136 Poemas eróticos
Cita a ciegas
A ella la vejez no la inmuta
su sensualidad es coruscante,
y su espíritu joven y resoluto
la incita a tener un romance,
bajo la tenue luz de la luna
las miradas escrutan:
¡la atracción es mutua!,
él es un galán y manifiesta
su deseo por otro encuentro,
la atracción sexual aviva la flama,
en ella su alma exhala
*no hay amor, es cierto*
empero gracias a esa vivencia,
ella mira su imagen en el cristal
y éste le retorna
una sonrisa, con picardía
AMORETO V
Quiero ver en tus ojos el destello,
la inquietud de mi fibra, el rocío
en tus manos asidas a mi río,
el recodo en que habita lo más bello.
Quiero ser en la sangre de tu sello
hoja hueva en el vaso antes vacío,
ser, amor, tu sabor en el estío,
la delicia en el pulso de tu cuello.
Quiero andar tu sudor y tu saliva,
atreverme a probar el agua viva
que en tu beso refleja la dulzura
del estanque aromado y su tersura;
agua rauda y ardiente que cautiva
brillo de agua que colma mi hendidura.
HIPERESTESIA
Tiemblas, y tus cabellos locos se desparraman
como garfios de sombra en tu carne jugosa.
Mis manos, hogueras de cinco llamas, laman
el mármol de tu cuerpo hasta ponerlo al rosa.
Extendida a mis pies como una blanca alfombra
tiemblas; con tus temblores versos de angustia plasmo.
Tu labio es un sendero de sangre hacia el espasmo;
eres un surtidor de fiebre entre la sombra.
Mi boca como un sello en tu boca se graba
y en las morbideces de tu seno caldeado
mi pupila, ampolleta de vértigos, se clava.
Hincado en ti, como una garra de escalofrío,
me extinguiré, mis nervios como un humo rosado
irán en espirales de besos al vacío.
WEST 33RD STREET
La pareja perfecta es uno solo
haciéndose el amor. Ninguna chica
conoce el cuerpo mío cual yo mismo
y, por tanto, es más sabia mi destreza.
Qué suave recorrido placentero
por las zonas sensibles de mi físico.
Qué mano que no es mía ni es ajena
sino que es tacto, roce, soplo angélico.
Qué en su justo momento el adentrarme
en la medida exacta de mis límites.
Anchura o estrechez, cuanto me plazca,
consigo en el instante apetecido.
Qué variación inmensa obtengo estando
conmigo mismo, amando incluso a aquellas
que niéganme el contacto. A todas cuantas
me venga en gana entonces disfrutarlas.
La pareja perfecta es uno a solas
haciéndose el amor. En ambos sexos.
Resulta incomprensible esa obsesión
que nos lleva al amor en compañía.
MISTERIO GOZOSO
Pongo la punta de mi lengua golosa en el centro
mismo
del misterio gozoso que ocultas entre tus piernas
tostadas por un sol calientísimo el muy cabrón
ayúdame
a ser mejor amor mío limpia mis lacras libérame de
todas
mis culpas y arrásame de nuevo con puros pecados
originales, ya?
Erótico
Besos
Sudor
Jadeos
Gemidos y mas besos
Caricias
Mordidas
Promesas de amor ahogadas en tus labios
Deseo
Lujuria
Pasion ,furia , desenfreno
Y cuando siento
que no puedo mas
Y me quiero dejar llevar contigo
Justo en ese instante
despierto.
Léeme
Toma mis páginas una por una
Léeme con tu boca
Baja con tus dedos por mi lomo
Abre mis hojas
Toca mis página
Examina mis textos
Embriagate de mi historia
Vuélveme tu libro favorito
y no pares hasta el final
Léeme con fuerza
Suavemente
Al anochecer
Con la luz del día
Pero lector mío léeme siempre.
¡DESNUDAMENTE BELLA!
DESNUDAMENTE BELLA
Scorpium
Desnudamente bella en el jardín,
Recorrer tu cuerpo y acariciarlo...
Te miro y admiro, eres mía al fin,
Como si fuera un pincel, voy a pintarlo...
*
Vestida con una flor tu cabello,
La luz te baña, tan dulce y serena. ¡Bello!
Descubre nuevas formas y contornos
Mis colores traviesos, tus adornos...
*
Bellamente bellas son todas ellas,
De tus jazmines y rosas, me ofreces
Tu flor, que para mí está germinando,
Entre olor y sabor, estoy brindando...
*
*
Autor: Andrés Rivadeneira Toledo/Scorpium
Ecuador “En la mitad y para todo el mundo”
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INCONFESIONES DE GILLES DE RAIS
"...se hallaba tendido en una chaisse-longue, y tenía en
su blanca mano una rosa sin perfume."
O. Mirebau
Es tan adorable introducirme
en su lecho, y que mi mano viajera
descanse, entre sus piernas, descuidada,
y al desenvainar la columna tersa
-su cimera encarnada y jugosa
tendrá el sabor de las fresas, picante-
presenciar la inesperada expresión
de su anatomía que no sabe usar,
mostrarle el sonrosado engarce
al indeciso dedo, mientras en pérfidas
y precisas dosis se le administra audacia.
Es adorable pervertir
a un muchacho, extraerle del vientre
virginal esa rugiente ternura
tan parecida al estertor final
de un agonizante, que es imposible
no irlo matando mientras eyacula.
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