99 Poemas de tristeza 

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ESTOY ASOMADA A UN OTOÑO VACÍO...

Enviado por poly-cba  Seguir

Estoy asomada a un otoño
vacío de luz, vacío de fe,
y podría soñar como antes
pero están cansándome mis sueños.
Yo les fabrico una cuna azul
y ellos me traicionan sin reparos,
desordenan mis neuronas,
aceleran mis latidos
y al final me dejan a un costado...
Y me quedo sola, con mi realidad,
con la vida golpeando duramente
sin haber aprendido a resistir,
con las ganas eternas de esperar
y la certeza de nunca recibir.

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Ni sé

Enviado por namara  Seguir

De todos modos
El agua de mis lagrimas me hacen cortocircuito.
Y tu instinto de amar te mantiene cerca de mi.
De todos modos, los dos nos tenemos que ir.

Maldito sea la vida por hacernos cruzar
Bendito sea la vida por permitirnos conocernos.

Solo quedate un minuto mas,
Que nuestro momento dure una eternidad.

Que la luz de manana toque la sombra de hoy.

Solo quedate un momento mas.

Arbaky Aurelus

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Mi viejo pueblo

Enviado por jorjais  Seguir

Algún día me iré del lugar donde nací.
con melancolía recordaré lo que en mi infancia viví,
amigos, familia y mil historias perdidas.
Recordaré aquellos sueños que de niño tenía.

Al regresar, mis ojos se humedecerán
al escuchar viejas canciones que muchos recuerdos traerán,
al ver aquel pueblo donde un chiquillo sonreía
y aquellos lugares donde jugaba todo el día.

Algún día yo me iré
y con mi maleta en la mano
a mi viejo pueblo volveré.

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EL SOL Y LA MUERTE

Como el ciego que llora contra un sol implacable,
me obstino en ver la luz por mis ojos vacíos,
quemados para siempre.

¿De qué me sirve el rayo
que escribe por mi mano? ¿De qué el fuego,
si he perdido mis ojos?

¿De qué me sirve el mundo?

¿De qué me sirve el cuerpo que me obliga a comer,
y a dormir, y a gozar, si todo se reduce
a palpar los placeres en la sombra,
a morder en los pechos y en los labios
las formas de la muerte?

Me parieron dos vientres distintos, fui arrojado
al mundo por dos madres, y en dos fui concebido,
y fue doble el misterio, pero uno solo el fruto
de aquel monstruoso parto.

Hay dos lenguas adentro de mi boca,
hay dos cabezas dentro de mi cráneo:
dos hombres en mi cuerpo sin cesar se devoran,
dos esqueletos luchan por ser una columna.

No tengo otra palabra que mi boca
para hablar de mí mismo,
mi lengua tartamuda
que nombra la mitad de mis visiones
bajo la lucidez
de mi propia tortura, como el ciego que llora
contra un sol implacable.

Autor del poema: Gonzalo Rojas

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Costumbre y silencio.

Enviado por magi  Seguir

Se me hizo costumbre
extrañarte en silencio.
Se me hizo costumbre
escribirte sin anhelarte.

Fuiste mi inspiración
de varios poemas y
frases.
Hoy solo te miro sin emocionarme.

Fuiste un presente
lindo.
Ahora eres un pasado
que me dejó aprendizaje.

Hoy me doy cuenta
que fuiste costumbre.
Y nunca fuiste alguien
importante.

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LOS CAMARADAS

Pero aquí nadie viene voluntariamente,
nadie quiso seguir esta ruta,
ninguno vino a fondear en la bahía.
Sólo llegan los náufragos,
los doloridos seres que arroja la marea,
los desolados que ni pañuelo tienen,
sólo ellos llegan y sólo ellos son
los asombrados visitantes de la isla.
Al principio hablan unos con otros:
confrontan los detalles de una idéntica historia,
se hacen confidencias extenuantes
y se estrechan las manos reconociéndose.
Durante un breve tiempo la desdicha los une.
Luego viene el desgaste,
las palabras los siguen como cuervos.
Empieza entonces el verdadero tiempo de la isla,
su clima auténtico.
Muy pocos lo soportan,
muy pocos se acostumbran.
La mayoría intenta respirar.
Hacen muecas extrañas,
parecen animales buscando una salida
(los más feroces van hasta el desastre).
Unos pocos tan sólo permanecen tranquilos.
Pero se quedan mudos:
mucho antes de que irrumpan
avanza su silencio;
son un cortejo disgregado,
un arenal en marcha
ellos podrían ir a cualquier parte:
porque donde ellos van allí comienza Ítaca.

Autor del poema: Francisca Aguirre

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NEGRO SIN RISA

Negro triste, tan triste
que en cualquier gesto tuyo puedo encontrar el mundo.

Tú que vives tan cerca del hombre sin el hombre,
una sonrisa tuya me servirá de agua
para lavar la vida, que casi no se puede
lavar con otra cosa.

Quiero llegar a ti, pero llego lo mismo
que el río llega al mar... De tus ojos, a veces,
salen tristes océanos que en el cuerpo te caben,
pero que en ti no caben.

Cualquiera cosa tuya te pone siempre triste,
cualquiera cosa tuya, por ejemplo: tu espejo.

Tu silencio es de carne, tu palabra es de carne,
tu inquietud es de carne, tu paciencia es de carne.

Tu lagrima no cae
como gota de agua...

(No se caen en el suelo
las palabras.)

Autor del poema: Manuel del Cabral

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¿RECUERDAS CUANDO LLORABAS ABRAZANDO LA ALMOHADA?...

Enviado por antoni0_g  Seguir

¿Recuerdas cuando llorabas abrazando la almohada?
¿Y que esa almohada absorbía tus lágrimas?
¿Quién no sabe?
¿Que lo imaginabas como a tu Ángel?
¡O que era tu amado, que te abrazaba!
Sabías que no tenías opción, mi niña...
¿Qué era tu vida?
¿Tu almohada o tus lágrimas?
Era la tuya y de aquel por quien llorabas.

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BOCA DE LLANTO, ME LLAMAN...

Boca de llanto, me llaman
tus pupilas negras,
me reclaman. Tus labios
sin ti me besan.
¡Cómo has podido tener
la misma mirada negra
con esos ojos
que ahora llevas!

Sonreíste. ¡Qué silencio,
qué falta de fiesta!
¡Cómo me puse a buscarte
en tu sonrisa, cabeza
de tierra,
labios de tristeza!

No lloras, no llorarías
aunque quisieras;
tienes el rostro apagado
de las ciegas.

Puedes reír. Yo te dejo
reír, aunque no puedas.

Autor del poema: Jaime Sabines

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CAMPO

La tarde está muriendo
como un hogar humilde que se apaga.

Allá, sobre los montes,
quedan algunas brasas.

Y ese árbol roto en el camino blanco
hace llorar de lástima.

¡Dos ramas en el tronco herido, y una
hoja marchita y negra en cada rama!

¿Lloras?...Entre los álamos de oro,
lejos, la sombra del amor te aguarda.

Autor del poema: Antonio Machado

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