43 Poemas ecuatorianos 

EL FAUNO

Canta el jilguero. Pasó la racha.
Entre los mirtos resuena el hacha.

La rosa mustia se inclina loca
Sobre su fuente, cristal de roca.

El fauno triste de alma rubia
Tiene en sus ojos gotas de lluvia.

Autor del poema: Humberto Fierro

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MI REGRESO

Voy a revivir a mis muertos,
Pues yo no creo que es cierto
Que el muerto, muerto está.

Haré gritar al silencio
Que como todo ser necio
Pensó que lo que "no dijo", va.

Pintaré la tumba del abuelo,
Se regocijará hasta el Cielo
Que hoy llegó la claridad.

Llevaré flores a mis padres,
Con lirios les haré un parque
En donde puedan bailar.

Con mi regreso a mi tierra,
Limpiaré las hojas secas
Que no los dejan descansar.

Con mi regreso a mi tierra
Pondré flores donde hay hiedra
Y ya no se marchitarán.

Mis muertos irán delante,
Serán los guías brillantes
Que iluminarán mi andar.

Ya no seré un inmigrante,
Seré ahora un "regresante"
Al que no podrán frenar.

Autor del poema: Karina Gálvez

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A MIS ENEMIGOS

¿Qué os hice yo, mujer desventurada
Que en mi rostro, traidores, escupís
De la infame calumnia la ponzoña
Y así matáis a mi alma juvenil?

¿Qué sombra os puede hacer una insensata
Que arroja de los vientos al confín
Los lamentos de su alma atribulada
Y el llanto de sus ojos ¡ay de mí!

Envidiáis, envidiáis que sus aromas
Le dé a las brisas mansas el jazmín?
Envidiáis que los pàjaros entonen
Sus himnos cuando el sol viene a lucir?

No! no os burlèis de mí sino del cielo....
Que, al hacerme tan triste e infeliz,
Me dió para endulzar mi desventura
De ardiente inspiración rayo gentil.

Por qué, por qué queréis que yo sofoque
Lo que en mi pensamiento osa vivir?
Por qué matáis para la dicha mi alma?
Por qué ¡cobardes a traición! me herís?

No dan respeto la mujer, la esposa,
La madre amante a vuestra lengua vil....
Me marcáis con el sello de la impura....
Ay! nada! nada! respetáis en mí!

Autor del poema: Dolores Veintimilla

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LA BATALLA DEL PICHINCHA

Agotadas nuestras fuerzas por dos derrotas en Huachi
Juntamos los esfuerzos de Paya, Albión y Yaguachi
Con los de Alto Magdalena, los Lanceros y Dragones,
Que con armas y caballos lucharon como leones.
Fue paralelo a Los Chillos que con una gran estrategia
Nos libramos de mosquetes escondidos en las ciénagas.
Y con bayoneta en mano libramos una batalla
De las más desiguales que se haya visto en pantalla.

Colombianos, Alto Peruanos, Argentinos, Venezolanos,
Neo Granadinos, Irlandeses, Franceses y Ecuatorianos
Nos transformamos en una fuerza de unión ultra Americana
Que traspasó las fronteras de la gran historia humana.

"¡Libertad!", gritaban desde sus rocines, los del Trujillo y del Paita,
"Que en las faldas del Pichincha aunque nos falte la calma,
Con los Granaderos de Los Andes construiremos el camino
De pueblos que sólo aceptan independiente destino."

Antonio José de Sucre, hombro a hombro con Abdón,
Ayudó a vengar la muerte del padre de Calderón.
Dos mil novecientos setenta y uno se convirtieron en uno,
Para ganar, con sangre, los derechos de cada uno.

Es preciso recordar la estrategia del Albión,
Que apareció, cual milagro, en la cumbre junto al sol.
Aymerich hubo de rendirse porque ni sus mosquetas
Desarmaron el coraje de nuestras bayonetas.

La Batalla del Pichincha abrió el paso a toda América
A disfrutar de dos cosas que todo ser humano espera:
Vivir libres, con justicia, con respeto y soberanos,
Cubiertos con la bandera del amor a los hermanos.

Autor del poema: Karina Gálvez

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BAJO LA TARDE

¡Oh! tarde dolorosa que con tu cielo de oro
finges las alegrías de un declinar de estío.
¡Tarde! Las hojas secas en su doliente coro
van llenando mi alma de un angustioso frío.

La risa de la fuente me parece ser lloro;
el aire perfumado tiene aliento de lirios;
añoranzas me llegan de unos viejos martirios
y a mi mente se asoman unos ojos que adoro...

Negros ojos que surgen como lagos de muerte
bajo la sombra trágica de un cabello obsidiano,
¿Por qué esa obstinación en dejar mi alma inerte,

turbando mis deliquios con su mirar lejano?
... Sigue fluyendo pena de la fuente sonora...
Ha llegado la noche... Pobre alma mía, ¡llora!

Autor del poema: Arturo Borja

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LA DIVINA COMEDIA

¡Deja sobre tu seno que ruede mi cabeza
como una flor pesada de pena y de pasión:
que amor burla con gracia sutil toda certeza
y la cabeza siente, pues piensa el corazón!

De este divino engaño cuando la farsa empieza,
truecan sabios sus alas Sentimiento y Razón:
¡y el pensamiento es todo ternura y ligereza
porque el sentir es todo cordura y reflexión!

A tiempo se repite la fama de esta ambigua
y dolorosa farsa, ¡tan nueva y tan antigua!
y es siempre igual el fondo y análoga la acción.

Empecemos de nuevo la divina comedia,
hoy que la duda, Amada, mi corazón asedia,
que esta vez... ¡quizá olvide que él lleva la razón!

Autor del poema: Ernesto Noboa y Caamaño

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LA TARDE MUERTA

Se moría la tarde rosa
De una Primavera lejana,

Desmayándose temblorosa
En los vidrios de mi ventana.

Por mi alcoba cerrada al huerto
Ya la carretera tan larga,

Pasaba el minuto desierto
Con una lentitud amarga,

Ya del sol no quedaba ni una
Mancha de oro en el infinito.

Yo no he visto cosa ninguna
Más triste que ese azul marchito.

Tanto tiempo! dije, hace tanto
Que decliné esta tarde mustia
Con un helado desencanto
Y aromada de vieja angustia,

Delante de los callejones
Bordados de ramas gentiles
Al rimar mis desolaciones
Bajo mis canas infantiles!

Oh, la sentimental pobreza
De los que ni una flor cortamos,

Porque fue hostil la maleza
Para la prisa que llevamos!

De los romeros taciturnos
Que fuimos desdeñando todo,

Llenos de los cielos nocturnos
Que mienten astros en el lodo!

Caminos tiene el alma!.. ¿Fuimos Quizás en busca de un
remedio...?
Siempre asolados nos rendimos Ante las llanuras del tedio...

Y después de soñar ilusos
Que el término no estaba lejos,

Nos despertamos muy confusos
Porque nos encontramos viejos.

Ah, quién mirara la dulzura
Del crepúsculo, adolescente,

O abriera a la mañana pura
Los ojos de un convaleciente!

Y la negra ramazón viva
De los árboles centenarios
Se inclinó, como pensativa
En mis recuerdos solitarios,

Con un son de manantial de agua
Que sigue goteando la pena

De la ilusión que arde en la fragua
De una tarde lenta y serena...

Autor del poema: Humberto Fierro

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LA TRISTEZA DEL ANGELUS

En la puerta de piedra que le musgo lento cubre
he descansado viendo que se deshoja el día,
en las puertas de piedra de donde a fin de Octubre
veíamos Ponientes de equívoca alegría.

He aguardado el Angelus que su sonrisa abría
para Nuestra Señora la eterna Poesía.
Y he sentido el perfume silvestre, como antes
en el paisaje humilde que Mollet firmaría,
y mi corazón y mi alma delirantes
se dan sin condiciones a la melancolía…

A la melancolía, que invita a esta hora
a oír largamente el agua y el ruiseñor que llora.

Autor del poema: Humberto Fierro

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RETRATO ANTIGUO

Tienes el aire altivo, misterioso y doliente
de aquellas nobles damas que retrató Pantoja:
y los cabellos oscuros, la mirada indolente,
y la boca imprecisa, luciferina y roja.

En tus negras pupilas el misterio se aloja,
el ave azul del sueño se fatiga en tu frente,
y en la pálida mano que una rosa deshoja,
resplandece la perla de prodigioso oriente.

Sonrisa que fue ensueño del divino Leonardo,
ojos alucinados, manos de Fornarina,
porte de Dogaresa, cuello de María Estuardo,
que parece formado -por venganza divina-
para rodar segado como un tallo de nardo,
como un ramo de lirios, bajo la guillotina.

Autor del poema: Ernesto Noboa y Caamaño

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EL OBJETO Y SU SOMBRA

Arquitectura fiel del mundo,
realidad, más cabal que el sueño.
La abstracción muere en un segundo:
sólo basta un fruncir del ceño.

Las cosas. O sea la vida.
Todo el universo es presencia.
La sombra al objeto adherida
¿acaso transforma su esencia?

Limpiad el mundo -ésta es la clave-
de fantasmas del pensamiento.
Que el ojo apareje su nave
para un nuevo descubrimiento.

Autor del poema: Jorge Carrera Andrade

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