136 Sonetos 

Un soneto es una poesía formada por 14 versos de arte mayor, normalmente endecasílabos (11 sílabas). Se dividen en dos estrofas de cuatro versos seguidas por otras dos estrofas de tres versos.

MÚSICA DE SCHUBERT

Crin que al aire te vuela, rizada y bruna,
parece a mis ahogos humo en fogata;
y del arpa desprendes la serenata
divinamente triste, como la luna.

Y del celo ardoroso despides una
fragancia de resina; y él te dilata
ojo que resplandece con luz de plata,
como en la sombra el vidrio de la laguna.

Mas tu marido llega, con su fortuna,
nos dice dos lisonjas, va por su bata,
y al dormido chicuelo besa en la cuna.

Y mientras que te tiñes en escarlata,
crin que al aire te vuela, rizada y bruna,
parece a mis ahogos humo en fogata.

Autor del poema: Salvador Díaz Mirón

73.99%

votos positivos

Votos totales: 173

Comparte:

EL PENSADOR DE RODIN

Con el mentón caído sobre la mano ruda,
el Pensador se acuerda que es carne de la huesa,
carne fatal, delante del destino desnuda,
carne que odia la muerte, y tembló de belleza.

Y tembló de amor, toda su primavera ardiente,
ahora, al otoño, anégase de verdad y tristeza.
El "de morir tenemos" pasa sobre su frente,
en todo agudo bronce, cuando la noche empieza.

Y en la angustia, sus músculos se hienden, sufridores
cada surco en la carne se llena de terrores,
Se hiende, como la hoja de otoño, al Señor fuerte

que le llama en los bronces... Y no hay árbol torcido
de sol en la llanura, ni leòn de flanco herido,
crispados como este hombre que medita en la muerte.

Autor del poema: Gabriela Mistral

73.50%

votos positivos

Votos totales: 117

Comparte:

ESTA NOCHE

Esta noche el paisaje soñador se niquela
con la blanda caricia de la lumbre lunar;
en el monte hay cocuyos, y mi balsa que riela
va borrando luceros sobre el agua estelar.

El fogón de la prora, con su alegre candela,
me enciende en oro trémulo como a un dios tutelar;
y unos indios desnudos, con curiosa cautela,
van corriendo en la playa para verme pasar.

Apoyado en el remo avizoro el vacío,
y la luna prolonga mi silueta en el río;
me contemplan los cielos, y del agua al rumor

alzo tristes cantares en la noche perpleja,
y a la voz del bambuco que en la sombra se aleja,
la montaña responde con un vago clamor.

Autor del poema: José Eustasio Rivera

73.47%

votos positivos

Votos totales: 49

Comparte:

VIMOS EN JULIO OTRA SEMANA SANTA

Vimos en julio otra Semana Santa
atestada de ciertas cofradías,
que los soldados llaman compañías,
de quien el vulgo, no el inglés, se espanta.

Hubo de plumas muchedumbre tanta,
que en menos de catorce o quince días
volaron sus pigmeos y Golías,
y cayó su edificio por la planta.

Bramó el becerro, y púsoles en sarta;
tronó la tierra, oscurecióse el cielo,
amenazando una total ruina;

y al cabo, en Cádiz, con mesura harta,
ido ya el conde sin ningún recelo,
triunfando entró el gran duque de Medina.

72.73%

votos positivos

Votos totales: 187

Comparte:

CUANDO TORNAS, EXACTA, LA CABEZA

Decide mi dolor su sutileza
-oh larga soledad, vuelo perdido-
cuando tornas, exacta, la cabeza
a la tierra sin tierra del olvido.

Es, entonces, el charco mi tristeza,
y es el cielo tu nombre diluido…
y fugas de la boca, si te besa
desfallecida voz para mi oído.

En la mano no estás, y estas cogida
en la piel y en el hambre y en la entraña.
No te tengo, me tienes. Advertida,

la carne que te lleva, no te empaña,
y si apenas un sueño te convida,
te mueres extranjera, breve, extraña.

Autor del poema: Francisco Granizo

72.73%

votos positivos

Votos totales: 11

Comparte:

DE MI VIDA

Prendido lo vi cuando estaba el carpintero
el nido trabajando con su agudo puñal
y era un ronco y constante picotear de acero
en el tronco astillante de la palma real.

Mecientes de las auras el soplo matinal
o en tierra ya las fibras del profundo agujero,
se las iba llevando en ci pico un jilguero
que en la copa tejiera su pequeño nidal.

Mi vida es como el árbol erguido y altanero;
devora sus entrañas un feroz carpintero,
alegra su ramaje un lírico jilguero.

Es el árbol del bien y es el árbol del mal;
el dolor sus reliquias ofrece al ideal
y resuena en la cumbre el cántico triunfal.

Autor del poema: José de Diego

72.73%

votos positivos

Votos totales: 11

Comparte:

Enviado por kliptra  Seguir

Tu voz,
Un preludio morado
De bocas llanas
Tu boca es karma
Después de tu boca, no hay nada

Ojalá nos fundieramos
Cuando te abrazo
O cuando me enlazas
Ojalá te quedaras
Contando estrellas y galaxias

Cuando te miro,
Se enciende un sistema motriz
Y por dentro me siento en llamas

72.58%

votos positivos

Votos totales: 62

Comparte:

EL RELOJ

Con una incontrastable isocronía
canta el reloj las horas que transcurren,
y cual gnomos, por su armazonería,
como suspiros, rápidas, se escurren.

Quizá el tedio lo mata, y a porfía
las dos agujas del reloj, se aburren,
de estar marca que marca todo el día,
arcano idioma que ellas no discurren.

Mirado desde lejos, tiene aspecto
extraño y mitológico, de insecto
que ye correr la vida, indiferente;

y el péndulo, una lengua centelleante,
hiperbólicamente jadeante
que se mofa del tiempo eternamente.

Autor del poema: Luis Palés Matos

72.41%

votos positivos

Votos totales: 29

Comparte:

SONETO A LA CIENCIA

¡Ciencia! ¡verdadera hija del tiempo tú eres!
que alteras todas las cosas con tus escrutadores ojos.
¿Por qué devoras así el corazón del poeta,
buitre, cuyas alas son obtusas realidades?

¿Cómo debería él amarte? o ¿cómo puede juzgarte sabia
aquel a quien no dejas en su vagar
buscar un tesoro en los enjoyados cielos,
aunque se elevara con intrépida ala?

¿No has arrebatado a Diana de su carro?
¿Ni expulsado a las Hamadríades del bosque
para buscar abrigo en alguna feliz estrella?

¿No has arrancado a las Náyades de la inundación,
al Elfo de la verde hierba, y a mí
del sueño de verano bajo el tamarindo?

Autor del poema: Edgar Allan Poe

72.38%

votos positivos

Votos totales: 181

Comparte:

CUANDO ME PARO A CONTEMPLAR MI VIDA

Cuando me paro a contemplar mi vida
Y echo los ojos con mi pensamiento
A ver los lasos miembros sin aliento
Y la robusta edad enflaquecida,

Y aquella juventud rica y florida
Cual llama de candela en presto viento,
Batida con tan recio movimiento
Que a pique estuvo ya de ser perdida,

Condeno de mi vida la tibieza
Y el grande desconcierto en que he andado
Que a tal peligro puesto me tuvieron.

Y con velocidad y ligereza
Determino de huir de aqueste estado
Do mis continuas culpas me pusieron.

Autor del poema: Fray Luis De León

71.79%

votos positivos

Votos totales: 39

Comparte:

Desde el 71 hasta el 80 de un total de 136 Sonetos

Añade tus comentarios