355 Poemas de amor 

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UN DÍA

Andas por esos mundos como yo; no me digas
que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes
por los caminos echaremos a andar.

No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.

Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... cuando ocurra, si ocurre,
¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?

Autor del poema: Alfonsina Storni

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HERMOSÍSIMA por Doblezero (versión soneto)

Enviado por doblezeroo  Seguir


.......

Qué dulcísimos labios de frambuesa
que sorben del azúcar el aliento,
el tacto de la pluma en movimiento
y el oro de la tarde cordobesa.

Qué candente mirada de tigresa
que emana de tu rostro temulento
de abriles, de atarraya, de destiento
y viene cual metralla a por su presa.

Qué cintura de cántaro y guitarra,
qué hermosura de jaca por melena
que en los ríos del viento se desbarra.

Qué aceituna enlunada, ¡ay morena!,
que en tropeles de lumbre y cimitarra
me desnudas pulmones de cayena.

AUTOR: DOBLEZERO



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Violeta estelar

Enviado por cosmonauta  Seguir

Las nebulosas se contraen
Se decoloran y desvanecen
Las estrellas titulan
Humilladas decrecen

Sólo una flor
Avergüenza al sol
Violeta universal
Azúcar en un desierto de sal

Grandiosa flor del cosmos
Que llevas al universo
Brilla más en tus ojos
Mi amor es más inmenso

Salgo a caminar por el firmamento
Soy el único astronauta
No es posible que siga despierto
Sólo quiero ver una violeta

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AL MOLINO DEL AMOR

Al molino del amor
alegre la niña va
a moler sus esperanzas;
quiera Dios que vuelva en paz;
en la rueda de los celos
el amor muele su pan,
que desmenuzan la harina,
y la sacan candeal.
Río con sus pensamientos,
que unos vienen y otros van,
y apenas llego a la orilla,
cuando ansí escucho cantar:
Borbollicos hacen las aguas
cuando ven a mi bien pasar;
cantan, brinca, bullen, corren
entre conchas de coral;
y los pájaros dejan sus nidos,
y en las ramas del arrayán
vuelan, cruzan, saltan, pican
toronjil, murta y azahar.

Los bueyes de las sospechas
el río agotando van;
que donde ellas se confirman,
pocas esperanzas hay;
y viendo que a falta de agua
parado el molino está,
desta suerte le pregunta
la niña que empieza a amar:

-Molinico, ¿por qué no mueles?

-Porque me beben el agua los bueyes.

Vió el amor lleno de harina
moliendo la libertad
de las almas que atormenta,
y ansí le cantó al llegar:

-Molinero sois, amor,
y sois moledor.

-Sí lo soy, apártense,
que le enharinaré.

Autor del poema: Tirso de Molina

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fantasía

Enviado por 63863373  Seguir

Hoy
voy a amar
con toda las fantasías
que guarde
desde siempre.
Con la fogosidad
de los besos
que lamen la lengua
y muerden los labios.
Con los quejidos agitado
que exhalan de mí aliento .
Con la piel erizada
que rezume
el sudario ardiente
de mis caricias.
hoy voy a amar
con todos los movimientos
naturales
que el amor me provoca.
Con el tiempo
recostado sin prisa.
con la pasión ardiente
que restriega los cuerpos
y desuda los pudores ..
Y cuando el corazón
se enamore solo sentire..

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EL TIERNO Y PELIGROSO ROSTRO DEL AMOR

El tierno y peligroso
rostro del amor
se me apareció una noche
después de un día muy largo
Era quizá un arquero
con su arco
o bien un músico
con su arpa
Yo no sé más
Yo no sé nada
Todo lo que yo sé
es que me ha herido
quizá con una flecha
quizá con una canción
Todo lo que yo sé
es que me ha herido
herido en el corazón
y para siempre
Ardiente demasiado ardiente
herida del amor.

Autor del poema: Jacques Prévert

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DEDICATORIA

Cuanto en mí vierte luz y armonía
ha nacido a tus besos de miel;
yo soy bardo y tribuno, alma mía,
porque tú eres aliento y laurel.

Si he lanzado una piedra a los cielos,
si fui cruel, no me guardes rencor;
confesando que ha sido por celos,
harto digo que fue por amor.

No te aflijas si el nauta suspira
tanto nombre en las noches del mar;
si son muchos los astros que mira,
uno solo es la Estrella Polar.

La esperanza, luchando y venciendo,
me promete sin par galardón;
¡a ti vaya, sangrando y gimiendo,
este libro, que es un corazón!

Cuanto en mí vierte luz y armonía
ha nacido a tus besos de miel;
yo soy bardo y tribuno, alma mía,
porque tú eres aliento y laurel.

Autor del poema: Salvador Díaz Mirón

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NO TENGO QUE VERTE

Enviado por omransays  Seguir

No tengo que verte para amarte,
Es suficiente solo escucharte,
Ese es el amor que quiero darte,
Uno que no puedas imaginarte.

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LO DIFÍCIL

Enamorarse es fácil.

Uno puede enamorarse
-sin demasiado esfuerzo-
varias veces al día,
a nada
que se lo proponga
y se mueva un poco por ahí;
y si es verano,
mi te cuento.

Enamorarse no tiene
mayor mérito.
Lo realmente difícil
-no conozco
ningún caso-
es salir entero
de una historia de amor.

Autor del poema: Karmelo Iribarren

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LOS AMOROSOS

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.

Autor del poema: Jaime Sabines

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