Poemas 

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Aquí, en la portada, puedes leer los 100 mejores poemas de siempre, según vuestros votos, separados en dos listas: 50 son de autores consagrados, y los otros 50 de usuarios. Tiene mucho mérito aparecer en esta selección, así que si te esfuerzas a lo mejor te puntúan tan bien que sales aquí. ¡No dejes de intentarlo!

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 TOP50 Usuarios TOP50 Yavendrás

ME GUSTA LA GENTE SIMPLE

Me gusta la gente simple
aunque yo soy complicado
la gente de casa pobre
y corazón millonario

La que todavía suda,
la que se rompe las manos,
la que se juega la vida por el pan de sus hermanos

Me gusta la gente simple
que al vino le llama vino,
la que al pan le llama pan
y enemigo al enemigo

La que se da por entero y no tiene intermediarios
la que comparte conmigo el respeto a los milagros

Me gusta la gente simple,
que se levanta temprano,
porque hay que limpiar la calle,
pintar el frente al mercado,
bajar del camión la fruta,
repartir los telegramas,
servir el café, la sopa, pescar,
embolsar la papa,
cortar el árbol preciso para hacer una guitarra
con la que un día el cantor, caminará por la patria
contando la gente simple,
que sin ella no hay nada,
ni siquiera la milonga
que en el mundo me declara

Me gusta la gente simple
que hace la silla y la mesa,
los zapatos de mi madre,
el vestido de Teresa

La que ríe fácilmente,
la que fácilmente llora,
la que inocente confía
que un día cambien las cosas
Me gusta la gente simple
aunque yo soy complicado

Autor del poema: Facundo Cabral

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DESPEDIDA AL AÑO DE 1843

Adiós, el que caminas
a hundirte en lo pasado:
mis ojos con tristeza
te ven desparecer;

Tus días a mi vida,
crueles, han dejado
más lágrimas que risa,
más penas que placer.

Y tú los años míos
con nuevo peso aumentas
y una experiencia añades
al joven corazón;

Mas yo tierno saludo
te doy porque te ausentas;
que hasta los males mismos
nuestros amigos son.

¡Ay! tal vez más ingrato
el año venidero
me hará con triste envidia
tus horas recordar;

Que siempre más agudo
es el dolor postrero,
y es siempre más amargo
el último pesar.

En vano la esperanza
con risueño atavío
muéstrame los objetos
allá en el porvenir:

Las que a lo lejos brillan
cual gotas de rocío,
son toscas piedrecillas
que el sol hace lucir.

Y a la remota dicha
la fantasía vana
y el corazón ansioso
cercana sueñan ver:

¡El ignorante niño
ve también muy cercana
la luna que sus manos
se afanan por coger!

Mejor fuera que ahora
partiera yo contigo
y la faz nos velara
juntos la eternidad,

Que sola y fatigada
en un suelo enemigo
quedarme con mi vida
de perpetua ansiedad.

Mejor que el sueño eterno
apagara el latido
de este mi sin ventura
inquieto corazón;

Que en sus amantes penas
dejarle sumergido,
llorando de infortunio,
temblando de pasión.

Mas ya la noche avanza
y a pasos presurosos
a sepultarle corres
en el inmenso mar,

Donde mi pena un día,
mis sueños fatigosos,
¡ay Dios! y mis amores
iré yo a sepultar.

Autor del poema: Carolina Colorado

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LA VIDA

La vida
es una preparación para el futuro;
y la mejor preparación para el futuro
es vivir
como si no hubiera ninguno.

Autor del poema: Albert Einstein

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LA TIERRA Y LA LUNA

Se acercaba el día de su decimoctavo cumpleaños,

y la Tierra se encontraba acostada boca hacia algún lugar del espacio porque desde que vio a la Luna no dejó de provocarse efectos mariposa en el estómago.

A ver si así podía poner un poco de práctica la teoría del caos... Y conocerla.

Pero la Luna era ordenada, meticulosa y apasionada de las cifras,

al principio no se fiaba de alguien de había tardado solo cinco billones de años en pedirle salir a una chica, que tal vez su interés era superficial y solo le interesaba las vistas, porque se comentaba que con ella los polvos... estelares, se veían de maravilla.

Pero el día de la cita la Luna se esmeró buscando en el armario una fase, preguntándose si no era muy atrevido vestirse ese escotado cuarto menguante, si maquillarse o dejarse ver los cráteres, si darle una oportunidad a una chica después de haber saltado para la humanidad y dado pasitos en falso para los hombres.

Y mientras la Tierra no paraba de preguntarse qué iba a contarle.

Tal vez lo de que después de los dinosaurios de mayor quería ser controlador aéreo de estrellas fugaces, que en la Tierra todos eramos ciudadanos de un lugar llamado Primer Mundo porque el segundo nos sabía a poco y el tercero estaba en vías de desarrollo.

Que en la tierra éramos unos extremistas religiosos un poco absurdos, y nos llenábamos la boca de orgullo gritando: "Mi Dios besa mejor que el tuyo".

Que en la Tierra no importa el color de la piel, que nadie te detiene para que justifiques tu existencia con un trozo de papel, que es más fácil ser mujer, que dos sí se pelean aunque uno no quiera y al revés, que uno no tiene suficiente con dos y busca a tres para inventarse que son felices los cuatro hasta que se multiplica el problema y cuatro acaba llamando al cero dieciséis.

Que los refugiados no están hechos de opiniones en internet, que en la Tierra no nos rompemos el corazón para recordar al pasado, que no somos tan simples, que después de una relación "fuimos" no se conjuga en el pretérito perfecto complicado.

¿Cómo iba a impresionar a la lúnatica que afectaba su gravedad? A la que dijeron que era imposible tapar el Sol con un solo eclipse y demostró que no era verdad.

Cuando lo único genuino era que la Tierra somos unos rebeldes a la hora de amar, que toda la Vía Láctea ya puede declararse en huelga que ese día iremos a trabajar, que no somos más que un instante en este lugar, pero vivimos como si la eternidad no fuese más que una hora que todavía no ha cumplido la mayoría de edad.

La Tierra podía contarle todo eso a la Luna, con algún que otro engaño, o simplemente empezar la cita diciéndole que era su cumpleaños.

Autor del poema: César Brandon

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AMOR

Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
era un mar desbordado de locura y de fuego,
rodando por la vida como un eterno riego.

Luego soñélo triste, como un gran sol poniente
que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
soñaba sus cristales el alma de la fuente.

Y hoy sueño que es vibrante y suave y riente y triste,
que todas las tinieblas y todo el iris viste,
que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,

sobre la vida toda su majestad levanta:
y el beso cae ardiendo a perfumar su planta
en una flor de fuego deshojada por dos....

Autor del poema: Delmira Agustini

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ELLA AMARÁ A OTRO HOMBRE

Ella amará a otro hombre.
Yo voy lejos, andando hacia el olvido.
Y puede suceder que alguien me nombre,
pero ella fingirá no haber oído.

Ella amará a otro hombre:
el tiempo pasa y el amor finaliza,
y es natural que lo que fue una brasa
acabe convirtiéndose en ceniza.

Aunque nadie lo quiera,
envejecen las vidas y las cosas,
y es natural también que en primavera
los rosales den rosas.

Es natural. Por eso,
ella amará a otro hombre, y está bien.
No sé si ya olvidó mi último beso,
ni me importa con quién.

Pero quizás, un día,
oyendo una canción,
sentirá que esa vieja melodía
le cambia el ritmo de su corazón.

O será algún vestido
que yo le conocí,
o el olor del jardín cuando ha llovido,
pero algún día ha de pensar en mí.

O puede ser un gesto,
un modo de mirar,
o ciertas calles, o un botón mal puesto,
o una hoja seca que voló al azar.

Y de alguna manera
tendrá que recordarme, sin querer,
escuchando unos pasos en la acera
como los míos al atardecer.

Será en algún momento,
no importa cuándo o dónde, aquí o allá,
porque el amor, por parecerse al viento,
parece que se ha ido y no se va.

Y si en ese momento ella suspira
y él pregunta por qué,
le tendrá que inventar una mentira
para que nunca sepa por qué fue.

Y él no verá esa huella,
eso tan mío en lo que ya perdí;
y, aunque la pueda amar más que yo a ella,
ella no podrá amarlo más que a mí..!

Autor del poema: José Ángel Buesa

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DÉCIMAS A DIOS (III)

Yo siempre vivo pensando
cómo serás si es que existes;
de qué esencia te revistes
cuando te vas entregando.
¿Debo a ti llegar callando
para encontrarte en lo oscuro?,
o ¿es el camino seguro
el de la fe luminosa?
¿Es la exaltación grandiosa,
o es el silencio maduro?.

Autor del poema: Pita Amor

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QUÉ SERÍA LA VIDA

¿Qué sería la vida
si no tuviéramos el valor de
intentar algo?

Autor del poema: Vincent van Gogh

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MANTÉN TU AMOR POR LA NATURALEZA

Mantén tu amor por la naturaleza,
porque esa es la verdadera manera
de entender
el arte cada vez más.

Autor del poema: Vincent van Gogh

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LUCIÉRNAGAS EN EL JARDÍN

Te vi pasar ante mí.
En aquel mismo momento te amé.
El silencio exploto en mil sonidos.
La noche arrullo nuestro encuentro.
Luciérnagas inquietas alumbraron un te quiero.
¡Nacía el amor!

¿Mas que pasó? ¿Porque te perdí?
Fue el destino, la adversidad
¿Quien te llevó de mi lado?
Un abrazo de adiós.
Bella durmiente en un sueño perenne
del que no pudiste despertar.
Agonía de un beso desdichado
en un cuento cruel sin final feliz.

Volaste hacia la luz,
quedé exhausto, sin caricias.
Lloré y la lluvia arrebató mis lágrimas.
Un sol helado calienta tu ausencia.
Robo besos al recuerdo que en
sueños pongo en tus labios.
¡Te echo de menos!
Vuelvo al lugar de nuestro amor,
el silencio aprisiona mi corazón,
lo rompe el gemir de una bisagra oxidada.
Miro tras el cristal y ya no queda nada,
tan solo puedo ver, las luciérnagas en el jardín.

Autor del poema: Robert Frost

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