122 Poemas de tristeza
APOLOGÍA
¿Es tu voluntad que yo crezca y decline?
Trueca mi paño de oro por la gris estameña
y teje a tu antojo esa tela de angustia
cuya hebra más brillante es día malgastado.
¿Es tu voluntad - Amor que tanto amo -
que la Casa de mi Alma sea lugar atormentado
donde deban morar, cual malvados amantes,
la llama inextinguible y el gusano inmortal?
Si tal es tu voluntad la he de sobrellevar
y venderé ambición en el mercado,
y dejaré que el gris fracaso sea mi pelaje
y que en mi corazón cave el dolor su tumba.
Tal vez sea mejor así - al menos
no hice de mi corazón algo de piedra,
ni privé a mi juventud de su pródigo festín,
ni caminé donde lo Bello es ignorado.
Un diario personal dejado al azar
Intrigada husmeé en cada página,
la desconocida con su puño y letra
escribió sus vivencias
desde el día uno hasta el día treinta,
por lo reflejado entre línea y línea
los fantasmas del pasado siempre le atormentan,
en resumidas cuentas , impotente, desvalida
conoció del maltrato y hasta lo ofensivo,
por los flagelos infringidos
con lágrimas estériles y un dolor en el alma
se sentía apesadumbrada,
huérfana de amor, tocó de puerta en puerta,
libre de prejuicios, vivió el día a día
…muchas veces hizo lo indebido,
con la mente abrumada, el trauma le dio abrigo,
y arrastró a sus paso a quienes más quería,
aunque sus desaciertos aún los lleva a cuesta
enmendó; al sentirse arrepentida,
resurgiendo de las cenizas con otras expectativas, disfruta de los momentos que le brinda la vida y por los suyos se siente querida,
al leer ese diario personal me di cuenta
que, ella a través de esa escritura silenciosa
exteriorizó su sentir… para cicatrizar sus heridas,
y es un ejemplo a seguir en la vida.
EL SOL Y LA MUERTE
Como el ciego que llora contra un sol implacable,
me obstino en ver la luz por mis ojos vacíos,
quemados para siempre.
¿De qué me sirve el rayo
que escribe por mi mano? ¿De qué el fuego,
si he perdido mis ojos?
¿De qué me sirve el mundo?
¿De qué me sirve el cuerpo que me obliga a comer,
y a dormir, y a gozar, si todo se reduce
a palpar los placeres en la sombra,
a morder en los pechos y en los labios
las formas de la muerte?
Me parieron dos vientres distintos, fui arrojado
al mundo por dos madres, y en dos fui concebido,
y fue doble el misterio, pero uno solo el fruto
de aquel monstruoso parto.
Hay dos lenguas adentro de mi boca,
hay dos cabezas dentro de mi cráneo:
dos hombres en mi cuerpo sin cesar se devoran,
dos esqueletos luchan por ser una columna.
No tengo otra palabra que mi boca
para hablar de mí mismo,
mi lengua tartamuda
que nombra la mitad de mis visiones
bajo la lucidez
de mi propia tortura, como el ciego que llora
contra un sol implacable.
Un avión pasar
A las 19:25 en un último día de la semana.
Una triste niña parecía intranquila en una noche helada.
A cada segundo miraba hacia el cielo ilusionada,
no entendía que era lo que tanto esperaba.
Por un momento creí que deseaba la luna,
pero era tan vacía la noche que ninguna estrella la miraba.
Llegue a pensar que se regocijaba de la triste lejanía.
Sin embargo, estaban equivocadas todas mis teorías.
Ella solo quería apreciar esa luz distintiva
de un avión realizando su trayectoria definida.
Era difícil saber lo que sentía,
parecía estar indecisa y pensativa.
Quisiera tanto despejar el cielo y traer el día,
para así acercarme a su melancólica vida.
No me importaría su pasado o sus letanías,
solo prometerle viajar en avión hacia su mas añorada
alegría y si me pidiera el sol cada mañana,
a sus pies pondría una lampara que la llene de maravillas.
Sin luz de luna llena
La noche es oscura y triste
no hay estrellas que reluzcan
ni luna que ilumine.
Un escalofrío me recorre.
En la noche silenciosa,
todo son sombras y quejidos
alguna voz me susurra
Hola guapo, a 200 el completo.
Callejuelas oscuras, rincones silenciosos
usados por parejas
besos y amores secretos
bajo la noche y sus misterios.
Plazas llenas de jóvenes, bebiendo, riendo
ansiosos de vida, rozando la muerte, sin saberlo.
Jóvenes de destino incierto
de futuro sin sentido.
Muchas historias, de amor y desamor
bajo esta noche que se viste de negro.
Muchas almas, muchas alegrías
muchas penas, bajo esta noche negra.
Sin luz de luna llena.
UNA VERDAD
Como en las tardes de enero
las flores del jazminero
del tallo se precipitan,
como lirios que, mecidos
por vientos embravecidos,
se marchitan;
así, mujer, una á una
perecen las alegrías
que encanto al alma ofrecieron
y queda sólo importuna
la memoria de esos días
¡ayl que fueron.
Ni sé
De todos modos
El agua de mis lagrimas me hacen cortocircuito.
Y tu instinto de amar te mantiene cerca de mi.
De todos modos, los dos nos tenemos que ir.
Maldito sea la vida por hacernos cruzar
Bendito sea la vida por permitirnos conocernos.
Solo quedate un minuto mas,
Que nuestro momento dure una eternidad.
Que la luz de manana toque la sombra de hoy.
Solo quedate un momento mas.
Arbaky Aurelus
TRISTEZAS
Cuando recuerdo la piedad sincera
con que en mi edad primera
entraba en nuestras viejas catedrales,
donde postrado ante la cruz de hinojos
alzaba a Dios mi ojos
soñando en las venturas celestiales;
Hoy que mi frente atónito golpeo,
y con febril deseo
busco los restos de mi fe perdida,
por hallarla otra vez, radiante y bella
como en la edad aquélla,
¡desgraciado de mí! diera la vida.
¡Con qué profundo amor, niño inocente,
prosternaba mis frente
en las losas del templo sacrosanto!
Llenábase mi joven fantasía
de luz, de poesía,
de mudo asombro, de terrible espanto.
Aquellas altas bóvedas que al cielo
levantaban mi anhelo;
aquella majestad solemne y grave;
aquel pausado canto, parecido
a un doliente gemido,
que retumbaba en la espaciosa nave:
Las marmóreas y austeras esculturas
de antiguas sepulturas,
aspiración del arte a lo infinito;
la luz que por los vidrios de colores
sus tibios resplandores
quebraba en los pilares de granito;
Haces de donde en curva fugitiva,
para formar la ojiva,
cada ramal subiendo se separa,
cual el rumor de multitud que ruega,
cuando a los cielos llega,
surge cada oración distinta y clara;
En el gótico altar inmoble y fijo
el santo crucifijo,
que extiende sin vigor sus brazos yertos,
siempre en la sorda lucha de la vida,
tan áspera y reñida,
para el dolor y la humildad abiertos;
El místico clamor de la campana
que sobre el alma humana
de las caladas torres se despeña,
y anuncia y lleva en sus aladas notas
mil promesas ignotas
al triste corazón que sufre o sueña;
Todo elevaba mi ánimo intranquilo
a más sereno asilo:
religión, arte, soledad, misterio.
todo en el templo secular hacía
vibrar el alma mía,
como vibran las cuerdas de un salterio.
Y a esta voz interior que sólo entiende
quien crédulo se enciende
en fervoroso y celestial cariño,
envuelta en sus flotantes vestiduras
volaba a las alturas,
virgen sin mancha, mi oración de niño.
Su rauda, viva y luminosa huella
como fugaz centella
traspasaba el espacio, y ante el puro
resplandor de sus alas de querube,
rasgábase la nube
que me ocultaba el inmortal seguro.
¡Oh anhelo de esta vida transitoria!
¡Oh perdurable gloria! .
¡Oh! Sed inextiguible del deseo!
¡Oh cielo, que antes para mí tenías
fulgores y armonías,
y hoy tan oscuro y desolado veo!
Ya no templas mis íntimos pesares,
ya al pie de tus altares
como en mis años de candor no acudo.
Para llegar a ti perdí el camino,
y errante peregrino
entre tinieblas desespero y dudo.
Voy espantado sin saber por dónde;
grito, y nadie responde
a mi angustiada voz; alzo los ojos
y a penetrar la lobreguez no alcanzo;
medrosamente avanzo,
y me hieren el alma los abrojos.
Hijo del siglo, en vano me resisto
a su impiedad, ¡oh Cristo!
Su grandeza satánica me oprime.
Siglo de maravillas y de asombros,
levanta sobre escombros
un Dios sin esperanza, un Dios que gime.
¡Y ese Dios no eres tú! No tu serena
faz, de consuelos, llena,
alumbra y guía nuestro incierto paso.
Es otro Dios incógnito y sombrío:
su cielo es el vacío,
Sacerdote el error, ley el Acaso.
¡Ah! No recuerda el ánimo suspenso
un siglo más inmenso,
más rebelde a tu voz, más atrevido;
entre nubes de fuego alza su frente,
como Luzbel, potente;
pero también, como Luzbel, caído.
A medida que marcha y que investiga
es mayor su fatiga,
es su noche más honda y más oscura,
y pasma, al ver lo que padece y sabe,
cómo en su seno cabe
tanta grandeza y tanta desventura.
Como la nave sin timón y rota
que el ronco mar azota,
incendia el rayo y la borrasca mece
en piélago ignorado y proceloso,
nuestro siglo —coloso—
con la luz que le abrasa, resplandece.
¡Y está la playa mística tan lejos! . . .
a los tristes reflejos
del sol poniente se colora y brilla.
El huracán arrecia, el bajel arde,
y es tarde, es ¡ay! muy tarde
para alcanzar la sosegada orilla.
¿Qué es la ciencia sin fe? Corcel sin freno,
a todo yugo ajeno,
que al impulso del vértigo se entrega,
y a través de intrincadas espesuras,
desbocado y a oscuras
avanza sin cesar y nunca llega.
¡Llegar! ¿Adónde? . . . El pensamiento humano
en vano lucha, en vano
su ley oculta y misteriosa infringe.
En la lumbre del sol sus alas quema,
y no aclara el problema,
ni penetra el enigma de la Esfinge.
¡Sálvanos, Cristo, sálvanos, si es cierto
que tu poder no ha muerto!
Salva a esta sociedad desventurada,
que bajo el peso de su orgullo mismo
rueda al profundo abismo
acaso más enferma que culpada.
La ciencia audaz, cuando de ti se aleja,
en nuestras almas deja
el germen de recónditos dolores,
como al tender el vuelo hacia la altura,
deja su larva impura
el insecto en el cáliz de las flores.
Si en esta confusión honda y sombría
es, Señor, todavía
raudal de vida tu palabra santa,
di a nuestra fe desalentada y yerta:
—¡Anímate y despierta!
Como dijiste a Lázaro: —¡Levanta!—
EL CORAZÓN ATORMENTADO
Mi triste corazón babea en la popa,
Mi corazón está lleno de tabaco de hebra:
Ellos le arrojan chorros de sopa,
Mi triste corazón babea en la popa:
Ante las chirigotas de la tropa
Que suelta una risotada general,
Mi triste corazón babea en la popa,
¡Mi corazón está lleno de tabaco de hierba!
¡Itifálicos y sorcheros
Sus insultos lo han pervertido!
En el gobernalle pintan frescos
Itifálicos y sorcheros.
Oh olas abracadabrantescas,
Tomad mi cuerpo para que se salve:
¡Itifálicos y sorcheros
sus insultos lo han pervertido!
Cuando, al final, se les seque el tabaco,
¿Cómo actuar, oh corazón robado?
Habrá cantilenas báquicas
Cuando, al final, se les seque el tabaco:
Me darán bascas estomacales
Si el triste corazón me lo reprimen:
Cuando, al final, se les seque el tabaco
¿Cómo actuar, oh corazón robado?
Desde el 21 hasta el 30 de un total de 122 Poemas de tristeza
