522 Poemas de amor
La primera vez
Bajo el cielo estrellado y la luz de luna clara,
sobre la arena blanca y suave, salpicada de sal,
la cálida brisa del mar, con su olor a agua y sal,
a algas y conchas marinas, nos envuelve la noche.
Tumbados, tú, yo, y el amor.
Con el suave romper de las olas en la orilla,
como banda musical, y el cálido brillar de las estrellas,
solos tú, yo y la pasión.
Un fuego inmenso ardía en nuestros corazones,
recorriendo nuestros cuerpos, que en un abrazo se fundieron.
Tú y yo, un solo corazón.
Miedo y pasión, al mismo tiempo, se entrelazan,
en nuestros corazones se funden, mientras el deseo nos embriaga.
Por fin, entregarnos plenamente al amor que nos llama,
con dulzura, sin furia, pero con deseo y pasión ardiente.
Y así, como dos ríos que se unen en uno solo,
sin prisas, pero con todo el ardor que en nuestros corazones arde,
en un abrazo nos fundimos con el amor.
Nerviosos, tú, yo, y nuestro fervor.
Poco a poco, nuestros cuerpos en sagrada comunión se fundieron,
en un abrazo ardiente se unieron, mientras el amor nos envolvía
con sus misterios.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo al sentir el tuyo excitado bajo el mío,
al sentir tus labios dulces y carnosos, como fresas frescas, en mis labios.
Deseosos, tú, yo, y la pasión.
Tus besos, como lluvia de estrellas, recorrieron mi cuerpo con dulzura,
y se fundieron con los míos, que te entregué con ternura.
Viajé como un cometa en un universo de pasión y amor,
la suave y salada brisa nos acariciaba, y la luna nos envolvía
con su pálida claridad.
Nos fundimos en un abrazo tan fuerte que el cielo tronó,
con tanta furia que, la luna y las estrellas,
celosas, quedaron de nuestro amor.
El viento susurraba en la noche mientras nuestros cuerpos se fundían.
El mar y la luna, como cómplices, tejían nuestro amor,
las olas con su espuma y perfume nos envolvieron.
Y allí, casi con vergüenza y pudor, estábamos los dos.
Tú, yo y nuestro eterno amor.
HERMOSÍSIMA por Doblezero (versión soneto)
Enviado por doblezeroo Seguir
.......
Qué dulcísimos labios de frambuesa
que sorben del azúcar el aliento,
el tacto de la pluma en movimiento
y el oro de la tarde cordobesa.
Qué candente mirada de tigresa
que emana de tu rostro temulento
de abriles, de atarraya, de destiento
y viene cual metralla a por su presa.
Qué cintura de cántaro y guitarra,
qué hermosura de jaca por melena
que en los ríos del viento se desbarra.
Qué aceituna enlunada, ¡ay morena!,
que en tropeles de lumbre y cimitarra
me desnudas pulmones de cayena.
AUTOR: DOBLEZERO
NO TENGO QUE VERTE
No tengo que verte para amarte,
Es suficiente solo escucharte,
Ese es el amor que quiero darte,
Uno que no puedas imaginarte.
ÉSTE ES UN AMOR
Éste es un amor que tuvo su origen
y en un principio no era sino un poco de miedo
y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto.
Un amor bien nacido de ese mar de sus ojos,
un amor que tiene a su voz como ángel y bandera,
un amor que huele a aire y a nardos y a cuerpo húmedo,
un amor que no tiene remedio, ni salvación
ni vida, ni muerte, ni siquiera una pequeña agonía.
Éste es un amor rodeado de jardines y de luces
y de la nieve de una montaña de febrero
y del ansia que uno respira bajo el crepúsculo de San Ángel
y de todo lo que no se sabe, porque nunca se sabe
por qué llega el amor y luego las manos
-esas terribles manos delgadas como el pensamiento-
se entrelazan y un suave sudor de -otra vez- miedo,
brilla como las perlas abandonadas
y sigue brillando aún cuando el beso, los besos,
los miles y millones de besos se parecen al fuego
y se parecen a la derrota y al triunfo
y a todo lo que parece poesía -y es poesía.
Ésta es la historia de un amor con oscuros y tiernos orígenes:
vino como unas alas de paloma y la paloma no tenía ojos
y nosotros nos veíamos a lo largo de los ríos
y a lo ancho de los países
y las distancias eran como inmensos océanos
y tan breves como una sonrisa sin luz
y sin embargo ella me tendía la mano y yo tocaba su piel llena de gracia
y me sumergía en sus ojos en llamas
y me moría a su lado y respiraba como un árbol despedazado
y entonces me olvidaba de mi nombre
y del maldito nombre de las cosas y de las flores
y quería gritar y gritarle al oído que la amaba
y que yo ya no tenía corazón para amarla
sino tan sólo una inquietud del tamaño del cielo
y tan pequeña como la tierra que cabe en la palma de la mano.
Y yo veía que todo estaba en sus ojos -otra vez ese mar-,
ese mal, esa peligrosa bondad,
ese crimen, ese profundo espíritu que todo lo sabe
y que ya ha adivinado que estoy con el amor hasta los hombros,
hasta el alma y hasta los mustios labios.
Ya lo saben sus ojos y ya lo sabe el espléndido metal de sus muslos,
ya lo saben las fotografías y las calles
y ya lo saben las palabras -y las palabras y las calles y las fotografías
ya saben que lo saben y que ella y yo lo sabemos
y que hemos de morirnos toda la vida para no rompernos el alma
y no llorar de amor.
Tu amor
Si es complicado explicar lo que sientes con un poema, con una mirada, con un abrazo, con una canción. Imagina explicar el amor. El amor que te levanta y te hace cruzar océanos de impedimentos o te postra en una cama sin aliento, el mismo que te cura felizmente o envenena mortalmente. Así es el amor, el terrible amor, el maldito amor. El DESEADO amor.
Mi amor, por ejemplo, es un amor a estrenar, un amor desconocido, primaveral, ingenuo, cursi, sin vicios, que vuela sin alas, que se cree invencible, que no le teme a nada, que ríe, llora, canta y se desvela, que abraza, acepta y perdona. Y todo en un solo latido. ¿Te imaginas? EN SÓLO UN LATIDO.
Y eso "ma chérie" es un reflejo de lo que veo en ti. Así es que no te preguntes que se siente amar, sólo mírame, escúchame y pregúntate si te sientes en libertad.
Lufemosa
JUEGO AMOROSO
Las manos a la altura del aire
a dos o tres centímetros del vacío
no se mirará nada preciso
la polvareda que pasa
el inesperado cortejo de plumas
arrancadas al vuelo
la nubecilla rosada y tonta
que ya no es
el cierraojos y el ábrelos
en la breve opacidad
de una luz que no se ve
y el sueño pies de goma
y azules y brillantes
las estrellas
rientes
párpado sobre párpado
labio contra labio
piel demorada sobre otra
llagada y reluciente
hogueras
eso haremos a solas
LA MUERTE PODRÍA ALEJARTE
Despierto no dejo de pensarte,
Dormido no dejo de soñarte,
Sonámbulo no dejo de buscarte,
Y solo la muerte podría alejarte.
SI SUPIERAS NIÑA INGRATA
A Ch...
Si supieras, niña ingrata,
lo que mi pecho te adora;
si supieras que me mata
la pasión que por ti abrigo;
tal vez, niña encantadora,
no fueras tan cruel conmigo.
Si supieras que del alma
con tu desdén ha volado
fugaz y triste la calma,
y que te amo más mil veces,
que las violetas al prado
y que a los mares los peces;
tal vez entonces, hermosa,
oyeras el triste acento
de mi querella amorosa;
y atendiendo a mi reclamo,
mitigaras mi tormento
con un beso y un "yo te amo".
Si supieras, dulce dueño,
que tú eres del alma mía
el solo y único sueño;
y que al mirar tus enojos,
la ruda melancolía
baña en lágrimas mis ojos;
tal vez entonces me amaras,
y con tus labios de niño
mis labios secos besaras;
y cariñosa y sonriente
a mi constante cariño
no fueras indiferente.
Ámame, pues, niña pura
ya que has oído el acento
del que idolatrarte jura;
y atendiendo a mi reclamo,
ven y calma mi tormento
con un beso y un "yo te amo".
Pregúntales...
Si alguna vez pensaste,
Que pienso en ti todo el día,
Lo negaré, pero pregúntale a mis canciones,
Pregúntales, cuanto amor te tengo vida mía.
Si alguna vez pensaste,
Que hablo de tí con toda la gente
Lo negaré, pero pregúntale a mis escritos,
Pregúntales, cuantas historias y poemas hago mientras que estás en mi mente.
Si alguna vez pensaste,
Que me encanta tu sonrisa,
Lo negaré, pero pregúntale a mi mirada,
O pregúntale a mis oidos cual es su sonido favorito, Pregúntale si es el sonido de tu risa.
Si alguna vez pensaste,
Que te sueño cada noche,
Lo negaré, pero pregúntale a mi memoria,
Pregúntale, cuantas veces te besé y te abracé en ese coche.
Si alguna vez pensé,
Que estaría a tu lado,
Lo negaré, por eso me pregunto,
Si valdrá la pena la espera,
Si tendré que pecar algún pecado,
Si podría tener tu calor en mis brazos,
Si podría besar tus labios prohibidos.
Desde el 101 hasta el 110 de un total de 522 Poemas de amor
¿Sabes lo que es un soneto? Te lo explicamos con ejemplos.
