Vuestros poemas
SOLO TOMA MI MANO Y ESCAPEMOS...
Solo toma mi mano y...
escapemos juntos
Por tener tantos amores en la vida
me transforem en una singular abeja
de flor en flor
aprovechandome de su amor.
CON TAN SOLO UNA MIRADA HACES...
Con tan solo una mirada
haces que caiga sin nada... Cariño.
No es que viva arrepentida
pero es que me muero en vida
sin ti.
Cuantas madrugadas tristes
cuando amor esta perdido
cuantas metas y promesas
que mueren en el olvido.
LA PASIÓN ARDE DENTRO DE MI...
La pasión arde dentro de mi cuerpo;
se expande al alma, toca mis palmas...
mi rostro, mi voz
Ilumina mi sonrisa;
aprisa la fatiga
me abriga, me deja brillar;
cantar, bailar, ser yo.
Lamentos y lagrimas
Se sumió en sus pensamientos...
cayendo en un abismo de sentimientos.
Lamentos y lagrimas
noches angustiantes
y recuerdos del antes
Las estrellas le charlaban
y la Luna consolaba...
pero ella es como una flor en el olvido...
que con el pasar de los días
decaía y se rendía al compás de sintonías.
Aquel sentimiento que una vez adoró
simplemente la consumió y destruyó.
Aguja
Con aguja y mal cosida
y en mis pensamientos, sumida.
Con una sensación abrasadora
en las penas sumergida.
¡ Llena de rabia desconocida¡
Yo no creo en un Dios
pero cuando llegue mi hora;
Al orar yo te suplico
que en la siguiente vida
ya no este tan descosida.
Sin tantas vueltas ni idas
en la angustia sucumbida
en la ira estoy perdida.
Al llorar yo te suplico
Alma y carne bien cosida.
Ella solo le pide
Al inicio de la ansiada relación,
no la haga añicos con la traición.
Cuando esté entre sus brazos
la ambrosía la acune en su regazo.
Al hacer el amor con palabras mudas
la conexión disipe las dudas.
No haga alarde de su gallardía;
si bajo la manga oculta la cobardía.
Que no olvide es mujer emponderada
asume riesgos, cuando está ilusionada.
No se escurra con la estela del silente
y con valor le diga, lo que piense y siente…
Así ella por lo que fue; las gracias le dará,
o por lo que pudo ser y nunca será.
Cómplice y cobarde
hay algo
en tu mirada
que me atrapa
y me desgasta
en tu pecho
una flama
que brilla
en mi despojo
aunque es tierna
es malvada
es oscura
despiadada
incita
una noche
apresurada
desmesurada
en el cuarto
tras la cortina
entre sábanas
la monotonía
en el acto
nos orilla
la mente sucia
y su mentira
con el sexo
se descuida
se confunde
y corrompe
con el amor
apuesta todo
y el dolor
siempre gana
dando alcohol
al vencedor
el diablo
los hipnotiza
con inerte pasión
le da al clavo
a la mente humana
que tanto falla
con carnalidad tan pura
se da un buen trago
y frente a la luna
fuma un gran cigarro
entre sus labios
de carne impura
saliva ron
saliva seducción
y su rencor
enardece
ante la duda
del pecado
de la infidelidad
tan hermosa
precavida
pero deliciosa
que a nosotros trae
ese recuerdo
de haber compartido
una vez un sueño
aunque acordamos
aquella gélida mañana
abandonar ese vicio
no abandonamos la maldad
el temor con la agonía
aún buscan entre mi pecho
cualquier remanente de tu partida
que le dé paso al despecho
a veces escucho llantos
de alguna alma bucanera
que busca entre el olvido
la carcasa de su barco
son solo tristes ecos
de un sucio alarido
de una triste desgraciada
carente de recuerdos
las sogas aún llaman
en busca de originalidad
porque el cuello está cansado
de la misma atrocidad
recuerdan la autoridad
que le daba tu obsesión
y la claridad
de aquella terca visión
donde te incitó a dañar
a nuestro pequeño lazo
aquella desgraciada
que tenía tu mirada
y la deshonestidad
aún vaga entre el recuerdo
las botellas y pastillas
aún alimentan su ego…
fuiste mi cómplice
en mil noches
busqué en otra
la conexión
quedó en mí
el reflejo de tus uñas
tu cuerpo seco
necesita mi atención
y muy cobarde
te fuiste lejos
algo tan sincero
desecho por completo
este quinto infierno
necesita tu humedad
esta vida extraña
tu lujuria y su maldad
Burdel
visité un burdel
una noche triste
y deje caer
mi tentación sin chiste
la noche oía
mi alma en llanto
y una ramera
me ofreció su encanto
traía trescientos
en mi bolsillo
que le había robado
a un chiquillo
pregunté su cuota
y respondió silencio
acercó los dedos
y me tocó el miembro
no dijo precio
no tenía experiencia
no tenía dinero
carecía de conciencia
le ofrecí doscientos
a la sin tarifa
y no dio excusas
porque tenía prisa
me aceptó el dinero
sin tanto rollo
sin agregar ceros
me llamó zorro
la acompañé a su casa
por qué no quería en la mía
seguro tenía miedo
de lo que le pasaría
y quedé vacío
de tanto sexo
y quedó en silencio
el deseo perverso
lo hicimos una
y me pidió más
bajo la luna dijo
que quería más
de sala en sala
de su pequeña casa
en cada habitación
dejamos marca
era nueva
por su mirada
pero en deseo
nadie le ganaba
se veía tímida
a pesar de todo
pasó el tiempo
y más le gustaba
fue algo nuevo
refrescante e innovador
algo memorable
a pesar del dolor
no negaré nada
aunque a veces me disguste
pues admito que la noche
se iluminó con nuevas luces
que llenaron todo
cada rincón de su pocilga
y al terminar todo
le arrojé trescientos en las costillas
me sentí peor
en mi mal chiste
quedé como un patán
que solo desviste
no me tiró eso
ni me bajó de mi nube
pero fue el comienzo
de eso que nunca tuve
regresé a la zona
ahora sin nada
no había mocoso
a quién robar
seguí en la calle
de luz morada
con sed de cóctel
y una operada
pero no hubo suerte
las demás si sabían
que valía su cuerpo
y solo se reían
no tuve más
una y mil no bastaron
y aunque me quería revolcar
no tenía plata para pagarlo
ahí recordé
nuevamente tu figura
tus bellos senos
y tu fragancia desmedida
ni cómo olvidar
ese cuerpo andrajoso
de pelvis espectacular
de pechos hermosos
que en tu olvido
habían quedado
y mi olvido
seguía buscando
me sentó muy mal
me dejó afligido
y con ganas de llorar
seguí camina
Tu semilla
Cuando entre tragos de ron y de ginebra
Y entre mentiras, engaños y cuartadas
Descubrí, poco a poco, una vida ajena que desconocía
Pues tras tu triste honestidad, residían diez millones de mentiras
Y ese engaño dolió como nunca
porqué ilusa yo había creído conocerte
pero dolió más la verdad que las heridas
porqué significaba que nunca pude comprenderte
Me viste, me sentiste, creíste comprenderme y explicaste
Tus mil engaños, tus infinitas aventuras.
Que sobre mi cama, que bajo mi techo
Noche tras noche, acontecían.
Las miles de damas que encontraste
De las que bajo mi mismo techo te adueñaste
Y del millón de "grandiosas" semillas
Que en huertos ajenos al mío plantaste
Y tus confesiones, fueron nuevas.
Tus promesas, carecían de valores
Tus excusas, eran simples.
Y tus disculpas, estaban vacías
y aún así me viste, me sentiste, me miraste y me exigiste
Callar y perdonar, pues yo también te habia hecho mal
Y me disculpé, pues creo culpa mía fue intentar
En esta tierra infertil, tu triste semilla cultivar.
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