oculta del mar?
¿Cómo voy a amar al mar que ahoga a los que rezan
y eleva el alminar?
¿A quién visitaré los sábados por la tarde?
¿Quién abrirá mi corazón a los gatos?
¿A quién dedicaré el panegírico de esta luna agria sobre el Mediterráneo?
¿A quién llevaré las pertenencias de las mujeres pasajeras y seductoras?
¿A quién dejaré este hastío cotidiano?
¿Qué significará mi vida
cuando no tenga más que mi sombra para apoyarse en la pared de mi sombra, tras vuestra ausencia?
¿Quién me conducirá a mi alma
y la convencerá de que se quede conmigo?
No muráis, no muráis así, por favor,
no me arranquéis de la manzana-mujer
para lanzarme al libro de las elegías
y a los ritos de las perseverantes lágrimas.
No poseo mi corazón para lanzarlo sobre vosotros cual saludo,
no poseo mi cuerpo para hacer un nuevo ataúd y un testamento,
no poseo mi voz para atravesar esta calle elevada sobre el fusil.
Tened piedad de mí, amigos,
tened piedad de las madres desconsoladas que buscan otras albórbolas
para celebrar el nacimiento de los espejos en los estallidos de las bombas.
Tened piedad de las paredes que desean la hierba,
de los escritores en las noticias necrológicas,
tened piedad de un pueblo al que hemos prometido el acceso de la rosa por la puerta de las cenizas amargas.
No desaparezcáis ahora, como el poeta en el sombrero del mago.
¿Quién recogerá las rosas de los mártires?
Esperad, amigos, tened piedad de nosotros.
Nuestras ocupaciones no nos permiten buscar tumbas y una elegía
distinta de la anterior.
¡Qué pequeñas son estas rosas!
¡Qué grande es esta sangre!
¡Qué bellos sois, amigos,
cuando violáis la tierra en el milagro del génesis
o descubrís la fuente entre las rocas de las montañas posibles!

Amigos,
me basta con que sobreviva alguno de vosotros para vivir un año,
otro año.
Un año es suficiente para que caminemos juntos,
para que nos colguemos el río en la espalda como los gitanos,
para que destruyamos juntos el último templo
y coloquemos una piedra bajo otra,
para que retornemos al alma de su exilio
cuando marchemos juntos,
cuando declaremos una pequeña huelga de adoración a las imágenes.

Si me abandonáis ahora, amigos,
si partís
para habitar en la nebulosa del cráneo,
no os llamaré, no os haré elegías
ni escribiré una palabra sobre vosotros.

Ahora no puedo hacer elegías a nadie,
ya sea país, cuerpo,
un cuerpo en un disparo
o un obrero en la fábrica de la muerte unificada.
A nadie,
a nadie...
Que este canto sea
el fin de las lágrimas derramadas sobre todos vosotros, amigos traidores,
y una elegía destinada a vosotros.
Por eso...
no muráis, amigos, no muráis ahora.
Ninguna rosa es más cara que la sangre en este desierto.
No tenéis tiempo.
No muráis así, por favor, no muráis,
esperad otro año,
un año.
Me basta con que sobreviva alguno de vosotros para vivir un año,
sólo otro año.
Un año es suficiente para que ame a veinte mujeres
y treinta ciudades.
Un año es suficiente para que acuda junto a mi madre desconsolada
y le grite: alúmbrame de nuevo
para que vea la rosa desde su comienzo
y ame el amor desde su comienzo
hasta los confines del canto.
Sólo otro año.
Un año es suficiente para vivir toda mi vida
de un tirón,
en un solo beso
o en un disparo que ponga fin a mis preguntas.
Sólo otro año,
otro año,
un año...

Autor del poema: Mahmud Darwish

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ORACIÓN DE FIN DE AÑO

Dios,
Dueño del tiempo y la eternidad.
Tuyo es el hoy y el mañana.

Antes de terminar el año, te quiero agradecer:
Por todo lo que recibí de ti.
Gracias por la vida y por el amor
Gracias por las flores, por el aire y por el sol;
Gracias por la felicidad y por el dolor
Por lo que fue posible y por lo que no logré.

Gracias por las personas que amé
Por las que amo y las que ya olvidé.

Por mi familia , por mis amigos
y por los que no pude conocer.
Gracias por los que están cerca de mí
Y por los que desde lejos, siempre recordé.

Pero, no solo quiero agradecer, también
te pido perdón:
por el tiempo perdido,
por el dinero que mal gasté,
por las palabras inútiles
por el oído sordo
Y el amor que ignore..

Perdón por las obras vacías,
por las que no tenían razón de ser,
por el trabajo que día a día hice
y por el que no terminé..

Por las oraciones que eleve sin arrodillarme
y por las que deje para un después.

Perdón por mis olvidos
y por el silencio que a sabiendas, guardé.

Perdón por no decir ni abrazar a la persona que amo
Y por huir en vez de volver..

Padre Dios todopoderoso
Te pido dulces sonrisas para estos días que están por terminar y otros enhorabuena, empezar
Que todos tengan alivio, ilusiones y motivos para soñar..

Te pido calor humano para los que no tienen un hogar,
unas manos cariñosas y una manta donde reciban el año que está por llegar..
Que vengan días llenos de fe, armonía y paz;
te pido por los niños, por los ancianos
por los pobres, por los ricos y por todos los que reine en vida
y por mis muertos, paz.

Te pido prudencia, fortaleza, sabiduría y lucidez;
Permítete vivir cada día con optimismo,
con Valor, con bondad y más fe.

Que llene mi corazón de amor, que no exista ni se acerque a mi,
la dureza ni la falsedad,
Que se abra mi corazón a lo bueno de mí ser
Con energía positiva, con verdades, con humildad,
bendiciones y consuelo,
para que todas las personas que encuentre en mi camino,
les pueda repartir amor, sosiego y felicidad
y que descubran en mi, un poquito de ti..

Amen..

Autor del poema: Jacqueline Yunis

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PUES EL TIEMPO NO PARA

Pues el tiempo no para, poco importa
Que los días vividos nos acerquen
El vaso de agua amarga colocado
Donde la sed de vida se exaspera.

No contemos los días que pasaron:
Fue hoy cuando nacimos, sólo ahora
La vida ha comenzado, y, lejos aún,
La muerte ha de cansarse en nuestra espera.

Autor del poema: José Saramago

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LA VERDAD (ALMA NÚMERO 5)

El viento, durante un descanso, le preguntó a un anciano:
―¿Qué es la verdad?
Y El Anciano, que era muy hablador, le susurró al viento:
―No conozco nada más irónico y bipolar que la verdad. Ese
cuchillo que es al mismo tiempo de plástico y de metal; sujetado por
los pensamientos; cuyo mango es la garganta y cuyo filo es la lengua.
Un arma blanca que hace sangrar al corazón; que hiere al orgullo y que
hace cuestionarse a la razón su propia razón. La verdad es una
puñalada que nos hace libres, pero a veces la libertad nos apuñala por
la espalda. Querido viento, no conozco nada que sea al mismo tiempo
tan placentero y dañino como lo es la verdad. Querido viento, ve y dile
a la humanidad la verdad.
―¿Qué verdad? ―indagó el viento con curiosidad.
―Que ya no sabe amar.

Autor del poema: César Brandon

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