90 Poemas mexicanos 

A TU PUERTA LLAMÉ. NO ESTABAS

A tu puerta llamé. No estabas.
Aspas de viaje te arrancaron.
¿Quién volverá cuando regreses?
Viento sin recuerdos, en la noche
se envuelve de inútiles presagios.

Dicen que la vida prosigue.
Entre nieves remotas, luces
que desconozco, abro los brazos
-lazarillos a ciegas-; busco.

Desde aquí, junto a la oreja sorda
amo en secreto, y enmudezco.
Dicen que la vida no perdona.
A tu puerta llego, y sin mirarte,
maravillado te contemplo.

¿Regresaste, vives, te escondiste?
Frente a tu casa silenciosa
-pienso que estás-, no llamo. Espero.
Y pasa la vida, y se detiene.

Autor del poema: Rubén Bonifaz Nuño

80.00%

votos positivos

Votos totales: 55

Comparte:

VERDAD ES MUY GRANDE

Verdad es muy grande
que yo no quisiera ni hablar,
ni dormir,
ni oir,
ni querer.
Sentirme encerrada
sin miedo a la Sangre,
sin tiempo ni magia
dentro de tu mismo miedo
y dentro de tu gran angustia
y en el mismo ruido de tu corazón.

Toda esta locura, si te lo pidiera,
yo sé que sería para tu silencio
sólo turbación.

Te pido violencia en la sinrazón
y tú me das gracias,
tu luz y calor.

Pintarte quisiera
pero no hay colores por haberlos tantos,
ni mi confusión,
la forma concreta de mi gran amor.

Autor del poema: Frida Kahlo

80.00%

votos positivos

Votos totales: 25

Comparte:

ACELERACIÓN DE LA HISTORIA

Escribo unas palabras
y al mismo
ya dicen otra cosa
significan
una intención distinta
son ya dóciles
al Carbono 14
Criptogramas
de un pueblo remotísimo
que busca
la escritura en tinieblas.

Autor del poema: José Emilio Pacheco

79.91%

votos positivos

Votos totales: 677

Comparte:

LA CALLE

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.

Autor del poema: Octavio Paz

79.67%

votos positivos

Votos totales: 4560

Comparte:

NOCTURNO MUERTO

Primero un aire tibio y lento que me ciña
como la venda al brazo enfermo de un enfermo
y que me invada luego como el silencio frío
al cuerpo desvalido y muerto de algún muerto.

Después un ruido sordo, azul y numeroso,
preso en el caracol de mi oreja dormida
y mi voz que se ahogue en ese mar de miedo
cada vez más delgada y más enardecida.

¿Quién medirá el espacio, quién me dirá el momento
en que se funda el hielo de mi cuerpo y consuma
el corazón inmóvil como la llama fría?

La tierra hecha impalpable silencioso silencio,
la soledad opaca y la sombra ceniza
caerán sobre mis ojos y afrentarán mi frente.

Autor del poema: Xavier Villaurrutia

79.65%

votos positivos

Votos totales: 113

Comparte:

¿VIVIRÉ MAÑANA?

¿Viviré mañana? No lo sé decir
Pero no me iré de aquí sin resistencia
Esta recámara es mi núcleo
Pensar bajo las cobijas es mi fuga
Con los ojos cerrados,
Para escuchar un miedo escondido en el silencio,
Mi miedo que al romperse se vuelve
El desconocido mal.
Sea bienvenido el misterio
Pero mi reacción , desconocida también
También por ello me aterra
Entonces mi temor no tiene tiempo
De pensar su propio terror
Y la belleza me embarga toda entera

No existe lo predecible
Y este es el temor mayor
Oculto mis cosas
No por el miedo sino por el rechazo
De quienes piensan a medias
“La ignorancia liberara”

Quiero verte
En la misma posición, sacudida en llanto,
Despojada por sólo una semana mas
De tus débiles apoyos
“Cada hombre mata lo que mas quiere”
Cada mujer se dejará amar
Hasta la muerte
¿Cuál es el amor hasta la muerte?
¿Es solo un peregrino
de todas las semejanzas?.

Autor del poema: Carlos Fuentes

79.27%

votos positivos

Votos totales: 82

Comparte:

¡OH CRISTO!

«Ya no hay un dolor humano que no sea mi dolor;
ya ningunos ojos lloran, ya ningún alma se angustia
sin que yo me angustie y llore;
ya mi corazón es lámpara fiel de todas las vigilias,
¡oh Cristo!

»En vano busco en los hondos escondrijos de mi ser
para encontrar algún odio: nadie puede herirme ya
sino de piedad y amor. Todos son yo, yo soy todos,
¡oh Cristo!

»¡Qué importan males o bienes! Para mí todos son bienes.
El rosal no tiene espinas: para mí sólo da rosas.
¿Rosas de Pasión? ¡Qué importa! Rosas de celeste esencia,
purpúreas como la sangre que vertiste por nosotros,
¡oh Cristo!»

Autor del poema: Amado Nervo

78.84%

votos positivos

Votos totales: 430

Comparte:

PONEOS DE PIE

¡Amigos míos, poneos de pie!
Desamparados están los príncipes,
Yo soy Nezahualcóyotl,
Soy el cantor,
Soy papagayo de gran cabeza.
Toma ya tus flores y tu abanico
¡Con ellos ponte a bailar!
Tú eres mi hijo,
Tú eres Yoyontzin.
Toma ya tu cacao,
La flor del cacao,
¡que sea ya bebida!
¡Hágase el baile,
No es aquí nuestra casa,
No viviremos aquí
Tú de igual modo tendrás que marcharte.

Autor del poema: Nezahualcóyotl

78.26%

votos positivos

Votos totales: 115

Comparte:

¿POR QUÉ?

Cuando a mis ojos tristes la alegre mariposa,
como una flor errante discurre en el vergel,
¿por qué se me figura que es tu alma caprichosa
que flota en la mañana y va de rosa en rosa
bebiendo hasta saciarse rocío, esencia y miel?

Cuando la tarde cae, cendal de color lila,
y Véspero aparece en el etéreo tul,
¿por qué pienso en el nácar que irradia tu pupila
y que es como una perla preciosa que cintila,
expuesta en un destello sobre una concha azul?

Cuando la noche llega y en sus tinieblas lloro,
llamando a mí una dicha que para siempre huyó,
¿por qué miro en la sombra, blanca ilusión que adoro,
tu cabecita alada, tu cabecita de oro,
como uno de esos ángeles que Rafael soñó?

Cuando entre la penumbra de las acacias veo
cómo los fuegos fatuos saltan aquí y allí,
¿por qué, presa insensata de mi tenaz deseo,
los sigo ansiosamente de tumba en tumba y creo
que son tus pies de sílfide que danzan ante mí?

Si la pasión que abrigo, doliente y sin consuelo,
no ha de salvar la sima que media entre los dos,
¿por qué a ti se dirige mi inextinguible anhelo
como la aguja al norte, como la llama al cielo,
como la espira de humo del incensario a Dios?

Autor del poema: Salvador Díaz Mirón

78.03%

votos positivos

Votos totales: 132

Comparte:

YO SOY MI CASA

I

Casa redonda tenía
de redonda soledad:
el aire que la invadía
era redonda armonía
de irrespirable ansiedad.

Las mañanas eran noches,
las noches desvanecidas,
las penas muy bien logradas,
las dichas muy mal vividas.

Y de ese ambiente redondo,
redondo por negativo,
mi corazón salió herido
y mi conciencia turbada.
Un recuerdo mantenido:
redonda, redonda nada.

II

Escaleras sin peldaños
mis penas son para mí,
cadenas de desengaños,
tributos que al mundo di.

Tienen diferente forma
y diferente matiz,
pero unidas por los años,
mis penas, o mis engaños,
como sucesión de daños,
son escaleras en mí.

III

De mi esférica idea de las cosas,
parten mis inquietudes y mis males,
pues geométricamente, pienso iguales
lo grande y lo pequeño, porque siendo,
son de igual importancia; que existiendo,
sus tamaños no tienen proporciones,
pues no se miden por sus dimensiones
y sólo cuentan, porque son totales,
aunque esféricamente desiguales.

IV

Me estoy volcando hacia fuera
y ahogándome estoy por dentro.
El mundo es sólo una esfera,
y es al mundo al que pidiera
totalidad, que no encuentro.

Totalidad que debiera
yo, en mí misma, realizar,
a fuerza de eliminar
tanta pasión lastimera;
de modo que se extinguiera
mi creciente vanidad
y de este modo pudiera
dar a mi alma saciedad.

V

De mi barroco cerebro,
el alma destila intacta;
en cambio mi cuerpo pacta
venganzas contra los dos.

Todo mi ser en pos
de un final que no realiza;
mas ya mi alma se desliza
y a los dos ya los libera,
presintiéndoles ribera
de total penetración

VI

Yo soy cóncava y convexa;
dos medios mundos a un tiempo:
el turbio que muestro afuera,
y el mío que llevo dentro.
Son mis dos curvas-mitades
tan auténticas en mí,
que a honduras y liviandades
toda mi esencia les dí.

Y en forma tal conviví
con negro y blanco extremosos,
que a un mismo tiempo aprendí
infierno y cielo tortuosos.

Autor del poema: Pita Amor

77.78%

votos positivos

Votos totales: 9

Comparte:

Desde el 31 hasta el 40 de un total de 90 Poemas mexicanos

Añade tus comentarios