131 Poemas eróticos 

ENTRANDO EN TI, CABEZA CON CABEZA...

Entrando en ti, cabeza con cabeza,
pelo con pelo, boca contra boca:
el aire que respiras -la fijeza
del recuerdo-, respiro y en la poca

luz de la tarde -rayo que no cesa
entre los huesos abrasados- toca
los bordes de tu cuerpo; luz que apresa
la forma. Ya su cénit la convoca

a otro vacío donde su blancura
borra, marca de arena, tu figura.
El día devorando de sonidos

quema, de trecho en trecho, su espesura
y vuelca de ceniza la textura
en la noche voraz de los sentidos.

Autor del poema: Severo Sarduy

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AUNQUE UNGISTE EL UMBRAL Y ENSALIVASTE...

Aunque ungiste el umbral y ensalivaste
no pudo penetrar, lamida y suave,
ni siquiera calar tan vasta nave,
por su volumen como por su lastre.

Burlada mi cautela y en contraste
-linimentos, pudores ni cuidados-
con exiguos anales olvidados
de golpe y sin aviso te adentraste.

Nunca más tolerancia ni acogida
hallará en mí tan solapada inerte
que a placeres antípodas convida

y en rigores simétricos se invierte:
muerte que forma parte de la vida.
Vida que forma parte de la muerte.

Autor del poema: Severo Sarduy

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ALGO DEBE MORIR CUANDO ALGO NACE

Algo debe morir cuando algo nace;
debe ser sofocado, y su sustancia
chupada para ser riego o lactancia
en que otro ser su urgencia satisface.

No habrá otra hora pues en que te abrace
mientras muerdo en la cándida abundancia
de tus dos pechos; no habrá ya otra instancia
en que tu cuerpo con mi cuerpo enlace;

no penetraré más en la garganta
anfractuosa de tu sexo alpino.
Tú a otra luz amaneces; yo declino.

Mi degollado ardor tu altar levanta,
mi reprimida hambre te alimenta,
y el yermo de mi lecho te cimenta.

Autor del poema: Tomás Segovia

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AMARANTA

Rubios, pulidos senos de Amaranta,
por una lengua de lebrel limados
pórticos de limones desviados
por el canal que asciende a tu garganta.

Rojo, un puente de rizos se adelanta
e incendia tus marfiles ondulados.
Muerde, heridor, tus dientes desangrados,
y corvo, en vilo, al viento te levanta.

La soledad, dormida en la espesura
calza su pie de céfiro y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.

Su cuerpo en sombra, oscuro, se le enciende,
y gladiadora, como un ascua impura
entre Amaranta y su amador se tiende.

Autor del poema: Rafael Alberti

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EL ÉMBOLO BRILLANTE Y ENGRASADO...

El émbolo brillante y engrasado
embiste jubiloso la ranura
y derrama su blanca quemadura
más abrasante cuanto más pausado.

Un testigo fugaz y disfrazado
ensaliva y escruta la abertura
que el volumen dilata y que sutura
su propia lava. Y en el ovalado

mercurio tangencial sobre la alfombra
(la torre, embadurnada penetrando,
chorreando de su miel, saliendo, entrando)

descifra el ideograma de la sombra:
el pensamiento es ilusión: templando
viene despacio la que no se nombra.

Autor del poema: Severo Sarduy

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Una tarde de verano a tu lado

Enviado por francobtx  Seguir

Otra vez aquí, a mediados de la tarde, el sol brilla con apenas umbras, el color del cielo naranja que se ve a los lejos como si se tratara de un lienzo perfecto, sentada en la cama observo la ventana y conmigo acompañada un libro de aveyana, aquel que leo todas las tardes, lleno de incertidumbre y tristes momento, quien me roba suspiros y sueños, espero a ml marido en celo.

Al entrar a la habitación sujetó mi cabeza con sus manos y me beso metiendo su lengua en mi boca dejando su saliva disolverse en mi lengua

-Lo extrañaba demasiado, su cariño, sus protectores brazos y todo él, y también necesitaba que me hiciera el amor y tenerle en mi interior, mi cuerpo se enardecía imaginando sus caricias y sus besos.

-Me gustaba la proximidad que mi lengua tenia con la suya y el calor que me transmite de sus dulces y carnosos labios, -Me gusta sentirla, acariciarla y de vez en cuando recorrer sus partes intimas como un jugueton- tiene un cuerpo muy fibrado a la cual me gusta tocar con mucha fuerza. Durante unos minutos quedamos en silencio, saboreando el precioso néctar directo de nuestros labios.

Una larga sesión de besos que erizaban la pielal, sabía besar y utilizar su labios y lengua.

*Me voy sorprendiendo de lo que va creciendo en su entrepierna. De mi boca sale una risita nerviosa*

-No te preocupes aun no haré eso- poco a poco fui bajando desde sus labios, torso, vientre... hasta llegar lo prohibido, en este caso no estaba prohibido para mis labios
-Comencé a realizar pequeños estragos en su cuerpo cada vez que mi lengua tocaba su flor-

Me llegó a sentir los suspiros de placer que dejaba escapar por mi bica, y las ansias que sentia con que su lengua recogían el estrecho orificio de mi vagina y salpicaduras de su saliva cayendo por su barbilla.

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Listado de Pendientes

Enviado por salom0n  Seguir

Labios,
lengua,
deseando conocerlos,
aún falta morderlos,
extasiado por esos negros ojos,
que me miran con deseo, mientras me sonrojo.

Boca,
cuello,
senos perfectos,
al sol expuestos,
sin pretextos estrujar los bordes,
con mis largos dedos, sacar los mejores acordes.

Ombligo,
cintura,
caderas turgentes,
dos piernas impresionantes,
que enmarcan una pelvis abultada,
que me turba más, así de la nada.

Tú,
yo,
alcoba bella,
vino en botella,
tus manos en mi pecho,
saltando en mi cintura, saltando en el lecho

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LAS ROSAS PALPITABAN ENCIMA DE TUS SENOS

Las rosas palpitaban encima de tus senos
duros. Como una flora de las blancas batistas
que tus brazos rosaban cálidamente llenos,
los encajes tentaban con carnes entrevistas

¡Qué cándida lujuria en tus bucles con lazos
rojos! ¡Oh, tus mejillas, mates como jazmines,
bajo la llama negra de los hondos ojazos
sobre la pasión cálida de las rosas carmines!

Ibas hacia la vida con todo tu tesoro
intacto… Me mandaste tus pájaros de amores…
¡y te besé, temblando, tu alegría de oro
con un miedo doliente de poner tristes tus flores!

Autor del poema: Juan Ramón Jiménez

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POEMA 01... CUERPO DE MUJER

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar al hijo del fondo de la tierra.

Fui sólo como un túnel. De mí huían los pájaros,
y en mí la noche entraba en su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en
mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
¡Ah los vasos del pecho! ¡Ah los ojos de ausencia!
¡Ah las rosas del pubis! ¡ Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue y el dolor infinito.

Autor del poema: Pablo Neruda

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GRACELY SQUARE

Es un hermoso cuerpo ese que viene
hacia mí. Se detiene. Y me sonríe.

Qué bella esa sonrisa roja y húmeda
que se abre, como un sexo a mí ofrecido,
para preguntar algo que no entiendo.

Miro sus ojos claros. Pienso, mientras,
que su maravilloso cuerpo late
junto a mí. Están sus senos cercanísimos
a mi pecho y el vello en su entrepierna.

Se apretará, oprimido por las bragas,
que adivino adorables y minúsculas.
Y como un ruiseñor sonidos dulces
gorjea su garganta a mis oídos.

Ese increíble cuerpo habla conmigo.
Le respondo: «No sé». Se aparta el cuerpo
y veo que se alejan las caderas.

más perfectas de todo el universo.
He aprender inglés. Ahorita mismo.

Autor del poema: José María Fonollosa

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