297 Poemas de amor 

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Amar es.

Enviado por gabl  Seguir



Amarte en silencio, sin palabras
sin que te des cuenta, calladamente.
Cerca de ti escuchando tu corazón
abrigándome con el calor de tu voz.

Amar, es recibir la luz de la luna
al cerrar la ventana y verte ir,
dejando impregnado el aroma de tu piel
en sábanas blancas como tu pureza.

Amar es vivir tu ausencia en la noche,
con la esperanza de verte al amanecer.
Amarte es, la espera paciente sin angustias
viviendo a plenitud el éxtasis amoroso.

gbl
07/09/2017
Derechos Reservados de Autor

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POEMA 40

¿Qué mala mente a ti, pobrecillo de Rávido,
te lleva de cabeza hacia mis yambos?
¿Qué dios por ti no bien invocado
te dispone a incitar una malsana pelea?
¿Acaso es para arribar a las bocas de la gente?
¿Qué quieres? ¿Como sea ser conocido deseas?
Lo serás, puesto que a mis amores
quisiste amar, con larga condena.

Autor del poema: Catulo

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Como barco perdido

Enviado por ricardo22  Seguir

Cuando ya no halla fuerzas para luchar
Seguire mi camino cual barco andará,
Cuando ya no queden mas lagrimas por derramar,
Seguire mi pasión por la inalcanzable lealtad,

Roto y destrozado su camino vuelan
Aquellas velas que por mar navegan,
Chocando entre sí dejando
La larga distancia entre el poder amarlo,

Corriendo lejos no pienso volver
Sintiendome de vos prisionero otra vez,
Tengo miedo de volver a errar como antes
Usando mis lagrimas para volver un cuadro en arte.

A donde quiera que arrive
Seran huellas de dolor que deje,
En donde hubo historia de un dolor
Sobre un lejano amor que un dia a la distancia quedó.

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AMANTES (2)

Desnudos afrentamos el cuerpo
como dos ángeles equivocados,
como dos soles rojos en un bosque oscuro,
como dos vampiros al alzarse el día,
labios que buscan la joya del instante entre dos muslos,
boca que busca la boca, estatuas erguidas
que en la piedra inventan el beso
sólo para que un relámpago de sangres juntas
cruce la invencible muerte que nos llama.
De pie como perezosos árboles en el estío,
sentados como dioses ebrios
para que me abrasen en el polvo tus dos astros,
tendidos como guerreros de dos patrias que el alba separa,
en tu cuerpo soy el incendio del ser.

Autor del poema: Jorge Gaitán Durán

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soy

Enviado por sebastian  Seguir

Soy
Aquel que mi al cielo y en las nubes ve el rostro que alguna vez me regalo una sonrisa,
Aquel que mira las estrellas y ve los ojos que le da luz a la vida,
Aquel que siente el dulce aroma de una rosa y recuerda aquel perfume que enamora,
Aquel que cuando tu le hablas se pone nervioso o se sonroja,

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DICIENDO QUE COSA ES AMOR

Es amor fuerça tan fuerte
que fuerça toda razón;
una fuerça de tal suerte,
que todo seso convierte
en su fuerça y afición;
una porfía forçosa
que no se puede vencer,
cuya fuerça porfiosa
hacemos más poderosa
queriéndonos defender.

Es un modo de locura
con las mudanças que hace:
una vez pone tristura,
otra vez causa holgura,
como lo quiere y le place;
un deseo que al ausente
trabaja, pena y fatiga;
un recelo que al presente
hace callar lo que siente,
temiendo pena que diga.

Todas estas propiedades
tiene el verdadero amor;
el falso, mil falsedades,
mil mentiras, mil maldades
como fengido traidor;
el toque para tocar
cuál amor es bien forjado,
es sofrir el desamar,
que no puede comportar
el falso sobredorado.

Autor del poema: Jorge Manrique

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QUIÉN CREERÁ EN EL FUTURO A MIS POEMAS...

¿Quién creerá en el futuro a mis poemas
si los colman tus méritos altísimos?
Tu vida, empero, esconden en su tumba
y apenas la mitad de tus bondades.

Si pudiera exaltar tus bellos ojos
y en frescos versos detallar sus gracias,
diría el porvenir: «Miente el poeta,
rasgos divinos son, no terrenales».

Desdeñarían mis papeles mustios,
como ancianos locuaces, embusteros;
«métrico exceso» de un «antiguo» canto.

Mas si entonces viviera un hijo tuyo,
mi rima y él dos vidas te darían.
para darla a la muerte y los gusanos.

Autor del poema: William Shakespeare

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CONTIGO

Porque no vive el alma entre las cosas
sino en la acción audaz de descifrarlas,
yo amo la luz hermana que alienta mis sentidos.

Mil veces he deseado averiguar quién soy.

Después de tantos nombres,
de tanta travesía hacia mi propia brújula,
podría abrazar la arena durante varios siglos.
Ver pasar el silencio y seguir abrazándola.

No está en mí la verdad, cada segundo
es un fugaz intento de atrapar lo inasible.
La verdad no está en nadie, y aún más lejos
yace de un rey que de cualquier mendigo.
Si alguien está pensando en perseguirla
no debe olvidar esto:
el fuego ha sido siempre presagio de declive
como la intensidad antesala de olvido.

Cuando mis ojos vuelvan al origen,
pido un último don.
Nada más os reclamo.
Poned en mi sepulcro las palabras.
Las que dije mil veces
y las que habría deseado decir al menos una.

Guardad en mi costado las palabras.
Las que usé para amar,
las que aprendí a lo largo del camino,
las primeras que oí de labios de mi madre.

Envolvedme entre ellas sin reparo,
no temáis por su peso.
Pero cuidad con mimo la palabra contigo.
Tratadla con respeto.
Colocadla
sobre mi corazón.
La verdad no está en nadie, pero acaso
las palabras pudieran engendrarla.

Quizá entonces aquel a quien dije contigo
y para quien contigo fue toda su costumbre,
se acostará a mi lado con ternura,
juntos en el vacío más sagrado,
cuando la eternidad toma nuestra medida,
cuando la eternidad se pronuncia contigo.

Autor del poema: Raquel Lanseros

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Mi oportunidad

Enviado por robertlinares7  Seguir

Una sonrisa abre un mundo de oportunidades; tú, tu sonrisa, mi mundo, mi oportunidad.

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Amor no correspondido

Enviado por elpoetamarginal  Seguir

Aunque te escribiera mil poemas
para enamorar hasta lo mas profundo de tus entrañas
seria en vano , si mi amor no fuera correspondido
y mi corazón terminaría muy adolorido.

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QUIERO OLER EL PERFUME DE TU...

Enviado por edgarken  Seguir

Quiero oler el perfume de tu piel. Aspirar el aroma de tu cuerpo. Observar la ternura de tu mirada y envolverme en la inocencia de tu sonrisa.
Quiero fundir mi cuerpo con el tuyo. Enredarme en tus cabellos acariciando tu cuello y con voz de desespero susurrarte en un murmullo, muy cerquitita al oído...
lo mucho que yo te quiero."
Edgarken

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AMOR CALLADO

Amor callado, que jamás se queja;
amor que, en la discreta madrugada,
sólo acierta a poner, junto a tu reja,
la ilusión de una estrofa perfumada.

Amor de un alma taciturna y vieja;
amor que es como música olvidada,
que tiene azul resignación de oveja,
que lo dá todo y no pide nada.

Amor es eso, amar como te amo,
sin medir tu desdén, sin que un reclamo
haga que el alma de esperanza estalle.

Amor sin arrebatos y sin ruido,
que espera que tu hogar esté dormido
para pasar entonces por tu calle.

Autor del poema: Miguel A. Peguero

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Tú y solo tú.

Enviado por gabl  Seguir

(Prosa)

Tú, y solo tú
mi única razón
para ver la vida
con esperanza e ilusión.

Tú, mi única razón
me haces ver el cielo
sin nubes grises
de claro azul infinito.

Eres tú, en mi soledad
de horas nubladas
teñidas de sombras,
el débil sol en atardecer.

Así eres tú,
La tempestad y la calma
que viven en mí
con ternura y pasión.

gbl
10/07/2017
Derechos Reservados de Autor


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Amor intenso

Enviado por elpoetamarginal  Seguir

¿Cual es la máxima expresión de un amor intenso?
Acaso es el sexo o un apasionado beso
o simplemente es mirarnos a los ojos fijamente
para olvidarnos del resto
para que nuestros corazones se unan como dos polos opuestos.

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MARÍA

Allí en el valle fértil y risueño,
Do nace el Lerma y, débil todavía
Juega, desnudo de la regia pompa
Que lo acompaña hasta la mar bravía;
Allí donde se eleva
El viejo xinantécatl, cuyo aliento,
Por millares de siglos inflamado,
Al soplo de los tiempos se ha apagado,
Pero que altivo y majestuoso eleva
Su frente que corona eterno hielo
Hasta esconderla en el azul del cielo.

Allí donde el favonio murmurante
Mece los frutos de oro del manzano
Y los rojos racimos del cerezo
Y recoge en sus alas vagarosas
La esencia de los nardos y las rosas.

Allí por vez primera
Un extraño temblor desconocido,
De repente, agitado y sorprendido
Mi adolescente corazón sintiera.

Turbada fue de la niñez la calma,
Ni supe qué pensar en ese instante
Del ardor de mi pecho palpitante
Ni de la tierna languidez del alma.

Era el amor: mas tímido, inocente,
Ráfaga pura del albor naciente,
Apenas devaneo
Del pensamiento virginal del niño;
No la voraz hoguera del deseo,
Sino el risueño lampo del cariño.

Yo la miré una vez, virgen querida
Despertaba cual yo, del sueño blando
De las primeras horas de la vida:
Pura azucena que arrojó el destino
De mi existencia en el primer camino,
Recibían sus pétalos temblando
Los ósculos del aura bullidora
Y el tierno cáliz encerraba apenas
El blanco aliento de la tibia aurora.

Cuando en ella fijé larga mirada
De santa adoración, sus negros ojos
De mi apartó; su frente nacarada
Se tiñó del carmín de los sonrojos;
Su seno se agitó por un momento,
Y entre sus labios espiró su acento.

Me amó también. Jamás amado había;
Como yo, esta inquietud no conocía,
Nuestros ojos ardientes se atrajeron
Y nuestras lamas vírgenes se unieron
Con la unión misteriosa que preside
El hado, entre las sombras, mudo y ciego,
Y de la dicha del vivir decide
Para romperla sin clemencia luego.

¡Ay! Que esta unión purísima debiera
No turbarse jamás, que así la dicha
Tal vez perenne en la existencia fuera:
¿Cómo no ser sagrada y duradera
si la niñez entretejió sus lazos
Y la animó, divina, entre sus brazos
La castidad de la pasión primera?

Pero el amor es árbol delicado
Que el aire puro de la dicha quiere,
Y cuando de dolor el cierzo helado
Su frente toca, se doblega y muere.

¿No es verdad? ¿no es verdad, pobre María?
¿Por qué tan pronto del pesar sañudo
Pudo apartarnos la segura impía?
¿Cómo tan pronto obscurecernos pudo
La negra noche en el nacer del día?

¿Por qué entonces no fuimos más felices?
¿Por qué después no fuimos más constantes?
¿Por qué en el débil corazón, señora,
Se hacen eternos siglos los instantes,
Desfalleciendo antes
De apurar del dolor la última hora?

¡Pobre María! Entonces ignorabas
Y yo también, lo que apellida el mundo
¡Amor... amor! Y ciega no pensabas
Que es perfidia, interés, deleite inmundo,
Y que tu alma pura y sin mancilla
Que amó como los ángeles amaran
Con fuego intenso, mas con fe sencilla,
Iba a encontrarse sola y sin defensa
De la maldad entre la mar inmensa.

Entonces, en los días inocentes
De nuestro amor, una mirada sola
Fue la felicidad, los puros goces
De nuestro corazón... el casto beso,
La tierna y silenciosa confianza,
La fe en el porvenir y la esperanza.

Entonces... en las noches silenciosas
¡Ay! Cuántas horas contemplamos juntos
Con cariño las pálidas estrellas
En el cielo sin nubes cintilando,
Como si en nuestro amor gozaran ellas;
O el resplandor benéfico y amigo
De la callada luna,
De nuestra dicha plácido testigo,
O a las brisas balsámicas y leves
Con placer confiamos
Nuestros suspiros y palabras breves.

¡Oh! ¿qué mal hace al cielo
Este modesto bien, que tras él manda
De la separación el negro duelo,
La frialdad espantosa del olvido
Y el amargo sabor del desengaño,
Tristes reliquias del amor perdido?

Hoy sabes qué sufrir, pobre María,
Y sentiste al presente
El desamor que mezcla su hiel fría
De los placeres en la copa ardiente,
El cansancio, la triste indiferencia,

Y hasta el odio que impío
El antes cielo azul de la existencia
Nos convierte en un cóncavo sombrío,
Y la duda también, duda maldita
Que de acíbar eterno el alma llena,
La enturbia y envenena
Y en el caos del mal la precipita.

Muy pronto, sí, nos condenó la suerte
A no vernos jamás hasta la muerte:
Corrió la primera lágrima encendida
Del corazón a la primera herida,
Mas pronto se siguió el pensar profundo,
Del desdén la sonrisa amenazante
Y la mirada de odio chispeante,
Terrible reto de venganza al mundo.

Mucho tiempo pasó. Tristes seguimos
El mandato cruel del hado fiero,
Contrarias sendas recorriendo fuimos
Sin consuelo ni afán... Y bien, señora,
¿Podremos sin rubor mirarnos ora?
¡Ah! ¡qué ha quedado de la virgen bella!
Tal vez la seducción marcó su huella

En tu pálida frente ya surcada,
Porque contemplo en tus hundidos ojos
Señal de llanto y lívida mirada.
Con el fulgor de acero de la ira.
Se marchitaron los claveles rojos
Sobre tus labios ora contraidos
Por risa de desdén que desafía
Tu bárbaro pesar, ¡pobre María!

Y yo... yo estoy tranquilo:
Del dolor las tremendas tempestades,
Roncas rugieron agitando el alma;
La erupción fue terrible y poderosa...
Pero hoy volvió la calma
Que se turbó un momento,
Y aunque siente el volcán mugir violento
El fuego adentro del, nunca se atreve
Su cubierta a romper de dura nieve.

Continuemos, mujer, nuestro camino.
¿Dónde parar? ...¿Acaso los sabemos?
¿Lo sabemos acaso? Que destino
Nos lleve como ayer: ciegos vaguemos,
Ya que ni un faro de esperanza vemos
Llenos de duda y de pesar marchamos,
Marchamos siempre, y a perdernos vamos
¡Ay! De la muerte en el océano obscuro,
¿Hay más allá riberas?... no es seguro,
Quién sabe si las hay; mas si abordamos
A esas riberas torvas y sombrías
Y siempre silenciosas,
Allí sabré tus quejas dolorosas,
Y tú también escucharás las mías.

Autor del poema: Ignacio Manuel Altamirano

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SABES QUE TE QUIERO

Enviado por luisramos2000  Seguir

Desde que vi tus ojos, morena
Los días para mi han sido, poemas
Porque con tu mirada las huellas
De penas que azotaban mi alma.
Que nacen cristalinas y tiernas
Radiantes de inmensidad
Con mi ilusión viviré, morena
Porque tus ojos dan vida eterna.
No se oirá jamás, muy lejos, tan lejos
Un triste aletear de ave pasajera
Que va sin cesar por el ancho cielo
Quisiera embriagar, mi amor con tus besos.
Anoche tuve el más hermoso sueño
Caminabas tu muy triste entre rosas
Yo te supliqué déjame ser dueño
De tu suspirar, tus suaves cabellos
Cascada de luz, que irradia luceros
Y yo te juré mi idilio es eterno
Y como un milagro cayó el silencio
Y escuche tu voz, diciendo
Te quiero, te quiero.
Luis Alfonso Ramos

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EL TRIUNFO

Estaba despeinada y con los pies desnudos
al borde del estanque y en medio del juncal...
Creí ver una ninfa, y con acento dulce:
"¿quieres venir al bosque?", le pregunté al pasar.

Lanzóme la mirada suprema que fulgura
en la beldad vencida que cede a la pasión;
y yo le dije: "Vamos; es la época en que se ama:
¿quieres seguirme al fondo del naranjal en flor?"

Secó las plantas húmedas en el mullido césped,
fijó en mí las pupilas por la segunda vez,
y luego la traviesa quedóse pensativa...
¡Qué canto el de las aves en el momento aquel!

¡Con qué ternura la onda besaba la ribera!
De súbito la joven se dirigió hacia mí,
rïendo con malicia por entre los cabellos
flotantes y esparcidos sobre la faz gentil.

Autor del poema: Víctor Hugo

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PRESENTE, FUTURO Y PASADO

Tú, el motivo
yo, el pretexto
juntos somos invencibles
y ahora
que viene lo mejor
junto y bebo todas aquellas lágrimas vertidas
en una copa de oro

Autor del poema: Koldo Fierro

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Despedida

Enviado por gabl  Seguir

Despedida.

Y pasaron los años envejecidos
pero maduraron los días y ¿tu?,
perdiste más que yo,
porque yo podré seguir amando,
tu recuerdo, tu presencia.

No bastará la distancia,
ya que continuaré mi camino.
Será el viento que se lleve el eco de tu voz.
y de mi memoria se borre todo recuerdo,
y el sabor de besos que una vez compartimos.

Volveré a amar a otras
Tal vez como te amé a ti,
¿pero te amarán,
como lo hice yo?

gbl
11/05/2016
Derechos reservados de Autor

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Polvo de estrellas

Enviado por nicolasldr1  Seguir

Si quieres podemos salir a caminar
y perseguir estrellas en los cielos negros
Si quieres puedes ser mi luna
y yo tu espacio en blanco.
Puedes ocultar tu dolor aquí
empujar las lagrimas dentro de mi
Vivir para amarme a mi
reír para sentirnos así
yo vivo para dejarte brillar.

Yo seré tu sol
tu seras el mar
Yo seré tu curiosidad
tu seras mi profundidad
Podemos viajar juntos
hacer el amor bajo el cielo
Podemos navegar al sur, en un barco
empujados por la brisa de verano
irnos lejos, mas allá de los horizontes
apoyarnos en cada hectárea
como amantes, el uno con el otro.

No hay por que llorar
Puedes ocultarte debajo de mi
No podemos estar equivocados
simplemente no puedo vivir sin ti
Pero tu puedes correr y nunca volver
con mas espacio para recorrer, lejos de aquí
Y el mensaje es claro
este podría ser nuestro año.​

Derechos Reservados

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