111 Poemas de la vida 

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Con uñas y dientes

Enviado por aurie  Seguir

Hay que aferrarse al hoy
con uñas y dientes,
a cada instante de regalo
que se presenta,
desenvolverlo con ilusión,
vivirlo intensamente
hasta quedar exhausto.
Mientras perseguimos aún,
sueños fatuos,
que tus sentidos despierten,
para rodearse
de las cosas sorprendentes
que trae el día de hoy.

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CARA O CRUZ

Filósofos,
para alumbrarnos, nosotros los poetas
quemamos hace tiempo
el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron.
Y aún andamos colgados de la sombra.
Oíd,
gritan desde la torre sin vanos de la frente:
¿Quién soy yo?
¿He escapado de un sueño
o navego hacia un sueño?
¿Huí de la casa del Rey
o busco la casa del Rey?
¿Soy príncipe esperado
o príncipe muerto?
¿Se enrolla
o desenrolla el film?
Este túnel
¿me trae o me lleva?
¿Me aguardan los gusanos
o los ángeles?
¿Oísteis?
Es la nueva canción,
y la vieja canción...
¡nuestra pobre canción!
¿Quién soy yo?...
Mi vida está en el aire dando vueltas.

¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide!
¿Cara o cruz?...

¡Cruz!
Perdí... Filósofos, perdí.

Yo no soy nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina.
Yo no soy nadie.
Y no obstante, estas manos, mis antenas de hormiga,
han ayudado a clavar la lanza en el costado del mundo
y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me ve
como a un microbio royendo el corazón de la Tierra.
Tengo ya cien mil años y hasta ahora no he encontrado otro mástil de más fuerte
que el silencio y la sombra donde colgar mi orgullo;
tengo ya cien mil años y mi nombre en el cielo se escribe con lápiz.

El agua, por ejemplo, es más noble que yo.
Por eso las estrellas se duermen en el mar
y mi frente romántica es áspera y opaca.
Detrás de mi frente —filósofos, escuchad esto bien—,
detrás de mi frente hay un viejo dragón:
el sapo negro que saltó de la primera charca del mundo y está aquí, aquí, aquí...
agazapado en mis sesos, sin dejarme ver el Amor y la Justicia.

Yo no soy nadie, nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina...
Yo no soy nadie, filósofos...
Y éste es el solo parentesco que tengo con vosotros.

Autor del poema: León Felipe

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128. LA DESTRUCCIÓN

A mi lado sin tregua el Demonio se agita;
En torno de mi flota como un aire impalpable;
Lo trago y noto cómo abrasa mis pulmones
De un deseo llenándolos culpable e infinito.

Toma, a veces, pues sabe de mi amor por el Arte,
De la más seductora mujer las apariencias,
y acudiendo a especiosos pretextos de adulón
Mis labios acostumbra a filtros depravados.

Lejos de la mirada de Dios así me lleva,
Jadeante y deshecho por la fatiga, al centro
De las hondas y solas planicies del Hastío,

Y arroja ante mis ojos, de confusión repletos,
Vestiduras manchadas y entreabiertas heridas,
¡Y el sangriento aparato que en la Destrucción vive!

Autor del poema: Charles Baudelaire

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ESCALONES

Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad,
así también florecen sucesivos los peldaños de la vida;
a su tiempo flora toda sabiduría, toda virtud,
mas no les es dado durar eternamente.
Es menester que el corazón, a cada llamamiento,
esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo,
esté dispuesto a darse, animoso y sin duelos,
a nuevas y distintas ataduras.
En el fondo de cada comienzo hay un hechizo
que nos protege y nos ayuda a vivir.

Debemos ir serenos y alegres por la Tierra,
atravesar espacio tras espacio
sin aferrarnos a ninguno, cual si fuera una patria;
el espíritu universal no quiere encadenarnos:
quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos
escalón tras escalón. Apenas hemos ganado intimidad
en un morada y en un ambiente, ya todo empieza a languidecer:
sólo quien está pronto a partir y peregrinar
podrá eludir la parálisis que causa la costumbre.

Aun la hora de la muerte acaso nos coloque
frente a nuevos espacios que debamos andar:
las llamadas de la vida no acabarán jamás para nosotros...
¡Ea, pues, corazón arriba! ¡Despídete estás curado!

Autor del poema: Hermann Hesse

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A LA VIDA

Vida, tu cara está agostada y abatida.
Yo ya no tengo paciencia para aguantarte.
Te diré más, tus ropas están enlodadas, tus pasos se tambalean, tus tantos adornos me hacen reír.

Tus leyes me las sé al dedillo. Vida,
No eres más que Muerte, el Tiempo, el Destino...
Hace tiempo que lo sé, ya lo he comprendido, lo veo claro.
Tarde o temprano me sacrificarás,
Pero tú no puedes maquillar tu cuerpo.

Te engalanas a la última,
Con la locura de un día y pretendes que la emoción sea auténtica.
¿Acaso crees que tu mundo es el paraíso?
Yo también vendré para que me hagan caso,
Y acompañaré tu melodrama hasta el crepúsculo.
Quizá mezclando en una sola vez el disfraz y la diligencia.
Pero por lo que a mí respecta, estoy convencido de que la emoción es auténtica.

Autor del poema: Xu Zhimo

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CANCIÓN PARA LOS OJOS

Lo que yo quiero saber
es dónde estoy…
Dónde estuve,
sé que nunca lo sabré.
Adónde voy ya lo sé…

Dónde estuve,
dónde voy,
dónde estoy
quiero saber,
pues abierto sobre el aire,
muerto, no sabré que, soy vivo,
lo que quise ser.

Hoy lo quisiera yo ver;
no mañana:
¡Hoy!

Autor del poema: Emilio Prados

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Raíces

Enviado por gabl  Seguir

Un misterio une los cuerpos,
se atraen,
se repelen,
se aman,
se odian.
Es una fuerza invisible
que nos va cubriendo,
nos envuelve,
nos transforma,
nos ata como raíces
a la tierra.
Nos desprende como hojas secas
que el viento arrastra,
y somos abono
de otras raíces,
de otros árboles.
Donde mariposas
libarán utopías,
como néctares
brotados de bellas flores,
bañadas de luz,
y el trinar de pájaros
será la voz, será la poesía.

gbl
05/05/2018
Derechos Reservados de Autor

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Tu Huella

Enviado por gabl  Seguir

Camino a tientas
En la oscuridad,
A ciegas.
Busco tu claridad
Tu rastro,
Puede ser que estés conmigo,
Tal vez en forma etérea.
Por eso rezo y te bendigo.

gbl
07/05/2018
Derechos Reservados de Autor





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La lluvia y tú

Enviado por gabl  Seguir

Fueron nuestros todos los colores de la noche
amparados por la oscuridad, habían azules, grises…
y apareció la débil luz de la luna,
filtrando su blancura entre la espesa niebla,
era como juntarse el día y la noche,
y olas con la arena en la playa.

Y tus ojos marrones en contraste
juegan al parpadeo formando haces de luz,
ellos ven las nubes oscuras, cargadas de agua,
y cae la lluvia silenciosa trajeada de matices,
que pintan el camino angosto donde el viento
espantó el polvo de tus pies descalzos.

Permanecías aterida de frío, absorta en el tiempo,
empapada por la lluvia y no dijiste nada,
pero tu pensamiento hacía eco en la paredes
donde quedaron guardados los besos escapados,
de nuestros labios, de las mejillas, del corazón,
y el silencio envolvió tu imagen en mi mente.

gbl
04/07/2018
Derechos Reservados de Autor

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NADA

Como la vida es nada en tu filosofía,
brindemos por el cierto no ser de nuestros cuerpos.

Brindemos por la nada de tus sensuales labios
que son ceros sensuales en tus azules besos;
como todo azul, quimérica mentira
de los blandos océanos y de los blancos cielos.

Brindemos por la nada del material reclamo
que se hunde y se levanta en tu carnal deseo;
como todo lo carne, relámpago, chispazo,
en la verdad mentira sin fin del Universo.
Brindemos por la nada, bien nada de tu alma,
que corre su mentira en un potro sin freno;
como todo lo nada, buen nada, ni siquiera
se asoma de repente en un breve destello.

Brindemos por nosotros, por ellos, por ninguno;
por esta siempre nada de nuestros nunca cuerpos;
por todos, por los menos; por tantos y tan nada;
por esas sombras huecas de vivos que son muertos.

Si del no ser venimos y hacia el no ser marchamos,
nada entre nada y nada, cero entre cero y cero,
y si entre nada y nada no puede existir nada,
brindemos por el bello no ser de nuestros cuerpos.

Autor del poema: Julia de Burgos

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