122 Poemas de tristeza
Si tan solo supiera
Si tan solo supiera
que el cielo es azul,
no tendría necesidad
de pintarlos sombríos.
Frías son las noches
me miran con desdén,
como el aguilucho
mirando a su presa,
así me mira la noche,
si tan solo supiera
que hay un amanecer.
La garúa cae en mi rostro
recordándome que
soy vulnerable,
que estoy en invierno
en un día soleado,
si tan solo supiera
que existe
un día templado.
Si tan solo supiera
que existe un día soñado
en el que el cielo azulado,
extienda el amanecer
de un día templado,
solo queda la esperanza
de esperar ese sueño dorado.
Mañana.
Mañana me despertará el sol en mi ventana
para calentar mis sábanas y mi cuerpo,
y sentir la calidez de sus rayos en mi.
Como si despertara abrazado a la mujer
que años atrás partió dejando frío su lugar
que compartía y calentaba con mi cuerpo.
Aún su frialdad vive apegada en mi humanidad
contagiándome de visiones y sueños entrecortados.
Erizados y ateridos ante la presencia fantasmal
que recorre cada noche los rincones del ámbito.
gbl
10/03/15
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Analizando
Vivimos y compartimos;
celos, dudas, tristezas,
tentaciones, carencias,
afectos, penas, ternura,
desamor, pasión, alegrías.
Y pese a todo;
amamos y somos amados.
Lloramos y reímos
y aun así somos inconformes,
vanos y amargados.
¿Será que ser feliz,
se torna casi imposible?
¿Cuánto cuesta la felicidad!
gbl
29/06/15
Derechos Reservados de Autor
DE NO SABER HALLAR SU SITIO
De irrelevante apariencia,
el pasear esconde una gran ciencia.
Lo sé yo, que cultivo dicho arte
cuando el corazón se me parte.
No por ningún desamor,
más bien, pesa el desazón
de no entender éstos pasos
de no comer de éstos pastos.
Veo como reís todos y todas,
mientras a mí, me arrastran las olas
Del mar furioso,
que duda de todo lo hermoso.
Dolor
Ojos tristes de mirada vacía
casi nublados sin luz,
sin reflejo casi opacos,
perdidos en la nada,
no conocen el amor,
pero si el llanto,
como lluvia del cielo
cuando lo hiere un rayo.
Son mis ojos, hundidos
en cuencas profundas
como el abismo,
como el pensamiento,
o el alma insondable,
cansados en busca del sol,
sumidos en la penumbra,
esperando una pequeña luz,
son mis ojos casi ciegos
tristes de mirada vacía.
gbl
05/03/2018
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LA COUR CARRÉE
Oh rápida, te amo.
Oh zorra apresurada al borde del vestido
y límite afilado de la bota injuriante,
rodilla de Artemisa fugaz entre la piedra,
os amo,
sombra huidiza en la escalera noble,
espalda entre trompetas por el puente.
Oh vagas, os envidio,
imágenes parejas en los grises
vahos de las cristaleras entornadas,
impacientes
-que llegan a las citas con retraso-
nervios de los que habitan (el descuido
seguro y arrogante de la puerta entreabierta
y el gesto ordenador de las cosas que miran).
Lo quiero casi todo:
la puerta del palacio con armas y figuras,
el nombre de los reyes y el latón de República.
Quiero tus ojos de extranjera ingenua
y la facilidad sin alma del copista.
Quiero esta luz de ahora. Es mi deseo
estar abierto, atento, hasta que parta.
Y quisiera que alguien me dijera
adiós,
contenida, riendo entre lágrimas.
Extranjero en las puertas, no estás solo,
mi apurada tristeza te acompaña.
CONTRAPOSICIONES Y TORMENTOS DE SU AMOR
Osar, temer, amar y aborrecerse,
alegre con la gloria, atormentarse;
de olvidar los trabajos olvidarse,
entre llamas arder sin encenderse;
con soledad entre las gentes verse
y de la soledad acompañarse;
morir continuamente, no acabarse,
perderse por hallar con qué perderse;
ser Fúcar de esperanzas sin ventura,
gastar todo el caudal en sufrimiento,
con cera conquistar la piedra dura,
son efectos de amor en mis tormentos;
nadie le llame dios, que es gran locura,
que más son de verdugo sus tormentos.
LECHUZA
Se entró en mi frente el pensamiento negro, como una ave nictálope, en un cuarto, de día.
- ¡No sé qué hacerle para que se vaya!
Está aquí, quieto y mudo, sin ver las aguas ni las rosas.
Penas.
Qué pena me da verte cargada de años,
que golpearon duramente tu humanidad.
Otrora tu belleza que cautivaba y
atrapaba miradas sigilosas e indiscretas.
Cutis de porcelana, labios encarnados que incitaban al beso desmedido y apasionado.
Ojos verdes penetrantes e inquietos
en contraste con el níveo de tus dientes.
Tu cuerpo enjuto, encorvado, de paso lento,
en tránsito hacia el final del camino cierto
sin retorno a la vida que se va.
!Qué pena me da verte cargada de años!
gbl
28/04/2015
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LOS JUGADORES
Juegan, juegan.
Agachados, arrugados, decrépitos.
Este hombre torvo
junto a los mares de su patria, más lejana que el sol,
cantó bellas canciones.
Canción de la belleza de la tierra,
canción de la belleza de la Amada,
canción, canción
que no precisa fin.
Este otro de la mano en la frente,
pálido como la última hoja de un árbol,
debe tener hijas rubias
de carne apretada,
granada,
rosada.
Juegan, juegan.
Los miro entre la vaga bruma del gas y el humo.
Y mirando estos hombres sé que la vida es triste.
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