131 Sonetos 

Un soneto es una poesía formada por 14 versos de arte mayor, normalmente endecasílabos (11 sílabas). Se dividen en dos estrofas de cuatro versos seguidas por otras dos estrofas de tres versos.

Almas Peregrinas (2)

Enviado por joselevio  Seguir


*


Sin gozar más, tú sabes liberarte
del enredar de malas circunstancias,
cambiando el punto de vista ya, que ansias
por medio del viajar o por el arte


y también todo lo que al meditarte
varie tu ideal y las consecuencias:
tú de lo cotidiano te distancias,
quieto y te sientes en gran parte aparte...


Viajando con ella es otra rutina
y al aburrirnos de ello nos quedamos
y nos movemos, si algo se culmina,


abrazados o no, nos abismamos...
Yo, antes de que esté preso de lugares,
me libero de modos regulares...


*

75.00%

votos positivos

Votos totales: 4

Comparte:

El talento

Enviado por benji  Seguir

Las ideas se desplazan
con un alud de entendimiento,
al desbordase el talento
el pensar y el sentir se aguzan.

Las expectativas se juntan
en cada uno de los actos o evento,
con la música, el arte… es el éxito
lo que al unísono le demandan

Al ser innato su mente vuela
con plumas blancas y negras,
la ovación lo engrandece.

Como un destello; alela
cuando las metas las logras
y al fracasar su ego se desvanece.

75.00%

votos positivos

Votos totales: 4

Comparte:

MÚSICA DE SCHUBERT

Crin que al aire te vuela, rizada y bruna,
parece a mis ahogos humo en fogata;
y del arpa desprendes la serenata
divinamente triste, como la luna.

Y del celo ardoroso despides una
fragancia de resina; y él te dilata
ojo que resplandece con luz de plata,
como en la sombra el vidrio de la laguna.

Mas tu marido llega, con su fortuna,
nos dice dos lisonjas, va por su bata,
y al dormido chicuelo besa en la cuna.

Y mientras que te tiñes en escarlata,
crin que al aire te vuela, rizada y bruna,
parece a mis ahogos humo en fogata.

Autor del poema: Salvador Díaz Mirón

73.99%

votos positivos

Votos totales: 173

Comparte:

EL PENSADOR DE RODIN

Con el mentón caído sobre la mano ruda,
el Pensador se acuerda que es carne de la huesa,
carne fatal, delante del destino desnuda,
carne que odia la muerte, y tembló de belleza.

Y tembló de amor, toda su primavera ardiente,
ahora, al otoño, anégase de verdad y tristeza.
El "de morir tenemos" pasa sobre su frente,
en todo agudo bronce, cuando la noche empieza.

Y en la angustia, sus músculos se hienden, sufridores
cada surco en la carne se llena de terrores,
Se hiende, como la hoja de otoño, al Señor fuerte

que le llama en los bronces... Y no hay árbol torcido
de sol en la llanura, ni leòn de flanco herido,
crispados como este hombre que medita en la muerte.

Autor del poema: Gabriela Mistral

73.68%

votos positivos

Votos totales: 114

Comparte:

A GUILLERMO VALENCIA, SEÑOR DE BELALCÁZAR

Esos tus cuatro niños: Yo no he visto mejor
cuarteto; ni tampoco más dulce primavera
que tu amor, —cielo, donde tu bella compañera
es una estrella fija de poemas en flor.

Navega en los silencios del Castillo Interior
tu »manoir»: los paisajes dormidos en la austera
gracia del Cauca, vibran cuando vibra la noguera
del Puracé. Valencia, poeta cazador,

dueño de libros raros, y mejor todavía,
dueño de un hogar noble, dice tu poesía
del libro las penumbras, del amor la visión:

Ella y los cuatro niños: por eso tus poemas,
en vez de ser oscuros temerosos problemas,
son árboles dxchosos de suave promisión.

Autor del poema: Azarías H. Pallais

73.68%

votos positivos

Votos totales: 19

Comparte:

PENSANDO EN LO PASADO, DE MEDROSO

Pensando en lo pasado, de medroso,
hállome gran amor dentro en mi pecho;
bien sé que lo pasado ya es deshecho,
mas da el maginallo algún reposo.

De descansar estoy tan deseoso
que para reposar doquiera m'echo;
donde'spero descanso, allí es mi lecho,
aunque sea el descanso mentiroso.

Mas este descansar, siendo tan vano,
ha d'acabarse'n muy breve momento;
y el triste recordar está en la mano.

He de bolver a mi dolor temprano;
la cuenta de'sto es tal que no la cuento;
mas hallo lo que pierdo y lo que gano.

Autor del poema: Juan Boscán

73.33%

votos positivos

Votos totales: 30

Comparte:

DE MI VIDA

Prendido lo vi cuando estaba el carpintero
el nido trabajando con su agudo puñal
y era un ronco y constante picotear de acero
en el tronco astillante de la palma real.

Mecientes de las auras el soplo matinal
o en tierra ya las fibras del profundo agujero,
se las iba llevando en ci pico un jilguero
que en la copa tejiera su pequeño nidal.

Mi vida es como el árbol erguido y altanero;
devora sus entrañas un feroz carpintero,
alegra su ramaje un lírico jilguero.

Es el árbol del bien y es el árbol del mal;
el dolor sus reliquias ofrece al ideal
y resuena en la cumbre el cántico triunfal.

Autor del poema: José de Diego

72.73%

votos positivos

Votos totales: 11

Comparte:

VIMOS EN JULIO OTRA SEMANA SANTA

Vimos en julio otra Semana Santa
atestada de ciertas cofradías,
que los soldados llaman compañías,
de quien el vulgo, no el inglés, se espanta.

Hubo de plumas muchedumbre tanta,
que en menos de catorce o quince días
volaron sus pigmeos y Golías,
y cayó su edificio por la planta.

Bramó el becerro, y púsoles en sarta;
tronó la tierra, oscurecióse el cielo,
amenazando una total ruina;

y al cabo, en Cádiz, con mesura harta,
ido ya el conde sin ningún recelo,
triunfando entró el gran duque de Medina.

72.68%

votos positivos

Votos totales: 183

Comparte:

Enviado por kliptra  Seguir

Tu voz,
Un preludio morado
De bocas llanas
Tu boca es karma
Después de tu boca, no hay nada

Ojalá nos fundieramos
Cuando te abrazo
O cuando me enlazas
Ojalá te quedaras
Contando estrellas y galaxias

Cuando te miro,
Se enciende un sistema motriz
Y por dentro me siento en llamas

72.58%

votos positivos

Votos totales: 62

Comparte:

SONETO A LA CIENCIA

¡Ciencia! ¡verdadera hija del tiempo tú eres!
que alteras todas las cosas con tus escrutadores ojos.
¿Por qué devoras así el corazón del poeta,
buitre, cuyas alas son obtusas realidades?

¿Cómo debería él amarte? o ¿cómo puede juzgarte sabia
aquel a quien no dejas en su vagar
buscar un tesoro en los enjoyados cielos,
aunque se elevara con intrépida ala?

¿No has arrebatado a Diana de su carro?
¿Ni expulsado a las Hamadríades del bosque
para buscar abrigo en alguna feliz estrella?

¿No has arrancado a las Náyades de la inundación,
al Elfo de la verde hierba, y a mí
del sueño de verano bajo el tamarindo?

Autor del poema: Edgar Allan Poe

72.47%

votos positivos

Votos totales: 178

Comparte:

Desde el 61 hasta el 70 de un total de 131 Sonetos

Añade tus comentarios