122 Poemas de tristeza
Tristezas
No me hables de tristezas
mi corazón está hecho trizas,
por pesares de la vida
de la pasada, de la vivida.
La tristeza colmó el alma
y de penas la apariencia,
por eso soporto la ausencia
con serenidad y calma.
Aunque me vean fuerte
es mentira, escondo fragilidad,
que se llevará la muerte
y seré feliz en la eternidad.
gbl
07/10/2017
Derechos Reservados de Autor
las enseñanzas del amor
con tu pérdida madure demasiado
con tu pérdida averigüe quien era
con tu pérdida supe que es la abrumación
con tu pérdida sentí la depresión
sin ti sentí el verdadero vacío
sin ti supe que significa la soledad
sin ti averigüe que era depender
sin ti me di cuenta que todo tiene que ceder
si estuvieras aquí no escribiría
los versos más tristes esta noche
esta noche pienso ser un Neruda
¿cómo lograste cautivarme con tu dulzura?
aprendí que es el magnífico amor
aprendí a saber escoger mucho mejor
aprendí a que no debo dejar que sean mi todo
porque cuando se van me quedo sin nada
te agradezco todas esas experiencias
te agradezco el enseñarme a querer
te agradezco el haberme querido
te agradezco la mentira
te agradezco ……… todo
¡y no sé por qué, pero lo repetiría!
Balarezo Cotrina, Juan
te quiero
Dicha con ironía
Una decepción en la vida
Hace que la cosecha de los meses se seque a un solo día,
Un te quiero se marchita
A lo largo del otoño como hoja sin vida,
Palabra frustrada de mi ser
Que hasta en el mañana voy a desconocer
Como un cóndor mi corazón quiere permanecer
Pero falta a que querer,
Busco amor en el fondo de mí
Pero desaparece como ola en el mar
en mi cuerpo han de chocar
Pero al final ha de ser una más,
Decepciones te empiezan a tomar
sabes que esa parte de ti nadie podrá llenar
tu vida se a de terminar,
Tu corazón como pétalos en tierra estan
una causa perdida mas
Tu belleza no se puede admirar
Queriendo ser uno mas
Como monstruo e de verme al final,
Las flores en el ataúd por siempre
Han de faltar nadie te ira a recordar
Sigues pensando que cuando mueras
Tu ataúd han de pisar,
Como cenizas quedaras
Nadie en ti ha de pensar
Lo que tu corazón nunca pudo expresar.
Ella
"Verso Libre"
Tornó su mirada al mar,
mientras que las olas,
en su vaivén rompían en la orilla ,
dibujando diversas figuras,
que desaparecían al sumirse en la blanca arena,
a la vez que salpicaban su rostro,
confundiéndose con las efímeras lágrimas,
que brotaban de sus verdes ojos.
gbl
02/04/2018
Derecho Reservados de Autor
Poemas tristes sobre la vida
Enviado por iam_ainara84 Seguir
Mis lágrimas continuarán cayendo por ti
y mi voz se quebrará en un débil lamento
sé que no vale la pena porque no conseguiré tu retorno
pero no soy más el dueño de mis emociones
solo me queda esperar el inminente anochecer.
SARGAZOS
Esa vela que descansa en la luz,
hastiada de las islas,
una goleta que surca el Caribe
en dirección al hogar, podría ser Odiseo,
camino a casa en el Mar griego;
aquel ansia de padre y esposo
bajo las arrugadas uvas agrias, es
como aquél adultero que escucha el nombre de Náusica
en el grito de cada gaviota.
Esto no tranquiliza a nadie. La vieja batalla
entre la obsesión y la responsabilidad
no terminará nunca y ha sido la misma
tanto para el navegante como para el que se retuerce allá en la orilla
sobre sus sandalias al encaminar sus pasos hacia el hogar,
desde que Troya suspiró su última llama,
y la roca del gigante ciego sacó la batea
de cuyo pozo surgen los grandes hexámetros
que terminan en marejadas exhaustas.
Los clásicos pueden consolar. Más no lo suficiente.
Entelequia
Es muy triste pensar en no pensar;
las situaciones de la vida son extrañas.
Cuando te ríes porque no quieres llorar,
cuando subes, pero no acaba la montaña,
cuando amas pero no te corresponden,
o cuando bebes para poder olvidar,
cuando rezas pero nunca te responden,
o cuando ni siquiera te dejan hablar,
cuando te cansas y solo te lleva el viento,
o cuando corres más no logras avanzar,
cuando todo esto se cumple es el momento,
de que pienses en que no quieres pensar.
Recuerdo que un día escuché una voz:
'la felicidad es tan solo una entelequia',
me lo decía mi conciencia muy atroz,
y en mi corazón se formaba una petequia,
una acequia que regaría mi tristeza,
porque en el fondo sabía que era verdad,
una verdad que me aniquila la cabeza,
y al hacerlo no muestra algo de piedad.
Y dos amigas que están siempre presentes,
están conmigo cuando estoy en soledad,
están conmigo inmutables e inherentes,
las conocen como depresión y ansiedad.
Pero aún con todo esto creo en algo,
aunque quizá pueda parecer vulgar,
creo que no hay alguien por quien valgo,
al fin y al cabo solo pienso en no pensar.
Techo
Te recuerdo con fina soltura e infinita precisión, y ¿cómo no iba a hacerlo?
Si bastaba solo levantar la mirada y verte; ¡Oh, techumbre comedida y cortés!
siempre puntual en mis noches de insomnio, has acompañado por años a este pobre
ser humano en su soledad; Impresionante y característico color blanco tenías,
siniestro, cuando la noche posaba en tu lienzo siluetas enrevesadas, la oscuridad
pintora retrataba miles de figuras desfiguradas, que solo podía apreciar la mente
desganada, acentuadas y alteradas cada vez más, mientras se escurría la luz del cuarto;
una velada entre tú y mi mente, en la que nunca estaba presente, pues volaba con el
pensar.
Se me hace triste, todos los poemas visten de amores y musas, más nadie se ha preocupado
de los acompañantes leales. Y es que soy devoto de tu firmeza, ya que falto de divinidad,
prescencias siempre mis rezos, y quiero mirar al cielo y ver a Dios a los ojos, pero hacerlo
es imposible, siempre me topo contigo, por eso he llegado a pensar que Dios es una ilusión,
tú eres mi religión, al menos estás conmigo...
Y no es tonta la idea de considerarte un Dios, puesto que Dios acompaña y tú has estado
siempre conmigo, y dicen que una vez muertos llegamos al paraíso, una patraña mal contada,
aunque la persona haya muerto, su ataúd tendrá techadura.
REFLEJOS
En este río lácteo
los navíos no sueñan sobre el álveo
Como un guante famélico
el día se me escapa de los dedos
Me voy quedando exhausto
pero en mi torso canta el mármol
Una rueda lejana
me esconde y me suaviza
las antiguas palabras
Cae el líquido fértil de mi estatua
y los navíos cabecean
amarrados al alba.
OCASO
Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.
Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.
Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,
para mi amarga vida fatigada...
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar nada...!
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