49 Poemas contemporáneos 

AHORA AQUEL NIÑO ES ESTE HOMBRE

Nací el 1 de enero del verano,
en la primavera de los dientes del invierno,
cuando el otoño guardaba su ropa.
Nací apartando la tristeza con la mano
pero no me llegaba con la fuerza
así que se quedó a mi lado hasta los 20.

Cuando eres niño la vida es un acontecimiento.
Cuando eres niño y no te quieres
el mundo se vuelve pared
y la vida un pedazo calcado del invierno.

Era un inválido emocional,
os juro que lo era.
La soledad me apuntaba con sus cañones
y no encontraba consuelo en nada
pero corría por si acaso hacia los brazos
de mi madre.

Ahora he crecido
y el niño que fui aún sigue presente
en cada una de las arrugas de mi rostro,
asoma la cabeza cuando sonrío
y se asombra cada vez que una persona
realiza un acto bello.

Sé que ese niño sufrió,
que he curado muchas de sus heridas
y que ese niño no debería volver
porque el adulto es más feliz
menos frágil.
Pero algunas tardes lo echo de menos
y entonces me gustaría hablarle
y decirle que me perdone
por no haberle querido algunas veces
y no haberle podido rescatar de aquella infancia
de pies planos
y calles opuestas.

Ahora aquel niño es este hombre.
Cuando hables conmigo,
si puede ser, míralo con ternura
que ya no está pero por algún lugar
aún sigue triste
y le vendría bien todo la calidez
que a aquellos días les faltaba.

Autor del poema: Marwan

84.59%

votos positivos

Votos totales: 266

Comparte:

PASAJERA

En el gran ventanal del aeropuerto
un alba de luz blanca entre la niebla
se alza ante la muchacha con un libro
que nunca alcanzará a poder leer.
Mi juventud está también ahí,
en esas páginas de papel biblia
del grueso tomo encuadernado en pie
de los rusos del siglo diecinueve.

Natashas y Nastenkas, silenciosas
amigas de las cuales aprendí
a buscar las pequeñas esperanzas
como si fuesen conchas en la orilla:
todavía imagino que esperáis
a que llegue en la nieve y la ventisca
una abrigada sombra del amor.

También la chica inmóvil en la silla
de ruedas sabe que no llegaré.
Levanta la mirada hacia nostálgico:
fuselajes de aviones que descansan
como gaviotas en un mar helado.
Acoged a mi hija, amigas mías,
pues yo no tengo rostro para ella:
mi rostro ya no es más que un ventanal
de aeropuerto con luz de noches blancas.

Autor del poema: Joan Margarit

83.33%

votos positivos

Votos totales: 12

Comparte:

LA SIRENITA

Para Alicia, que dejó el mar y se vino a vivir a mi bañera.
Con tus cinco guapísimas hermanas
y tu abuela y tu padre eras feliz
en el fondo del mar, donde la vida
hierve bajo el conjuro silencioso
que urde la vara mágica del agua.
Pero ser feliz cansa, y aun abruma,
como cansa y abruma la familia,
de manera que un día decidiste
romper con tu pasado y buscar novio
entre los hombres de la superficie.
Por si eso fuera poco, alguien te dijo
que si te enamorabas de un humano
serías inmortal, lo que sonaba
bien, aunque no acabases de creértelo.
El caso es que una bruja te dio piernas
(y alguna cosa más que ahora me callo),
y, satisfecha con tu nuevo cuerpo,
pusiste rumbo a tierra. Era en agosto,
y a nadie le extrañó verte en la playa,
desnuda y sonriente, con tus piernas
recién inauguradas, vacilantes
aún, pero tan largas y perfectas
como las de la diosa del amor
en el lienzo de Sandro Botticelli.
Yo estaba por allí, matando el tiempo,
tomando el sol quizá, disimulando
el horror que la gente me inspiraba
detrás de una expresión dulce y afable,
cuando tú aniquilaste mi tristeza
con solo aparecer ante mi vista,
y supe que la gloria del deseo
se instalaba en mi alma para siempre.
Y a ti te pasó igual (lo que es más raro,
teniendo en cuenta que yo no era príncipe
y me sobraban unos cuantos kilos),
y empezó nuestra historia de amor loco,
que hoy continúa viva, tantos años
después, y que mañana estará viva
y siempre vivirá, porque está hecha
de la misma materia incombustible
con que se hacen los mitos y los sueños.

Autor del poema: Luis Alberto de Cuenca

83.33%

votos positivos

Votos totales: 18

Comparte:

LA PENUMBRA DEL CUARTO

Entra el lenguaje.

Los dos se acercan a los mismos objetos. Los tocan
del mismo modo. Los apilan igual. Dejan e ignoran
las mismas cosas.

Cuando se enfrentan, saben que son el límite
uno del otro.

Son creador y criatura.
Son imagen,
modelo,
uno del otro.

Los dos comparten la penumbra del cuarto.
Ahí perciben poco: lo utilizable
y lo que el otro permite ver. Ambos se evaden
y se ocultan.

Autor del poema: Coral Bracho

82.61%

votos positivos

Votos totales: 23

Comparte:

PARPADEO

Pedro Salinas
dice en un poema
que no quiere dejar de sentir
el dolor de la ausencia
de la mujer a la que ama
porque eso es lo único
que le queda de ella:
el dolor.
No recuerdo sus palabras exactas.
Él lo dice mejor que yo.
Eran otros tiempos.
Salinas está muerto.
La mujer a la que amaba también.
Pronto lo estaremos todos.
La vida es un mero parpadeo.
Abre los ojos
y ciérralos

Autor del poema: Roger Wolfe

82.26%

votos positivos

Votos totales: 186

Comparte:

PORQUE LA FELICIDAD NO PUEDE...

Porque la felicidad no puede ser experimentada ni por mí ni por el resto de ignorantes. La felicidad. Alguien se la ha llevado. Alguien más listo que tú y que yo se la ha llevado. ¿Por qué la deseo? Hay quien prefiere vivir en los márgenes de
la felicidad. Los márgenes de la alegría: o estar vivo o estar muerto. Hay quien prefiere merodear las orillas. Lo alegre solo existe en el término medio. Entre lo sombrío y lo clínico. Entre el holocausto y la golosina. Por eso no estoy ni
viva ni lejos, ni cerca ni muerta. Mi salud es un reloj de cuco. De él nacen tus ojos cada hora. De tus ojos mi felicidad, cada hora. Y lloro todas las
semanas. Mal-estando, lloro todas las semanas.
Y entiendo este ácido.
Este éxtasis. Este límite.
Esta pequeña lágrima con forma de soga

Autor del poema: Luna Miguel

82.00%

votos positivos

Votos totales: 50

Comparte:

EXTRAÑOS EN LA NOCHE

Nadie mira a nadie de frente,
de norte a sur la desconfianza, el recelo
entre sonrisas y cuidadas cortesías.
Turbios el aire y el miedo
en todos los zaguanes y ascensores, en las camas.
Una lluvia floja cae
como diluvio: ciudad de mundo
que no conocerá la alegría.
Olores blandos que recuerdos parecen
tras tantos años que en el aire están.
Ciudad a medio hacer, siempre a punto de parecerse a algo
como una muchacha que comienza a menstruar,
precaria, sin belleza alguna.
Patios decimonónicos con geranios
donde ancianas señoras todavía sirven chocolate;
patios de inquilinato
en los que habitan calcinados la mugre y el dolor.
En las calles empinadas y siempre crepusculares,
luz opaca como filtrada por sementinas láminas de alabastro, ocurren escenas tan familiares como la muerte y el amor; estas calles son el laberinto que he de andar y desandar: todos los pasos que al final serán mi vida. Grises las paredes, los árboles y de los habitantes el aire de la frente a los pies. A lo lejos el verde existe, un verde metálico y sereno, un verde Patinir de laguna o río, y tras los cerros tal vez puede verse el sol. La ciudad que amo se parece demasiado a mi vida; nos unen el cansancio y el tedio de la convivencia pero también la costumbre irremplazable y el viento.

Autor del poema: María Mercedes Carranza

81.08%

votos positivos

Votos totales: 37

Comparte:

EN EL TREN

Hace unos minutos
que ha recibido la llamada,
y desde entonces no ha soltado el pañuelo

Qué tristes
son las lágrimas de un viejo,
te desarman,
te dejan sin opción.

Solo puedes imaginarte lo peor.

Autor del poema: Karmelo Iribarren

81.05%

votos positivos

Votos totales: 190

Comparte:

NEGOCIACIÓN

Qué difícil es el amor para los hambrientos.
Invento una amargura,
un tormento que llueve
y no son mis miedos,
sino vuelos incontrolables los que me impulsan.

Creo que querer ha de ser una constante,
por eso ahora se me antojan pestañeos,
segundos volátiles.

El despegue lento de un gemido,
cerrar los ojos,
ahogar el grito en una almohada
y que esta vez no sea sollozo
sino canto
de madrugada.

Cómo me atrapa
y me quema la piel y los huesos
la vida en excesos,
los besos prohibidos,
el hambre del otro

Que no puedes ponerme en los labios la miel,
porque tengo la saliva hecha de hielo.

Que no puedes decirme “te quiero”
sin que te pregunte después “para qué”.

Fabriqué excusas para planear la huida,
no entiendo de vuelos
pero sí de caídas.

Un día de estos,
cuando se vierta en la copa el recuerdo,
te acordarás de mí.

Vendrá mi risa como un disparo,
un desgarre de guitarra,
un cante de gitano.

Y en el último baile, pensarás:
qué fue de aquella chica,
de aquella chica que conocía aquella noche de verano.

Autor del poema: Loreto Sesma

80.33%

votos positivos

Votos totales: 61

Comparte:

CUAL FLOR CUAL VALOR CUAL CORAZÓN...

Enviado por aanmica18  Seguir

Cual flor, cual valor, cual corazón sin amor
soy secreto en el viento, vuelo lejos del destello
si me llamas volaré, si me tocas quebraré
como un suspiro de cristal
huyo lejos sin mirar atrás

80.00%

votos positivos

Votos totales: 20

Comparte:

Desde el 11 hasta el 20 de un total de 49 Poemas contemporáneos

Añade tus comentarios