136 Sonetos
TUÉRCELE EL CUELLO AL CISNE
Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje
que da su nota blanca al azul de la fuente;
él pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje.
Huye de toda forma y de todo lenguaje
que no vayan acordes con el ritmo latente
de la vida profunda... y adora intensamente la vida,
y que la vida comprenda tu homenaje.
Mira al sapiente búho cómo tiende las alas
desde el Olimpo, deja el regazo de Palas
y posa en aquel árbol el vuelo taciturno...
Él no tiene la gracia del cisne, mas su inquieta
pupila, que se clava en la sombra, interpreta
el misterioso libro del silencio nocturno.
MARTIRIO DE NARCISO
Al verterse en los charcos la apostura
del que delgado está, pues disemina
sus reflejos, el agua femenina
se hiela por guardar cada figura.
El revés del cristal nos asegura
su espalda contener: allí camina
la sangre que en Narciso se origina
cada vez que un espejo se fractura.
Pulida tempestad en los cristales
impide que navegue su reflejo;
le da ceguera un Tántalo cercano,
quien dice amordazando manantiales:
aquel que aprisionar logra un espejo
puede apretar el mundo con la mano.
SONETO
Tuvo un Judas el santo apostolado;
muchas tiene el riquísimo diamante;
la mujer cuanto hermosa es inconstante
y hay nubes en el éter azulado.
Nunca está satisfecho el gobernado,
ni jamás es feliz el gobernante;
no se vio sin peligros navegante,
ni se halló sin zozobras un casado.
No existió Paraíso sin manzana,
ni sin espinas el rosal frondoso,
ni redención sin cruz infamatoria.
¿A qué engreírte, pobre raza humana,
si el que blasonas tanlo orgullo odioso
es miseria, y no más, lodo y escoria?
VOCES HERÁLDICAS
La gran multifonía de las locas Trompetas
y las risas fragantes y las fragantes prosas…
Junto a mármoles jonios, en las almenas quietas,
las buenas princesitas de los cuentos de rosas.
En el palacio armónico de ojivas y glorietas,
Nuestro Señor el Arte con las pompas suntuosas
de aquel muy siglo heroico de melenas inquietas
y de la plata vieja de las barbas undosas…
Y ante el trono florido, las doradas bandejas
con perfumes que evocan las antiguas consejas,
mientras, bajo los palios, las emociones raras
van desfilando una tras otra… El estandarte
de los viejos Heraldos anuncia que es el Arte
que pasa en la áurea carne de las estrofas claras…!
VOY A LLAMARTE A GOLPES Y CONJUROS
Voy a llamarte a golpes y a conjuros,
a tristes manotadas y arañazos,
con salivas y trapos, y los brazos
y los dientes frenéticos. A oscuros
saltos atroces disolver tus muros,
morder tus huellas y enjaular tus pasos
y beberte y romperte y en pedazos
amarte. Atarte los desdenes duros,
la sombra, el aire, el sueño y el acento,
y de mis gritos tras las altas rejas
recluirte el afán y el movimiento.
Pero, inútil prisión, si tú le dejas,
a desarmado, contumaz intento,
acuchillarse con filudas quejas.
Almas Peregrinas (2)
*
Sin gozar más, tú sabes liberarte
del enredar de malas circunstancias,
cambiando el punto de vista ya, que ansias
por medio del viajar o por el arte
y también todo lo que al meditarte
varie tu ideal y las consecuencias:
tú de lo cotidiano te distancias,
quieto y te sientes en gran parte aparte...
Viajando con ella es otra rutina
y al aburrirnos de ello nos quedamos
y nos movemos, si algo se culmina,
abrazados o no, nos abismamos...
Yo, antes de que esté preso de lugares,
me libero de modos regulares...
*
SI ESTA PALOMA SE QUEMA
Si esta paloma se quema,
no es sólo en la zarza ardiente
sino bebiendo en una fuente
que corre entre la alhucema.
Fuente viva y con amor
que va hacia la noche oscura,
pero nace de la pura
claridad de un ancho frescor
de Misericordia que es llave
del mejor humano
y tierra y sol de su mies.
Y esta paloma en su vuelo
lleva un aire castellano
por lo universal del cielo.
DESTINO
Por qué seguir los pasos del destino?
llameantes piedras delante me arroja
colmando senderos de lava roja
ignorando la línea de mi sino.
Solitario surcaré mi camino
siguiendo la ruta yo mismo escoja
hasta encontrar algún brazo me acoja
en el final de un viaje cansino.
Atrás quedará mi banal memoria.
Serán los nobles y bellos momentos
quienes guíen las riendas de victoria
Construiré con el más fuerte cimiento
el mayor y ancho muro de la historia
y no volver, hasta mi último aliento.
SONETO
Pájaro sin alas, por esta alegria
del árbol, yo bebo luz de siete planos
en las hojas verdes: flor de alejandría
silenciosa, para los aeroplanos.
Bienaventurados los pájaros, vidas
por Dios bendecidas, por Dios bendecidas.
Las ardillas, casi pájaros, brincamos
de un modo..... Parece que nos ensayamos
En un casi vuelo, según la manera
juguetona y loca de la primavera.
Recuerdas amigo la paz franciscana.
De aquel milagroso Fray Ave María?
Tiene una locura la paz Franciscana
de aquel milagroso Fray Ave María.
TU AGONÍA
La tarde se moría y en el viento
la seda de tu voz era un piano,
y la condescendencia de tu mano
era apenas un suave desaliento.
Y tus dedos ungían un cristiano
perdón, en un sutil afilamiento;
la brisa suspiró, como en el cuento
de una melancolía de verano.
Con tu voz, en la verja de la quinta,
calló tu palidez de fior sucinta.
La tarde, ya muriendo, defluía
en tu sien un suavísimo violeta,
y sobre el lago de tersura quieta
los cisnes preludiaron tu agonía.
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