108 Poemas de muerte 

¿QUÉ ES MORIR?

-¿Qué es morir?
-Morir es
Alzar el vuelo
Sin alas
Sin ojos
Y sin cuerpo.

Autor del poema: Elías Nandino

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LA MUCHACHITA PÁLIDA

Aquella muchachita pálida que vivía
pidiendo una limosna, de mesón en mesón,
en el umbral la hallaron al despuntar el día,
con las manitas yertas y mudo el corazón.

Nadie sabe quien era ni de donde venía
su risa era una mueca de la desilusión.
Y estaba el sello amargo de la melancolía
perpetuado en dos hondas ojeras de carbón.

En las carnes humanas dejo el hambre sus rastros...
La miraron las nubes, lo supieron los astros...
El cielo llovió estrellas en la paz del suburbio

Nadie sabe quien era la muchachita pálida...
Entre tanto -en la noche, la noche triste y cálida-
arrastrando luceros sigue el arroyo turbio...

Autor del poema: Alfredo Espino

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COLOQUIO

Había muerto yo por la Belleza;
me cercaban silencio y soledad,
cuando dejaron cerca de mi huesa
a alguno que murió por la Verdad.
En el suave coloquio que entablamos,
vecinos en la lúgubre heredad,
me dijo y comprendí: Somos hermanos
una son la Belleza y la Verdad.
Y así, bajo la noche, tras la piedra,
dialogó nuestra diáfana hermandad
hasta que el rostro nos cubrió la yedra
y los nombres borró la eternidad.

Autor del poema: Emily Dickinson

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BAJO TIERRA ESTARÁS

Bajo tierra estarás,
nunca de ti,
muerta, memoria habrá

ni añoranza; que a ti
de este rosal
nada las Musas dan;

ignorada también,
tú marcharás
a esa infernal mansión,

y volando errarás,
siempre sin luz,
junto a los muertos tú.

Autor del poema: Safo

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Querida

Enviado por sidney  Seguir

Han pasado años querida..
Años de tu partida, los cuales han sido muy dolorosos para mí

Aún no supero tu partida, incluso he llegado a odiarte...
No debiste haberme dejado, No debiste haberme mentido

¿Que pasó querida? ¡dijiste que volverias!
Han pasado años y no te veo aquí.

Siempre me pregunto por que saltaste de aquel puente...
Así que suelo sentarme en aquel lugar y miro, miro hacia abajo
Es tan tenebroso y tan relajante a la vez,
El querer saber que hay mas alla de aquella infinidad

Muchas veces la veo al final, veo a aquella mujer de la que tantas veces me hablaste, y ahí está, tan delgada y blanca a la vez...
Suele decir tu nombre, suele decir saber donde estás

Y querida talvez sea hora de atravezar todas aquellas barreras infinitas que recubren nuestras mentes, talves sea hora de enfrentar el miedo a la muerte

Talvez sea hora de dejar todo atras,
Talvez sea hora de acabar con mi vida...
Aunque esta se acabó con tu partida.

Talvez sea hora de aceptar que la vida es algo sobrevalorado sin valor, y que la muerte es el único remedio para nuestras penas

Así que querida, iré por tí , saltaré a esa profunda oscuridad, iré con aquella mujer para encontrarte

Despues de todo daría mi vida por tí mi querida

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CAVERNA

Es verdad que los muertos tampoco duran
Ni siquiera la muerte permanece
Todo vuelve a ser polvo

Pero la cueva preservó su entierro

Aquí están alineados
cada uno con su ofrenda
los huesos dueños de una historia secreta

Aquí sabemos a qué sabe la muerte
Aquí sabemos lo que sabe la muerte
La piedra le dio vida a esta muerte
La piedra se hizo lava de muerte

Todo está muerto
En esta cueva ni siquiera vive la muerte

Autor del poema: José Emilio Pacheco

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mariposas negras

Enviado por andre  Seguir

22-03-2019 la nostalgia si que se siente y viene con su toque de melancolía

se acerca el final de marzo, se acerca y viene abrazada de su tiempo tan frió
ahí va y ellos ahí vienen, fríos, con la piel empapada en si entre la sangre tibia
ahí vienen con sus cintas negras, sus llantos y rosas efímeras

final de marzo y ellos se van
con sus cuerpos sangrientos, con la piel remendada y hasta los bellos. eso es todo, es lo que ofrece la oscuridad

un final de marzo sin fin, ya eterno, cansado, mojado, y hasta empapado

se sienten agujas en el corazón. y el estomago una vez mas lleno y hasta el tope de mariposas

mariposas de la oscuridad. de las tormentas penumbrosas
mariposas, mariposas negras.

mariposas negras eso es lo que son y lo que serán. hoy, mañana, y siempre que recuerden y en ironía cada una de las heridas que causaron.

22-03-2019
A todos los caídos en la profundidad del conflicto armado
en especial a esos dos hombres que fueron decapitados en la comunidad del policarpa.

Autor: Andre Pantoja

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CUANDO HAYA MUERTO, LLÓRAME TAN SÓLO...

Cuando haya muerto, llórame tan sólo
mientras escuches la campana triste,
anunciadora al mundo de mi fuga
del mundo vil hacia el gusano infame.

Y no evoques, si lees esta rima,
la mano que la escribe, pues te quiero
tanto que hasta tu olvido prefiriera
a saber que te amarga mi memoria.

Pero si acaso miras estos versos
cuando del barro nada me separe,
ni siquiera mi pobre nombre digas
y que tu amor conmigo se marchite,

para que el sabio en tu llorar no indague
y se burle de ti por el ausente.

Autor del poema: William Shakespeare

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DESEANDO MORIR

Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.
Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.
Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.
En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.
De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.
No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.
Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños mirarían con una sonrisa.
¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,
y a pesar de todo ella me espera, año tras año,
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su dañina prisión.
Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
Dejando el pan que confundieron con un beso
Dejando la página del libro abierto descuidadamente
Algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.

Autor del poema: Anne Sexton

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II

Yo me he asomado a las profundas simas
de la tierra y del cielo,
y les he visto el fin o con los ojos
o con el pensamiento.
Mas ¡ay! de un corazón llegué al abismo
y me incliné un momento,
y mi alma y mis ojos se turbaron:
¡Tan hondo era y tan negro!

Autor del poema: Gustavo Adolfo Bécquer

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