509 Poemas de amor
Pregúntales...
Si alguna vez pensaste,
Que pienso en ti todo el día,
Lo negaré, pero pregúntale a mis canciones,
Pregúntales, cuanto amor te tengo vida mía.
Si alguna vez pensaste,
Que hablo de tí con toda la gente
Lo negaré, pero pregúntale a mis escritos,
Pregúntales, cuantas historias y poemas hago mientras que estás en mi mente.
Si alguna vez pensaste,
Que me encanta tu sonrisa,
Lo negaré, pero pregúntale a mi mirada,
O pregúntale a mis oidos cual es su sonido favorito, Pregúntale si es el sonido de tu risa.
Si alguna vez pensaste,
Que te sueño cada noche,
Lo negaré, pero pregúntale a mi memoria,
Pregúntale, cuantas veces te besé y te abracé en ese coche.
Si alguna vez pensé,
Que estaría a tu lado,
Lo negaré, por eso me pregunto,
Si valdrá la pena la espera,
Si tendré que pecar algún pecado,
Si podría tener tu calor en mis brazos,
Si podría besar tus labios prohibidos.
ÉSTE ES UN AMOR
Éste es un amor que tuvo su origen
y en un principio no era sino un poco de miedo
y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto.
Un amor bien nacido de ese mar de sus ojos,
un amor que tiene a su voz como ángel y bandera,
un amor que huele a aire y a nardos y a cuerpo húmedo,
un amor que no tiene remedio, ni salvación
ni vida, ni muerte, ni siquiera una pequeña agonía.
Éste es un amor rodeado de jardines y de luces
y de la nieve de una montaña de febrero
y del ansia que uno respira bajo el crepúsculo de San Ángel
y de todo lo que no se sabe, porque nunca se sabe
por qué llega el amor y luego las manos
-esas terribles manos delgadas como el pensamiento-
se entrelazan y un suave sudor de -otra vez- miedo,
brilla como las perlas abandonadas
y sigue brillando aún cuando el beso, los besos,
los miles y millones de besos se parecen al fuego
y se parecen a la derrota y al triunfo
y a todo lo que parece poesía -y es poesía.
Ésta es la historia de un amor con oscuros y tiernos orígenes:
vino como unas alas de paloma y la paloma no tenía ojos
y nosotros nos veíamos a lo largo de los ríos
y a lo ancho de los países
y las distancias eran como inmensos océanos
y tan breves como una sonrisa sin luz
y sin embargo ella me tendía la mano y yo tocaba su piel llena de gracia
y me sumergía en sus ojos en llamas
y me moría a su lado y respiraba como un árbol despedazado
y entonces me olvidaba de mi nombre
y del maldito nombre de las cosas y de las flores
y quería gritar y gritarle al oído que la amaba
y que yo ya no tenía corazón para amarla
sino tan sólo una inquietud del tamaño del cielo
y tan pequeña como la tierra que cabe en la palma de la mano.
Y yo veía que todo estaba en sus ojos -otra vez ese mar-,
ese mal, esa peligrosa bondad,
ese crimen, ese profundo espíritu que todo lo sabe
y que ya ha adivinado que estoy con el amor hasta los hombros,
hasta el alma y hasta los mustios labios.
Ya lo saben sus ojos y ya lo sabe el espléndido metal de sus muslos,
ya lo saben las fotografías y las calles
y ya lo saben las palabras -y las palabras y las calles y las fotografías
ya saben que lo saben y que ella y yo lo sabemos
y que hemos de morirnos toda la vida para no rompernos el alma
y no llorar de amor.
SI SUPIERAS NIÑA INGRATA
A Ch...
Si supieras, niña ingrata,
lo que mi pecho te adora;
si supieras que me mata
la pasión que por ti abrigo;
tal vez, niña encantadora,
no fueras tan cruel conmigo.
Si supieras que del alma
con tu desdén ha volado
fugaz y triste la calma,
y que te amo más mil veces,
que las violetas al prado
y que a los mares los peces;
tal vez entonces, hermosa,
oyeras el triste acento
de mi querella amorosa;
y atendiendo a mi reclamo,
mitigaras mi tormento
con un beso y un "yo te amo".
Si supieras, dulce dueño,
que tú eres del alma mía
el solo y único sueño;
y que al mirar tus enojos,
la ruda melancolía
baña en lágrimas mis ojos;
tal vez entonces me amaras,
y con tus labios de niño
mis labios secos besaras;
y cariñosa y sonriente
a mi constante cariño
no fueras indiferente.
Ámame, pues, niña pura
ya que has oído el acento
del que idolatrarte jura;
y atendiendo a mi reclamo,
ven y calma mi tormento
con un beso y un "yo te amo".
Eres preciosa
Voy a dedicar la tarde
a pensar en ti, preciosa
a escribirte cosas simples
que para ti, son hermosas.
Apenas si te conozco
y yo te veo especial
aunque tu digas, que no
es mi opinión, y hay está.
El mayor de los defectos
es no ver nunca los nuestros
yo te veo tan perfecta
tan discreta y natural
que ha simple vista defectos
no te he llegado a encontrar.
Pero yo soy realista
he imagino que tendrás
como todas las personas
para dar y regalar.
Por eso me gusta oírte
decir, no soy especial
lo que digan los demás
no debes creer jamas.
Pero es muy gratificante
que de uno hablen siempre bien
que den valor a tus hechos
y a tu manera de ser.
Por eso yo te repito
para mi, eres especial
tu opinión, aquí no sirve
te la tendrás que guardar.
Y aunque tengas tus defectos
como es lógico y normal
te seguiré repitiendo
que yo te veo especial.
REMINISCENCIA INMORTAL
Dime amiga, la causa de este ardiente,
puro, inmortal anhelo que hay en mí:
suspenderme a tu labio eternamente,
y abismarme en tu ser, y el grato ambiente
de tu alma inmaculada recibir.
En tiempo que pasó, tiempo distinto,
¿no era de un solo ser nuestro existir?
¿acaso el foco de un planeta extinto
dio nido a nuestro amor en su recinto
en días que vimos para siempre huir?
...Tú también como yo? Sí, tú has sentido
en el pecho el dulcísimo latido
con que anuncia su fuego la pasión:
amémonos los dos, y pronto el vuelo
alzaremos felices a ese cielo
en que otra vez seremos como Dios.
LA REINA
Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, hay más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles
nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
la alfombra de oro rojo
que pisas donde pasas,
la alfombra que no existe.
Y cuando asomas
suenan todos los ríos
en mi cuerpo, sacuden
el cielo las campanas,
y un himno llena el mundo.
Sólo tú y Yo,
sólo tú y yo, amor mío,
lo escuchamos.
No te he olvidado
Podría decir que te quiero
Que te dejaré de amar cuando la última estrella se apagué
O que te olvidare cuando la última partícula se desintegre
Sé que no será así
Que el viento se llevará mis palabras antes de llegar a tu oído
Pero sé que sería mas fácil llegar a otra galaxia
Que llegar a tu corazón
Podría decir que te quiero
Que llegaría a Marte por ti
O haría que la luna dejase a la tierra por ti
Podría dejarte de escribir
Pero aún así no podría decirte lo que siento
De qué sirve ser humanos
Si un pájaro puede volar
Y una planta no tiene que olvidar
Será más fácil dejar mi alma
Que dejar tu corazón
Este el el poema de un pobre enamorado
Escrito para una persona quien no podré olvidar
Como barco perdido
Cuando ya no halla fuerzas para luchar
Seguire mi camino cual barco andará,
Cuando ya no queden mas lagrimas por derramar,
Seguire mi pasión por la inalcanzable lealtad,
Roto y destrozado su camino vuelan
Aquellas velas que por mar navegan,
Chocando entre sí dejando
La larga distancia entre el poder amarlo,
Corriendo lejos no pienso volver
Sintiendome de vos prisionero otra vez,
Tengo miedo de volver a errar como antes
Usando mis lagrimas para volver un cuadro en arte.
A donde quiera que arrive
Seran huellas de dolor que deje,
En donde hubo historia de un dolor
Sobre un lejano amor que un dia a la distancia quedó.
SOBRE EL AMOR
Encendido en los boscajes del tiempo, el amor
es deleitada sustancia. Abre
con hociquillo de marmota, senderos y senderos
inextricables. Es el camino de vuelta
de los muertos, el lugar luminoso donde suelen
resplandecer. Como zafiros bajo la arena
hacen su playa, hacen sus olas íntimas, su floración
de pedernal, blanca y hundiéndose
y volcando su espuma. Así nos dicen al oído: del viento
de la calma del agua, y del sol
que toca, con dedos ígneos y delicados
la frescura vital. Así nos dicen
con su candor de caracolas; así van devanándonos
con su luz, que es piedra, y que es principio con el agua, y es mar
de hondos follajes
inexpugnables, a los que sólo así, de noche,
nos es dado ver y encender.
Un espacio
¿Cómo empezar este verso que sale del corazón?
Es como si en mi interior se iniciará una
llamarada de amor,
estás son palabras tan profundas que nunca
había salido al exterior.
Encontré tu corazón, ahí quiero hacer mi morada,
no pido todo el espacio solo un rincón,
solo pedacito de tu amor, un pequeño espacio
que cuidaré con toda el alma.
Déjame habitar en tu interior, donde eres tú,
quiero mirar tu espíritu y deleitarme en tu
corazón.
Descubrir tus profundidades, allá donde nadie
nunca llegó,
quiero quererte sin medida y estar contigo
la vida entera.
Un espacio es lo que necesito, y haré temblar
tu interior, que te llenará de emoción,
habitaré en tus profundidades y las inundare
de amor.
Giseth.
Desde el 101 hasta el 110 de un total de 509 Poemas de amor
¿Sabes lo que es un soneto? Te lo explicamos con ejemplos.