80 Poemas de la noche 

CAE LA NOCHE

Cae la noche
entre tus brazos
no hay ningún temor
la tempestad es música celestial

Las paredes me protegen,
tus manos también.
Es momento de cerrar los ojos
y dormir,
dormir para siempre
y soñar que este momento
nunca dejará de existir.

Autor del poema: Koldo Fierro

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ESTA NOCHE ES TAN HONDA Y ES TAN LARGA

¡Esta noche es tan honda y es tan larga!
El silencio se torna penetrante
lo mismo que el aroma de las rosas
que entre tus brazos nacen
del abril de tu cuerpo.

En la quietud del aire
respiro entre las sombras
tu aliento y tu mirada. Nadie sabe
que estás aquí y suspiras
con la brisa y las hojas, tibia carne
dormida entre jazmines; que te lleva
esa nube que pasa; que tu talle
se asoma tiernamente a las ventanas
que las estrellas abren,
dormidas, en el cielo.
Nadie te ve ni siente; nadie sabe

que estás aquí en mis labios;
que entre mis manos late
el olor de tu pelo; que tus ojos,
profunda sombra dulce, se entreabren
dentro del pecho mío.

No, amor, nadie lo sabe;
nadie, ni tu, mi amor, sabe que estoy
esperando contigo y a solas que pase
esta noche tan larga;
esperando que acabe
esta noche y despierte
el alba, el día, el aire
¡el alba, el aire, el día entre tus brazos!
¡amor, amor, amor, nadie lo sabe!

Autor del poema: Juan Chabás

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Nocturnal

Enviado por gabl  Seguir


Mi noche es como la sabana bañada de reflejo lunar
de tenue luz, que semejan coyuyos encendidos a lo lejos.
Recostado en mi cama miro al techo imaginado el firmamento
y la telaraña la comparo con las lejanas constelaciones.
Siento miedo, el corazón lo sabe latiendo como presa huida
del acoso del tenaz cazador. Mi alma se enfría temerosa.
Muerdo mis labios, se reseca la garganta, desencadena la angustia.
Me devuelve a la realidad el zumbido de los zancudos,
atrapado entre sábanas mojadas, sudadas emanando mi olor corporal.
Tal vez algún día despierte y sienta su presencia etérea
de mirada fija en mis ojos como despedida de vida.

gbl
13/02/2018
Derechos Reservados de Autor

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MEDIA NOCHE

Este silencio lleno de morfina
goza un mareo de profundidades,
donde el alma poética se inclina
atisbando soñadas claridades;

y se pierde en la sed, de una divina
procesión de simbólicas beldades:
novia blanca, y azul, y cristalina,
novia llena de espiritualidades.

Las doce de la Noche. Muy aprisa
pasa el arco invisible de la brisa
sobre el cordaje rudo de la fronda;

y el soñador bohemio, bajo una
borrachera, vacua ante la luna
que le clava su hostia pura y honda.

Autor del poema: Luis Palés Matos

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Sobre tus huellas

Enviado por gabl  Seguir

Sobre tus huellas.

Hoy regreso por la misma senda,
caminando sobre tus desvanecidas huellas
estampadas en la arena como ofrenda
apagada en noche sin estrellas.

gbl
31/12/2016
Derechos Reservados de Autor

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EL NOCHE

Aquí llega el noche
el que tiene las estrellas en las uñas,
con caminar furioso y perros entre las piernas
alzando los brazos como relámpago
abriendo los cedros
echando las ramas sobre sí,
muy lejos.

Entra como si fuera un hombre a caballo
y pasa por el zaguán
sacudiéndose la tormenta.

Y se desmonta y comienza a averiguar
y hace memoria y extiende los ojos.

Mira los pueblos que están
unos en laderas y otros agachados en los barrancos
y entra en las casas
viendo como están las mujeres
y repasa las iglesias por las sacristías y los campanarios
espantando cuando pisa en las escaleras.

Y se sienta sobre las piedras
averiguando sin paz.

Autor del poema: Ramón Palomares

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No sé por qué.

Enviado por gabl  Seguir

No sé por qué esperé
que despuntara el alba,
y los rayos del sol anunciaran
el nuevo día vacío y caluroso.

No sé por qué me quedé allí
si la noche fue corta y fría,
tanto que marcó tu ausencia
y mi deseo quedó frustrado.

No sé por qué te deje ir
llevándote mis ansias reprimidas
atrapadas en tu cálido cuerpo
dejando en mis labios tu sabor.

No sé por qué te fuiste
no sé por qué me quedé allí,
no sé por qué te dejé ir
no sé por qué esperé.

gbl
23/10/2016
Derechos Reservados de Autor

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O noche tan hermosa

Enviado por alessandro  Seguir

O noche tan hermosa
Noche lluviosa o que noche tan hermosa que presta su manto oscuro
Para cubrir mis fechorías.

O noche lluviosa que con el danzar de tus gotas agallas a quiénes por piedad imploran.

O que noche tan bella con estrellas que brillan pero no iluminan y sin luna que refleja en mi daga

O noche tan hermosa tan lluviosa que con su manto oscuro de los ojos avispados de mis enemigos me protege y que con su hermoso sollozar mis pasos haoga.

O que noche tan hermosa lluviosa y escandalosa a la que mi venganza le debo.

Qué hermosa noche que me toma con su manta y me envuelve en su cálida y hermosa oscuridad

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Bailemos toda la noche

Enviado por azeuqram  Seguir

Bailemos toda la noche,
porque tres minutos se convierten en para siempre.
Bailemos toda la noche,
porque así nada se interpone
entre tu piel y mi piel,
ni siquiera tú mismo.
No hay amores pasados,
no hay heridas abiertas.
Bailemos toda la noche.
Déjame besarte con el cuerpo,
deja que nuestras manos
se conviertan en labios,
nuestro sudor en saliva.
Bailemos toda la noche
porque en la salsa no hay acordes
de corazón roto.
Bailemos toda la noche
porque el pasado no sabe de merengue.
Bailemos toda la noche.
Bailemos toda la noche.
Bailemos.

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AMO LA NOCHE

No la noche que arrullan las ramas
y balsámica con olor de manzanas,
con el efluvio de la flor del naranjo;
oh, no la noche campesina
de piel húmeda y tibia y sana;

no la noche de Tirso Jiménez
que canta canciones de espigas
y muchachas doradas entre espigas;
no la noche de Max Caparroja,
en el valle de la estrella más sola
cuando un viento malo sopla sobre las granjas
entre ráfagas de palomas moradas;
no la noche que lame las yerbas;

no la noche de brisa larga,
hojas secas que nunca caen,
y el engaño de las últimas ramas
rumiando un mar de lejanos relámpagos;
no la noche de las aguas melódicas
volteando las hablas de la aldea;
no la noche de musgo y del suave
regazo de hierbas tibias de una mozuela;
yo amo la noche de las ciudades.

Yo amo la noche que se embelesa
en su danza de luces mágicas,
y no se acuerda de los silencios
vegetales que roen los insectos;
yo amo la noche de los cristales
en la que apenas se oye si agita
el corazón sus alas azules;

y no es la noche sin cantares
la que amo yo, la noche tácita
que habla en los bosques en voz baja,
o entra a las aldeas y mata.
Yo amo la noche sin estrellas
altas; la noche en que la brumosa
ciudad cruzada de cordajes,
me es una grande, dócil guitarra.
Allí donde dulcemente respira
un perfil cercano y distante
al que canto entre sus espejos,
sus sedas y sus presagios:
valle aromado, dátiles de seda;
cuando hay un rincón de silencio
como un jirón de terciopelo
para evocar esos locos viajes
esas partidas traspasadas
por el vaho tibio de los caballos
que alzan sus belfos en el alba.

Yo amo la noche en el cansancio
del bullicio, de las voces, de los chirridos,
en pausa de remotas tempestades, en la dicha
asordinada, a la luz de las lámparas
que son como gavillas húmedas
de estrellas o cálidos recuerdos,
cuando todo el sol de los campos
vibra su luz en las palabras
y la vida vacila temblorosa y ávida
y desgarra su rosa de llamas y lágrimas.

Autor del poema: Aurelio Arturo

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